El pasado 11 de mayo, unos minutos antes de su boda, Nisha Sharma, de 21 años, residente en Delhi, llamó a la policía y denunció que su futuro marido le estaba exigiendo 1,2 millones de rupias en efectivo (25.000 dólares americanos) además de la dote que ya le había sido entregada. La historia, que se ha convertido en portada en la mayoría de los periódicos indios, impactó también a los medios de comunicación internacionales. En dos días, Nisha Sharma, se convirtió en una estrella internacional, apareciendo en el New York Times, la CNN y la BCC.
Pero en realidad, podría estar entre rejas. "Según la ley, tanto los padres de Sharma como los padres del novio deberían haber sido arrestados, puesto que ya habían cedido a la exigencia de la dote (dowry), pero todos los "regalos" que entregaron no eran "dowry", afirma Rajinder Singh, un abogado que también es miembro de la Comisión para la Mujer de Delhi.
En la India, exigir dote lleva aparejada la pena de prisión de seis meses a dos años y/o una multa de alrededor de 10.000 rupias (215 dólares). La pena por entregar o aceptar dote es más grave: prisión por tiempo no inferior a cinco años y multa de 15.000 rupias, o el valor de la dote o incluso más.
Las fotografías muestran a Sharma, de 21 años, rodeada de cajas de aparatos electrónicos, incluyendo dos neveras, dos televisores y dos estufas -una para el novio y otra para el hermano de éste- que su padre había adquirido para su dote. Si bien no sale en las fotografías, también se incluía un coche comprado con el mismo propósito. Los 1,2 millones de rupias (25.000 dólares americanos) en efectivo exigidos justo antes de la boda, fue tan sólo un añadido a todos esos objetos.
A pesar del aura de heroicidad que actualmente la rodea, Sharma no está en contra de la dote. No parecía tener problema alguno con esta costumbre hasta la sorprendente exigencia final. En realidad, sus comentarios después de lo acontecido, hacen pensar que si la familia del novio lo hubiera planteado educadamente en vez de agredir al padre, ella estaría hoy en casa de su marido, con su nuevo coche y todos sus electrodomésticos - a excepción de lo que supuestamente era para el hermano éste. Sharma es adorada como si de una moderna heroína india se tratara, por haberse erigido en contra de la patriarcal tradición que trata a las mujeres como objetos que se pueden comprar y vender. Pero ella no lo es.
La Ley india de prohibición de la dote, falla en su aplicación, en parte porque es demasiado débil y, en parte porque los tribunales no la han respaldado. Tal y como se desprende del caso de Nisha Sharma, la ley no se ha aplicado porque la sociedad india sigue creyendo en la dote. La ley es discutible. Los indios no se oponen a la dote, sólo a la extorsión después del matrimonio. Las noticias destacan la mala aplicación de la ley sólo cuando las mujeres son asesinadas (usualmente quemadas) por los familiares del marido, al negarse a cumplir con las exigencias adicionales de entrega de dinero después de la boda. Más de 9000 mujeres indias son asesinadas cada año por cuestiones relacionadas con la dote y entre los años 1990 y 2000 se ha producido un incremento del 38 % de las muertes por dote en la India.
Para poder solucionar este problema, las parejas y sus familias deben rechazar la dote, aun cuando ésta se presente en forma de "regalos". Sharma y su familia nunca debieron ofrecer dote alguna. Si el futuro marido hubiera rechazado contraer matrimonio por ese motivo, era su problema. En una acto de entrega de premios, unas mujeres del público preguntaron a Sharma porque tardó tanto tiempo en denunciar el hecho. Su respuesta fue "mis padres me habían dado regalos por propia voluntad y eso no puede ser considerado como dote. Fue cuando ellos (la familia del novio) exigieron más ,que yo me planté." ¿Regalos? ¿También para el hermano del novio? ¿Qué es eso si no dote? ¿Por qué todos los "regalos" eran de parte de los padres de la novia y no había ninguno de parte de los padres del novio? Sin embargo, a nadie le pareció ridículo y los medios de comunicación sencillamente lo pasaron por alto.
La historia de Sharma fue divulgada y seguida por los medios de comunicación internacionales. En un país como la India, donde el reconocimiento internacional es muy valorado, a Sharma le siguen lloviendo felicitaciones de grupos de mujeres, grupos de ciudadanos y partidos políticos. Ha aparecido en actos públicos llevando una banda colgada que anuncia "Miss anti dote". Esto no sorprende en un país donde la gente adora que sus Miss Mundo y sus Miss Universo lleven coronas y bandas. Las noticias, tanto nacionales como internacionales, destacan el hecho de que Sharma era una estudiante de ingeniería informática. Nunca nadie cuestionó el hecho de que por qué motivo una mujer formada e instruida y su familia de clase media, consideraran que era adecuado y necesario pagar una dote para poder así casar a su hija - hasta que las negociaciones se rompieron.
La India ha experimentado un imparable incremento consumista desde su liberalización económica a principios de los noventa y, consecuentemente, las exigencias de dote son cada vez mayores. Las familias hacen pasar las dotes por regalos a los recién casados. En televisión, los anuncios de los objetos "estrella" como lavadoras, flamantes neveras y hornos microondas, muestran a los padres regalándolos a sus hijas, transmitiendo un mensaje, no demasiado sutil, de lo que realmente todos esos "regalos" son.
En este contexto, Sharma merece apoyo, pero convertirla en una heroína feminista (con sus televisiones y sus neveras) trivializa un grave problema que está acabando con muchas vidas. Los medios de comunicación estarían haciendo la vista gorda si pasaran por alto que Sharma y su familia son también culpables según la ley anti dote. Nisha Sharma nunca estuvo en contra de la dote. ¿Para qué pues tanto alboroto?