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TRIBUNAUrbanitas blancos y matanzas en la India


Titulo original: Suburban Whites and Pogroms in India

Vijay Prashad, (8-2-2002)

Traducido por Patricio Risco y revisado por Alfred Sola


Cada ciertos años doy un curso titulado 'Hippies'. El tema principal del curso es seguir a la clase media blanca suburbana en su homenaje a Asia - empezando con el debut, en 1967, del verano de amor de Maharishi Mahesh Yogi y su meditación trascendental, hasta las versiones de los 1990 vía Deepak Chopra y el Dalai Lama.

Estudiamos la genuina sensación de malestar en la juventud urbanita (la condición que Paul Goodman denominó 'crecer para el absurdo'), pero también nos centramos en la forma en que 'Asia' funciona como excusa para una política que trascienda la condición del suburbio de clase media. Una calcomanía en la defensa del carro que diga 'Tibet libre' parece ofrecer una vía a una política trascendental, muy distanciada de la melancolía social de la vida suburbana.

¿Es que Tibet o el hinduismo ofrecen un programa coherente para reconstruir la opresión del capitalismo suburbano? Mi sospecha es que facilitan un escape de los rigores de nuestro propio mundo. La presunción de que los blancos no tienen cultura y de que pueden adquirirla gracias a esta cita con Asia también contribuye a la continua fascinación con el nivel superficial y/o espiritual de las culturas asiáticas.

Cuando Gwen Stefani de No Doubt o Madonna pueden usar un bindi y recibir aplausos por ello, las miles de niñas y mujeres sudasiáticas que son objeto de bromas en la escuela y el trabajo por el 'punto' en su frente se sienten amargadas y enfadadas con razón.

No tengo nada en contra de los préstamos culturales porque creo que la cultura no tiene fronteras y carece de orígenes diferenciados, y en todo caso atraviesa los frágiles confines establecidos por una u otra ortodoxia cultural. La existencia multicultural o la fluidez cultural son inevitables.

¿Pero qué hacemos con la entrada romántica de los urbanitas blancos al hinduismo, cuando muchos de los organismos que diseminan la fe están vinculados a los grupos que dirigen las matanzas de musulmanes en India?

¿Son la 'curiosidad' y el 'respeto' bases suficientes para la entrada de los urbanitas blancos al fascismo teocrático de estas variedades de fe?

En un mundo perfecto, sí, pero no en éste.

Por cerca de una década Biju Mathew (más conocido por su trabajo para la Asociación de taxistas de Nueva York) y yo hemos investigado la derecha Hindutva en EEUU y hemos averiguado que cada año se transfieren millones de dólares a través de redes ilegales y legales para financiar actividades derechistas en el subcontinente.

Este fascismo teocrático de larga distancia tomó parte en la destrucción de la mezquita de Ayodhya en 1992, en los motines anticristianos en Gujarat hace unos cuantos años, y ahora, con certeza, en la matanza de musulmanes diseñada por el estado en Gujarat donde murieron al menos dos mil personas.

Kanwal Rekhi, un empresario neoliberal, fue coautor de un poderoso artículo de opinión en el Washington Post (22 de mayo de 2002):

'Muchos indios hindúes residentes en el extranjero, incluyendo algunos en este país, financian grupos religiosos en India creyendo que los fondos se utilizarán para construir templos y para educar y alimentar a los pobres de su fe. Muchos se sentirían horrorizados al saber que algunos destinatarios de su dinero se dedican a destruir minorías (cristianas y musulmanas) y sus lugares de culto. El Sr. Vajpayee podría darle un golpe severo a dichas causas encubiertas con sólo tacharlas de terroristas.'

Lo que Rekhi pasó por alto fue que no fueron solamente 'indios hindúes' los que financiaron la matanza, sino también muchos urbanitas blancos que sin cuestionar nada se unen a templos y otras organizaciones similares. Desde luego ellos le dan dinero a la derecha Hindutva, pero también la muy necesaria legitimidad que da tener seguidores blancos en el movimiento.

Por supuesto la mayoría de los dólares azafrán viene de la comunidad india-norteamericana, pero los urbanitas blancos que visten las túnicas del Hindutva le dan prestigio y legitimidad al movimiento. El legado y persistencia del racismo le otorga respetabilidad a cualquier artefacto o institución de color que sea utilizado o frecuentada por gente blanca.

Por ejemplo, esta fue la razón por la cual era tan importante para el otrora derechista Dharam Hinduja Indic Research Center, de la Universidad de Columbia, atraer a grandes cantidades de intelectuales blancos a sus proyectos para blanquear el Hindutva. Muchos vinieron, principalmente mujeres que estudian diversos aspectos del hinduismo y son, en sí mismas, muy conocidas y por lo demás respetadas estudiosas de la Indología. Ansiosas de dinero, hicieron caso omiso del papel que jugaban para el Hindutva, tal como aquellos blancos que se hacen hindúes hoy en día no se involucran en forma activa con el papel crucial que el Hindutva juega dentro del hinduismo global.

Detengámonos en el Instituto Hinduja. Fundado por el tratante de armas y empresario industrial S. P. Hinduja, el centro lleva el nombre de su difunto hijo Dharam. Dharam, quien se graduó en Wharton, se enamoró y se casó con una mujer anglo-india católica. Obstinadamente opuesta a este matrimonio, la familia le corrió y, como resultado, él se suicidó en 1992.

Los así llamados 'valores hindúes' que no aceptaron el deseo del chico de vivir como ser humano en un mundo complejo, iban a ser ahora cruelmente consagrados en un instituto de investigación que lleva su nombre. Aún cuando la Universidad de Columbia abandonó el dinero a raíz de protestas sostenidas de parte de fuerzas seculares, la Universidad de Cambridge continúa hospedando un centro semejante (también hay uno en Nueva Delhi).

Y los blancos suburbanos en el movimiento de la derecha Hindutva no sólo son seguidores, porque unos cuantos de ellos son líderes importantes. Esto no debería sorprender a aquellos de nosotros que han sido acosados por los trabajadores de ISCKON (los 'hare krishnas') en aeropuertos y otros lugares. Dos de los principales nobles son hombres que se convirtieron al hinduismo, se volvieron intelectuales importantes del movimiento Hindutva y ahora esparcen la ideología vía Internet y en sus libros y periódicos:

(1) David Frawley, también conocido como Swami Vamdev. Frawley está afiliado a diversas organizaciones fascistas teocráticas como la Vishwa Hindu Parishad (VHP), el Hindu Students Council (HSC) y la Hindu Swayamsevak Sangh (HSS) - los tres son brazos del movimiento Hindutva global cuyos dientes quedaron al descubierto recientemente en Gujarat.

En 1996, Frawley viajó por Inglaterra como invitado de honor del VHP. A partir de 'Arjuna, levántate' (Arise Arjuna, 1995) hasta 'El hinduismo y el choque de civilizaciones' (Hinduism and the Clash of Civilizations, 2001), Frawley ofrece un análisis Huntingtoniano del choque entre el Islam (mal) y el Cristianismo (casi bien), con el Hinduismo como aliado necesario del bien.

El tenor antimusulman de sus libros también es evidente en sus trabajos sobre la antigua India (como 'Dioses, sabios y reyes' [Gods, Sages and Kings, 1991]), donde Frawley se une a una serie de fascistas teocráticos para argumentar que la India védica era una dicha y que después de eso todo ha sido un desastre.

(2) Satguru Sivaya Subramuniyaswami y Satguru Bodhinatha Velanswami. Estos dos swamis, fundadores de la revista Hinduism Today [Hinduismo hoy] y del ashram en Hawai que aloja al Hindu Heritage Endowment, (Satguru, o Gurudev, ya falleció) tienen lazos muy estrechos con el VHP. Sus materiales citan regularmente en forma favorable documentos del VHP y el dinero acumulado por el HHE va hacia actividades del Hindutva.

Por supuesto, no hay nada intrínsecamente malo en la búsqueda de la espiritualidad bajo el signo del hinduismo; ciertamente hay quizá mucho que ganar. Sin embargo, a medida que la crueldad estilo Hindutva devasta el paisaje de la vida india, es imperativo que los que abrazan el hinduismo ofrezcan una crítica implacable del Hindutva global.

Si usted acude a un templo, pregunte a los sacerdotes y a otros su relación con la matanza en Gujarat: y no tome sus negativas como verdad absoluta. Exija ver los libros de contabilidad, investigue a los invitados que vienen a dar conferencias, averigüe si algún grupo como el HSS dirige la acción. No permita que el multiculturalismo liberal le dé cubierta de las fuerzas seculares al Hindutva global.

Finalmente, mientras el Hindutva trata de obtener aprobación para United Way y mientras sus organismos de fachada tratan de pasar por organizaciones de caridad, prepárese para darles lucha hasta el final. La tasa de cambio actual es de cincuenta rupias por dólar. Incluso muy pocos dólares se traducen como recursos cruciales en zonas empobrecidas y se transforman en una maza de color azafrán en contra de las masas indias.




 

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