La orden Sakya, que surgió a mediados del S. XI, tenía una actitud crítica respecto a la segunda transmisión del budismo en el Tíbet. Sus fundadores descienden de los primeros discípulos de los maestros indios Padmasambava y Shantarakshita. Los sakyapas no solo se distinguen por su bondad y santidad, sino también por su profundidad de realización y por una vasta erudición. Los fundadores de la orden procedían de una familia de las clases dirigentes, los Khön, de la región meridional de Tsang, los cuales aportaron una gran habilidad organizadora a la administración de los primeros tiempos de los sakyapas. La contribución de la orden sakya ha sido enorme en lo referente a la educación de monjes y monjas, a la traducción y edición de numerosos textos budistas clásicos y a la redacción de tratados de una extraordinaria belleza y lucidez; también destacan por haber encargado importantes obras de arte e, incluso, durante los tiempos difíciles del imperio mongol, por haber sabido gobernar con gran prudencia y humanidad.
El linaje de la tradición Sakya se origina en la ancestral familia Khön, una de las
“familias santas” del Tíbet que data su origen en el siglo II d.C. en el Tíbet prebudista.
Se remonta al erudito y traductor Drogmi Lotsawa Sakya Yeshe (992-1074). El rey
Lhatsé de Trompadjiong lo envió a India para estudiar aspectos profundos del
Budismo. Recibió enseñanzas de numerosos maestros, en especial el Lam Dre (el
sendero y su fruto), que recibió del maestro Gayadhara, que lo recibió a su vez de su
artícife, Virupa.
Como era costumbre entre los tibetanos preocupados por la preservación de la doctrina
del Buda cuando ésta declinaba, el cabeza de la familia Khön, envió a su hermano
menor Khön Konchog Gyalpo, a estudiar nuevas enseñanzas tántricas de los discípulos
tibetanos que habían estudiado con los grandes maestros de la India. Konchog Gyalpo
estudió las conocidas enseñanzas Lamdre y en 1073 fundó el primer monasterio Sakya
(en un lugar del Sur del Tíbet llamado “Sakya” (tierra Gris) en la provincia de Tsang,
del Tíbet central, que dio nombre a la tradición) tal y como había predecido el Pandit
Atisha. Konchog Gyalpo fue así el primer “Sakya Trizin” (sostenedor del Trono de
Sakya) y fundador de la tradición.
El hijo de Khön Konchok Gyalpo fue Sachen Kunga Ñingpo (1092-1158). A los 12 años,
tuvo la visión de Manjushri acompañado de dos bodhisatvas que le transmitieron la
enseñanza de “La renuncia a los 4 apegos”, después de la cual escribió los siguientes
versos que configuran una de las principales enseñanzas de la tradición Sakya:
“Si estás apegado a esta vida,
no eres persona religiosa.
Si estás apegado al mundo de la existencia,
no posees la renuncia.
Si estás apegado a tu propia visión,
no tienes el pensamiento de la iluminación.
Si la avidez surge,
careces de visión.”
Sachen alcanzó el tercer bhumi de perfección y tuvo 4 hijos. El segundo, Sonam Tsemo
(1142-82) se hizo un erudito a los 16 años. Otro de sus hijos, Jetsun Dakpa Gyeltsen
(1147-1216), recibió votos del celibato y mostró signos fuertes de madurez espiritual en
su juventud. Su principal discípulo fue su sobrino, hijo de Palchen de Opochey (el
Sakya famoso) Pandita Kunga Gyeltsen Pal Zangpo (1181-1251), Sakya Pandita.
Chogyal Phagpa (sobrino de Sakya Pandita) fue el séptimo Sakya Trizin y el primer
tibetano en obtener autoridad religiosa y secular sobre el país entero. Phagpa fue
sucedido por su hermano Chagna completando un linaje que fue capaz de gobernar en
el Tíbet por más de 100 años.
El poder político de la orden Sakya decayó en el siglo XIV, pero se declaró el principado
Sakya como autónomo, hasta que el Tíbet fue invadido en 1959. Posteriormente, gracias
a la ayuda del poder mongol, la orden Guelugpa asumió el poder político en el siglo
XVII, pero siempre reconociendo el principado Sakya y a su gobierno como legítimo y
autónomo.
Los 5 grandes lamas fundadores de la tradición Sakya entre el año 1092 y 1280 fueron:
Sachen Kunga Ñingpo, sus dos hijos Sonam Tsemo y Dagpa Gyalsen, el nieto de
Sachen, Sakya Pandita y su sobrino Chogyal Phagpa.