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| | | ANDHRA PRADESH: Las cosechas de la Verdad |
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Las cosechas de la Verdad
Por Meena Menon
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Un mijo que crece con el rocio, y un sorgo (jowar) que puede sobrevivir con muy poca agua (y que la gente de Medak, una parte de Telangana, denomina Satyam, que significa la cosecha verdadera) y que se desarrolla con la poca humedad del aire. En los últimos 20 años, la mayoría de estos cultivos, o se han desvanecido o se han inundado. Para las jóvenes generaciones, criadas con arroz y rodeadas por maravillas como la Coca-Cola, Pepsi o comida rápida, las "cosechas verdaderas", ya no ofrecen ninguna fascinación. |
A pesar de ello, mujeres dalits como Laxmamma, Anjamma, Manemma y otras, en el Mandal (partida de municipios) de Zaheerabad, perteneciente al distrito de Medak en Andhra Pradesh, han hecho posible que estos cultivos que ellas han venido desarrollando en sus pequeñas fincas, hayan supuesto la practica diferencia entre la supervivencia y la muerte por inanición.
En Julio, la principal preocupación en la mente de todos los agricultores de Zaheerabad era el "vanam", la lluvia, pero o no llegó o fue insignificante. Sus miradas estaban fijadas en el cielo, prometedor y engañosamente oscuro, diciendo Vanam ledu (no lloverá). Los campos de sorgo se tornan de amarillo, y se enfrentan de nuevo a un desastre si el cielo no se apiada de ellos.
Veinte años después de que la modalidad de los cultivos en esta región fuera alterada por mediación del gobierno, fomentando productos más rentables económicamente, ahora hay de nuevo un intento por restablecer el papel vital de estos cultivos tradicionales, a fin de proporcionar seguridad alimentaria. La estrategia y la actuación para llevar a término esta campaña en la región del Decan de Zaheerabad, ha sido preparada por la DDS (Deccan Development Society), una ONG con sede en Pastapur, lugar cercano a Zaheerabad. El informé, que se concluyó en Junio, se espera quede incorporado en los programas finales del NBSAP (National Biodiversity Strategy y Action Plan), un proceso que fue puesto en marcha en 1999 como proyecto del Ministerio forestal y de medio ambiente, patrocinado por UNDP, con el propósito de elaborar un plan que asegurara la biodiversidad del país, uso sostenible de los recursos biológicos y la equidad en el acceso a estos recursos. Se espera que para el próximo año esté ya finalizado el informe de la NBSAP.
El NBSAP, contempla la biodiversidad doméstica como el tema clave, además de otros también importantes. Es una cuestión un tanto crítica dentro del ámbito de la biodiversidad y que incluye factores como la biodiversidad de cultivos, ganadería y granjas avícolas. El NBSAP ha iniciado una serie de estudios sobre la investigación en agro-biodiversidad, de los cuales el plan para la zona de Zaheerabad es uno de los importantes. Esta región incluye algunas de las zonas agrícolas más degradadas de la India, y la diversidad en los sistemas de cultivo que se aplican en sus tan poco fértiles suelos, es muy significativa, según se expresa en el informe. Más de 20.000 agricultores pertenecientes a los 62 pueblos de la zona, estaban activamente implicados en la preparación de este plan. La mayoría de ellos están convencidos de que los cultivos tradicionales son buenos para la salud, mejoran la fertilidad del suelo y son convenientes para el ganado, tanto para obtener forraje como para obtener alimento. El plan adquiere una importancia crucial, ya que esta rica diversidad se ve amenazada, por ejemplo en las variedades enanas de mijos, como la "manchu korra", un mijo "foxtail" que se crece sólo con el rocío, y en peligro de extinción.
En el pueblo de Gangwar, a 16 kilómetros de Zaheerabad, Anjamma muestra su tesoro de semillas conservadas en polvo de estiércol de vaca, cenizas y hojas de "neem". Dispone de más de 65 variedades de semillas. "Necesito muy poco estiércol para hacerlas crecer y las cosechas son suculentas". En su terreno de 4 acres (menos de 2 hectáreas), ha plantado más de 30 variedades de cultivos. Explica que cada una de las variedades sembradas, crece sólo en estiércol natural. Arranca unas espigas de estas "hierbas", algunas de las cuales son muy buenas para preparar delicioso "chutney" (Salsa picante). "Incluso, si llego a perder 10 cosechas, consigo producción de las 20 que me quedan", añade, con la satisfacción que le procura su experiencia.
"Yo reparto semillas entre mucha gente del pueblo, y mi casa se llena así de satisfacción". Ajamma, como mujer Dalit que es, y considerada intocable, ha conseguido lo imposible. Casada a los nueve años, como es costumbre entre las mujeres rurales, su vida ha consistido siempre en un incesante y duro trabajo. Ha podido criar a cuatro hijos, trabajando como aparcera, y ahora se dedica a popularizar los cultivos tradicionales, actuando como asesora para sus conciudadanos.
"Las castas superiores, perdieron todos los cultivos tradicionales, porque los sustituyeron por la caña de azucar", comentó Ajamma. "Ahora vienen para que les de semillas de mijo, de sorgo o de grama negra. En los últimos 20 años, he estado repartiendo semillas a más de 20 personas cada año", continuo diciendo. Muchos de los mijos tradicionales son muy difíciles de conseguir hoy en día, y sólo unas pocas personas como Ajamma disponen de ellos.
Manemma, también de la localidad de Gangwar, posee solamente 3 acres (1,3 Ha) de tierra, pero obtiene de ellos una variada cantidad de cosechas. A sus más de 60 años, todavía saca la hierba y trabaja su parcela. "Nosotros nos hicimos mayores alimentándonos de comida tradicional consistente, no como nuestros jóvenes de hoy en día. El mijo "foxtail" concretamente, me da energía y mantiene en mi el vigor suficiente como para poder trabajar incluso con intensa lluvia, algo que los más jóvenes son ahora incapaces de hacer. Prefiero cultivar mi propio sustento, aunque sea trabajando duro, antes que comprar este arroz de poca calidad que nos proporcionan en la tienda de racionamiento", nos comenta con rotundidad Manemma. "A mi hijo le he enseñado que es lo que tiene que cultivar, y espero que tenga el sentido común de tenerlo en cuenta."
En el pueblo de Humnapur, Laxmamma y su madre de 60 años, miman sus preciosos cultivos, consistentes en más de 85 variedades, en pequeños tarros de arcilla, pintados con colores brillantes y guardados cuidadosamente en cajas de madera.
Laxmamma, recuerda como consiguió del distrito vecino de Bidar, una variedad particular de grama verde que no necesita mucha agua. Desde hace cinco o seis años, muchas mujeres han empezado a sembrar estas curiosas variedades en sus campos y actualmente han llegado a recuperar 50 o 60 variedades más que ya se daban por desaparecidas. Se han establecido pues nuevos bancos de genes y las semillas se reparten a la gente del pueblo o incluso a otros pueblos.
Gracias a los esfuerzos de la Deccan Development Society, la permacultura ha ganado muchos adeptos en esta zona. Los bancos de semillas comunitarios, implican a grupos de mujeres en más de 60 pueblos, de forma que unas 1000 de ellas se cuidan de su conservación "in situ" y en la mejora de la biodiversidad en sus propias explotaciones.
Paradojicamente, son las pobres mujeres dalits hoy en día, las asesoras en la planificación de los cultivos y biodiversidad. Una mujer como Laxmamma, puede ahora usar su cámara de video en el interior de la casa de un rico patrón o un miembro de la casta alta del pueblo de Gangwar, puede acudir a la casa de Anjamma para obtener las apreciadas semillas.
Laxmanmma que amplió en seis años su colección de semillas de 6 a 85, sostuvo desde el principio la necesidad de sembrar una mezcla de cultivos. "Así obtenemos forraje para los animales, la tierra se cubre de hierba por las hojas y restos dispersos, y nosotros obtenemos un alimento que nos da fortaleza. Me alegro mucho cuando acuden a mi en busca de semillas. Evito así, que tengan que inundar sus campos para sembrar arroz".
En la aldea de Krishnapur, Sherpa comentaba que el sangham (colectivo de mujeres), había arrendado tierras para el cultivo tradicional, y que los patronos se habían quedado sorprendidos al observar la productividad de sus campos. Ahora, las mujeres adquieren solamente los productos que consideran esenciales, ya que sus necesidades para la obtención de los recursos alimenticios es satisfactoria. "Antes, sembrábamos una gran variedad de productos y los cacahuetes especialmente, eran deliciosos. Necesitábamos 3 meses para obtener esta cosecha de cacahuete. Ahora, siempre se pierde. En los últimos 20 años, todas estas variedades de sorgo, "mung" (grama verde) y mijos enanos, han desaparecido, mientras que las lluvias también han disminuido. El gobierno nos alienta en que empleemos semillas híbridas y pesticidas, pero nosotros sabemos esto empobrece aún más nuestras tierras".
Actualmente, el cacahuete apenas se cultiva por estos lugares e incluso la variedad local de arroz (bailodlu), es difícil de conseguir. "Ahora sabemos que estos cultivos de antaño mantenían la tierra fértil, y rendían más, en cuanto a alimentación. Comíamos sorgo y rotis (tortas de pan) elaborados con grama negra. Es necesario que volvamos a estos sanos hábitos de antes.", comentó Sherpa.
Un servicio móvil de biodiversidad, se desplazó en Enero por 62 pueblos del mandal de Zaheerabad con la finalidad de concienciar a la población sobre la riqueza que suponían los cultivos regionales que se daban por perdidos y que ahora se estaban recuperando. Algole Ratnamma informo: "Les mostramos algunas de las semillas que habían desaparecido de la zona hacía ya mucho tiempo. Les hablamos sobre la conveniencia de volver a los abonos orgánicos naturales y el poner fin al uso de pesticidas. El gobierno está concediendo subvenciones para la producción de caña de azúcar. ¿Porqué no extiende estas ayudas a cultivos como el sorgo o el mijo?. A muchos se les soltaron algunas lágrimas al contemplar aquellas semillas que creían habían desaparecido para siempre." Otro de los resultados positivos de esta campaña, fue que mucha gente que seguía con los cultivos tradicionales, vio reconocida su labor.
Ratnamma que es de Humnapur, comentaba que después la hambruna de 1975, la gente perdió la esperanza en sus tierras y se volcó a unos cultivos híbridos, que no tenían mucho sabor, y que producían poco alimento para el ganado. Sin embargo, Sammamma, de Bidakanne, decía que los cultivos tradicionales ya no eran tan aceptados, porque tareas como el molerlos manualmente con un mazo, ya no se realizaban. Además "yo les doy semillas, pero si la cosecha fracasa, lo atribuyen a la calidad de estas semillas, y me culpan a mi. Lo que ocurre realmente, es que las precipitaciones han ido disminuyendo con el tiempo y la fertilidad del suelo se ha reducido."
La región de Zaheerabad es propensa a las sequías y la gente tradicionalmente ha adoptado técnicas de agricultura de secano, análogas a las zonas semi-áridas, La Deccan Develpment Society, que lleva trabajando allí desde hace quince años, ha llegado a la conclusión de que con una pequeña inversión de unas 500 Rupias por familia, con ayudas oportunas en el tiempo de la siembra, y proporcionándoles a la vez un par de animales de tiro, mucha de esta tierra de barbecho, podría hacerse productiva. Mr. Satheesh, director del DDS, declara "Cuando se implantó en esta región el arroz a 2 Rupias el kilo, hace ya algunos años, cerca de 100.000 Ha de tierras quedaron convertidas en barbecho."
Para estimular la producción y el consumo de los cultivos tradicionales, la DDS va a adquirir muy pronto dos máquinas cosechadoras de mijo. "Necesitamos crear un mercado interior", manifestó Satheesh. Actualmente ya se ha abierto una tienda de la Sociedad en Zaheerabad, en la que se pueden encontrar alimentos integrales, pasta y especias.
Los suelos de esta región, están compuestos en algunas zonas por lateritas rojas, que conforman unas tierras negruzcas de aluvión y que se aprovechan para cultivar caña, usando el agua de pozos perforados. La presencia en las cercanías de una planta de procesado de caña de azúcar, atrae a los agricultores, a los que se prometen buenas ganancias, sin importarles el hecho de tener que obtener el agua perforando cada vez a mayor profundidad, ni el uso excesivo de fertilizantes. Reciben una subvención de 8.000 Rp. por acre si optan por cultivar caña, además de otras ayudas para la adquisición de pesticidas.
El cambio de unos cultivos con finalidades alimentarias, a otros con miras de rentabilidad comercial, es el origen de una trágica experiencia: perdida de vitalidad personal, perdida en la fertilidad de los suelos y perdida de los elementos nutritivos básicos. Todo ello ha configurado un modelo irreversible que las mujeres están tratando de romper aferrándose tenazmente a sus cultivos de biodiversidad. "¿Continuaran las jóvenes generaciones con estos cultivos?", se pregunta Anjamma, "Para quién los estamos protegiendo, para quién estamos manteniendo esta diversidad, esta riqueza productiva que se adapta plenamente a las condiciones locales?".
No hay respuestas simples. Durante la campaña móvil de biodiversidad, los agricultores acusaban al gobierno de promocionar los fertilizantes y los cultivos con finalidad comercial. Pedían subvenciones para estos otros productos esenciales como el mijo o el sorgo, y que a la vez, éstos fueran introducidos en el sistema público de distribución. La gente del campo piensa, que los cultivos tradicionales no tienen valoración en el mercado y las mujeres, tampoco están dispuestas a molerlos manualmente para hacerlos comestibles. Es mucho más sencillo comprar arroz en una tienda.
Otra importante cuestión es la reducción del número de cabezas de ganado y la falta de disponibilidad de forrajes y de pastos. Los granjeros han vendido sus animales a las empresas cárnicas que han acudido al lugar. Exigen pues, que estas factorías sean clausuradas y que se concedan ayudas para la compra de animales, en lugar las que se otorgan para la compra de tractores.
Si bien el producir de forma tradicional es importante, las mujeres piensan que debe haber igualmente un mercado y servicios de procesado para ellos. A los niños, se les debe enseñar en las escuelas la importancia de estos cultivos, y el gobierno, debe introducirlos en las comidas que al mediodía les proporciona.
Según Satheesh, se impuso una triple marginación a todos aquellos que trabajaban estas tierras de secano, con niveles muy reducidos de fertilidad. Con todo, era en estos campos en los que crecían clases de mijos que algunos casos, concretamente la variedad "foxtail", daban una producción de 6 quintales por acre (600 kg. por 4000 m2). Una vez hicieron aparición en este escenario los intereses externos, estos cultivos fueron también marginados y las tierras en los que producían fueron calificadas como de inútiles. Consecuentemente, los campesinos que las trabajaban y las mujeres que los cuidaban y cocinaban, fueron a la vez arrinconados. La mayoría de ellos, pobres y marginados agricultores, eran una vez más Dalits.
En esta región, se venían a producir hace sólo unos 25 años, más de 85 variedades, pero casi toda esta raza genética, se desvaneció en tan solo 10 años. En un principio, la DDS efectuó una inversión de 2000 Rp./acre para conseguir que los agricultores pudieran reanudar los cultivos en las tierras de barbecho. Con otras aportaciones de la GTZ desde Alemania, el proyecto decidió recuperar las tierras descuidadas y estimular a las mujeres para que siguieran con los cultivos tradicionales. La devolución de los primeros préstamos, se efectuó en forma de semillas.
Desde que empezó el proyecto, las semillas se han ido intercambiando por todo el lugar, (nunca se han vendido), de forma que el solicitante devuelve una vez y media o el doble de la cantidad pedida. "El problema que requería nuestra actuación, no era sólo la disminución de las existencias de semillas disponibles, sino también de la degeneración ecológica de la tierra. Cuando hace 15 empezamos a colaborar en esta zona, nuestro objetivo era que la gente pudiera trabajar al menos 100 días al año en sus propias tierras. Esto suponía el preparar la tierra, limpiarlo de hierbas y añadir una capa adicional de tierra fértil a los suelos de barbecho."
La institución estatal perteneciente a las castas clasificadas, facilitó también una subvención del 50% para aquellas mujeres que decidieron comprar un terreno. Unas 500 lo hicieron. La DDS también organizó dos "sanghams" (asociaciones) de mujeres encargadas de comprar las fincas, lo que desató las iras de los hombres en las aldeas.
El gobierno fomenta los cultivos híbridos y comercialmente rentables, en una zona con muy pocos recursos hídricos, prácticamente obligando a los campesinos a que los adopten. Las presas en el río Manjira, un afluente del Godavi, han sido construidas para proporcionar agua a la ciudad de Hyderabad, a más de 100 kilómetros. El plan de emergencia que se propone, pretende invertir estas peligrosas tentativas, puestas en marcha por el gobierno. Pero sólo triunfarán, si este gobierno del estado considera seriamente el hacer algo en favor de los pobres, si abandona sus cyberfantasias y es capaz de tomar conciencia del mundo real.
Fuente:
http://www.ddsindia.com/cropstruth.htm
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