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Soy la encargada de una pequeña casa de huéspedes en la más sagrada de las ciudades de la India. Durante más de 20 años, -toda mi vida de adulta- he vivido aquí: hundida en mi peso considerable, aletargada por el calor, en este silla combada dispuesta en la terraza del edificio, o bien en el piso de abajo, en la mesa que esta instalada para la atender a los huéspedes . La que una vez fuera una mujer americana, anotando el número de pasaporte de cada viajero, dirigiendo esta pensión para la familia Mohan Joshi.
Los recién llegados siempre se quedan mirando fijamente a mis abultadas carnes, bañadas en sudor, y a al rostro, con las marcas coloreadas de mis pecas. No soy precisamente lo que uno espera encontrarse en este sitio recóndito de Varasasi (Benarés). |