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TRIBUNA"MARK MOXAN"  -  Conversaciones en Hyderabad


En Hyderabad, me di cuenta de que el billete que había reservado para Chennai (antigua Madrás), en realidad salía un día más tarde de lo que yo pensaba. Lo comprobé en el tablón de horarios, y efectivamente, el tren no salía hasta las siete de la tarde. Habiendo ya agotado todas las atracciones principales de la ciudad, me decidí por otra que también le ha dado mucha fama: su cocina.

Según los habitantes del lugar, Hyderabad inventó el biryani, esta soberbia combinación de arroz y verduras que es tan popular en Gran Bretaña y que si hemos de dar crédito a lo que dicen allí, incluso han mejorado la receta. El biryani de pollo nunca estuvo tan sabroso, así que decidí ocupar mi día extra en esta tarea, buscando el mejor restaurante de la ciudad, el Paradise Garden Restaurant, y dándome allí un copioso banquete. Dios, ¡como estaba de bueno!


Tren en la estación de Secunderbad
 
Pero no solo fue excelente cocina lo que me deparó el mediodía; también me proporcionó alimento para el cerebro. Sentados enfrente de mi, en el comedor de inconfundible aspecto de clase media , (donde la mayoría hablaban en "Inglish" mientras apuraban sus entremeses, e incluso algunos lo hacían en "English"), había dos hombres jóvenes, bien vestidos y bastante agitados.


Inevitablemente, como siempre ocurre en India, el tópico de la charla era sobre el dinero: que cuánto me había costado el billete, que si encontraba la India barata, que cuánto ganaba en mi trabajo ....

"¿Dime, cuánto sería un buen sueldo en Londres?", me preguntó uno de ellos. "Hummm. Bien, creo que un sueldo decente allí serian unas 20.000 libras al año. En Londres puedes vivir confortablemente con un sueldo así, e incluso más si vives fuera de la ciudad y usas los transportes para acudir al trabajo". Le contesté.

"¿Cuánto ganas tu?"

"Realmente es difícil contestar, ya que soy un periodista que trabajo por mi cuenta y por tanto mi salario no es fijo. Este es el precio que se tiene que pagar por llevar una vida tan placentera. ¿Que hacéis vosotros dos?"

"Somos programadores en Cobol"

"¿Y trabajáis aquí en Hyderabad?"

"Si, pero nos han ofrecido trabajo en el extranjero. Podemos ir a Londres y ganar 36.000 libras al año."

Mi quedé sin aliento. "Esto es el doble del sueldo de lo que ganaba yo antes de ponerme a viajar. Ufff, creo que me equivoqué con mi profesión...", dije.

"Pero iremos a América, yo a Kansas y mi amigo a New Jersey. Allí podemos ganar 50.000 libras al año."

"Creo que encontrareis la manera de apañaros con algo así ..." les dije de buena gana, preguntándome como podía esto encajar con tantos mendigos que padecían de una lenta muerte, en las calles sin alcantarillado de afuera.

La cruz de la moneda ocurrió en otra conversación que también invadió mi intimidad, mientras andaba las dos horas de regreso, después de dejar el restaurante de Secunderbad. ¡Pero lo cierto es que ocurrió!. En un momento, pasé de disfrutar de un tranquilo paseo por Hussain Sagar, a responder de nuevo a preguntas sobre asuntos muy personales.

"¿De donde eres?", me preguntó el joven que se presento como Rumi Siddqui. Tenía un limpio y plegado pañuelo en una mano, que continuamente pasaba por su imberbe barbilla y por sus labios. Era una actitud poco agradable, más propia de una persona obesa y sudorosa que tuviera el doble de edad de la suya.

"Inglaterra", contesté, y no de manera muy cortés, a fin de no verme de nuevo metido en otra charla en "Inglish".

"¿Estás casado?"

"No"

"¿Eres cristiano?"

"Si, supongo que se podría decir que si."

"Yo soy musulmán. ¿Que edad tienes?"

"27. Y tu ¿Que edad tienes?"

"21"

"¿Estás casado?"

"No. Pero siempre busco chicas. ¿Conoces a chicas de Inglaterra que quieran casarse con indios?. ¿Puedes llevarme a tu país y buscarme una chica Inglesa?. Aquí no hay muchas chicas inglesas."

"Pues... no, no lo creo. Si una chica inglesa quiere casarse con un indio, hay muchos allí misma para que pueda escoger, sabes. Hay muchos indios en Gran Bretaña."

"Creo que estoy muy interesado en viajar, tal como tu lo haces. ¿Puedes tu ayudarme para ir a tu país?. Cuando estés en tu casa, ¿puedes hablar con alguien para que me ayude?."

"No. Las cosas no funcionan así. Es necesario ir a la embajada y conseguir los visados y todo este jaleo."

"Tal vez cuando estés allá me mandes tu un visado..."

"No lo creo. Yo no puedo hacer nada. Todo lo que puedes hacer, es emigrar o casarte con una chica inglesa"

"Las chicas de allí, ¿son muy fáciles no?. Cuando les pides para joder, lo hacen enseguida ¿no?"

"Demonios... ¡no!. Esto es lo que tu crees, viendo todas estas estúpidas películas y series tontas americanas. Si realmente quieres saber porque las chicas inglesas no vienen aquí solas, es porque creen que vosotros vais siempre detrás de una cosa, y no paráis de acosarlas con veleidades como ¿quieres follar?. Las mujeres de Occidente, no son ni mucho menos fáciles, créeme."

"¿Pero llevan siempre una ropa muy ligera, y enseñan sus carnes?, ¿Están siempre insinuándose y flirteando?"

"Bien, ellas no llevan precisamente burqas, pero no, no exhiben más carnes que las mujeres de Singapur por ejemplo. Además, yo creo que todas las mujeres indias enseñan un poco de carne alrededor de la cintura y en cambio las mujeres en Gran Bretaña no hacen esto ni mucho menos.... Y las mujeres indias visten saris que les llegan hasta los pies, pero las inglesas enseñan más las piernas. Dos partes del cuerpo que no son las mismas, dos costumbres, pero sin grandes diferencias. Las mujeres musulmanas si que son diferentes, pero éste no es el caso de las indias."

"Pero todas las mujeres en tu país tienen SIDA ¿no?"

"¿Estas bromeando?. Hay mucho más SIDA en Asia que en Europa o en América. ¿Has estado alguna vez en Bangkok?"

"Hmmm, espero que no te haya molestado que hablara así de tu país. Trato de averiguar cosas, pero muchas veces me equivoco. Por tanto me disculpo...... ¿Tienes hermanos?"

"Si, un hermano y una hermana"

"Ah, ¿un hermano!..."

"Y una hermana"

"Si, un hermano. Y ¿Que hace?"

"Es abogado"

"Ah..."

"Y mi hermana estudia"

"Tu hermano es abogado. Que bien."

"¿Tienes tu hermanos o hermanas?"

"Tengo cuatro hermanos. Todos ellos son ingenieros y uno está en América."

"¿Y no tienes ninguna hermana?"

"Cuatro hermanos, si"

"No, ... ¿tienes alguna hermana?"

"Una hermana, pero está casada. Cuatro hermanos."

"Cuatro hermanos, ya veo. Y ¿tu eres ingeniero también?"

"No, empiezo a trabajar para llevar encargos en motocicleta el próximo viernes."

"Ah, así que te vas a convertir en uno de estos conductores de bicicletas suicidas, ¿eh?"

"Si. Mira a aquel policía de tráfico. Hay mucha mala gente que les paga bastante dinero porque no tienen seguro o permiso de conducir."

"Ya veo."

"Yo tampoco tengo seguro, ni permiso de conducir."

"Pero, ¡vas a ser repartidor motorizado!"

"Evito a la policía.... ¿Entramos aquí a tomar un té?. Es interesante estar hablando contigo."

Y así continuó la cosa. Le aclaré algunos malentendidos acerca de Occidente: - no somos todos ricos, no todos disparamos a la gente, no todos tenemos aventuras extra-conyugales, no todos comemos cerdo o vaca en todas las comidas ...- y además toleré su machismo islámico. Aprendí mucho acerca de la percepción que se tiene de Occidente, y ofrecí a Rumi un cálido "adiós" con la promesa de mandarle una postal a mi regreso. Al menos se merecía esto, ya que rechazó que yo pagara los "chais".

Fuente:
Relato de Mark Moxón, periodista independiente y viajero
que ha visitado muchos países del mundo.
http://www.moxon.net


 

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