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| | | | DISCRIMINACIóN DE LA MUJER | PROBLEMÁTICA DE LA MUJER EN INDIA |
VIOLENCIA DOMÉSTICA EN LAS ZONAS RURALES
Autora: Shaila Lohia en su libro "Domestic Violence in Rural Areas"
urante miles de años, las mujeres en la India han tenido que enfrentarse con la violencia en muchas esferas de la vida, tanto en los aspectos domésticos y políticos como en los sociales, siendo por tanto un asunto muy complejo y multifacético.
Antes de la invasión por los arios, la mujer gozaba de una alta posición en la familia y en la sociedad, bajo el sistema matriarcal que entonces estaba establecido. Con las formas patriarcales posteriores en cambio, se concedió a los hombres una posición más parecida a la de los dioses, lo que condujo a la subordinación de la mujer y a la aparición de la violencia doméstica.
A fin de comprender la naturaleza de esta violencia doméstica en las zonas rurales, debemos indagar primera en la forma de vida de estas poblaciones. La economía rural de la India está basada en la agricultura. La mayor parte de los agricultores son pequeños propietarios, que a menudo disponen de menos de 10 acres (4 Ha) de tierra. La mayoría de ellos sólo obtienen una cosecha al año y no disponen de medios adecuados para su labor. Cuando llega el tiempo de casar a una hija, o hay alguna defunción en la familia, la única opción que les queda es vender sus tierras.
Agricultores marginales, campesinos sin tierras, comunidades de castas bajas ("cedulad", dalits, parias o intocables) y trabajadores por cuenta propia cuya ocupación está relacionada con la agricultura, constituyen más del 90% de la población en las zonas rurales. Cada miembro de la familia, ya sea anciano o joven, hombre o mujer, tiene que trabajar duramente para el sostenimiento familiar. Aunque han habido algunos cambios en los hábitos laborales con el uso de fertilizantes, química, maquinaria y sistemas modernos de comunicaciones, se han limitado a ser meramente superficiales.
La sociedad continua siendo tradicional, caracterizada por un relativamente lento cambio social. El matrimonio en edad casi infantil, es frecuente. La gente sabe que existen leyes contra la poligamia, pero lógicamente conocen las formas de esquivarlas. La mujer no es considerada un ser humano, sino un objeto, como la leña para el fuego en el hogar.
La mujer rural cree en el sistema tradicional. No tiene respeto ni autoconfianza para si misma y la paciencia y la tolerancia son cualidades consideradas inherentes a la condición de mujer. Todos estos factores, contribuyen a la violencia doméstica en las zonas rurales.
La costumbre de la dote (dowry) está establecida entre las familias de las castas altas de los pueblos. Pero las clases medias y más bajas, también quieren participar en este juego a fin de poner de relieve su status ante la sociedad. En las clases pobres, el dowry puede suponer unos centenares de rupias, la ropa que vestirá el novio en la boda y algunos utensilios. Está cantidad es no obstante excesiva para los padres de la novia que suelen vivir de un sueldo diario.
Si estos padres no pueden satisfacer lo pactado antes de la ceremonia, con el padre del novio, se crea un grave problema para la nueva esposa con respecto a sus suegros, y de nuevo se enfrenta a la violencia doméstica. Los padres de la novia a su vez, le advierten que no debe quejarse ante su marido ni ante sus suegros.
En una ocasión, una recién casada embarazada, mandó una carta a su padre solicitándole que mandara la cantidad estipulada para la dote (15.000 rupias) y que todavía no había sido satisfecha, así como los regalos propios en razón de ser su primer embarazo. El padre no pudo reunir la cantidad reclamada y un día, la hija apareció muerta en un montón de basuras detrás de la casa. Su hermana mayor, también casada, vino a denunciar el caso a nuestro centro. Nos explicó que su cuñado y otros miembros de la familia de éste, le habían atado las manos y los pies, le habían tapado la boca y le habían aplicado descargas eléctricas para luego echar su cuerpo al depósito de agua. El padre presentó el caso ante la policía, alegando que su hija había sido asesinada por su marido a causa del dinero pero la autoridad archivó el asunto como caso de suicidio.
Incluso en caso de haberse tratado de un caso de suicidio, caso fuera de lugar ya que sus manos estaban atadas, quién es el responsable por la muerte de una muchacha inocente y embarazada, ¿sus padres, sus suegros, ella misma o la sociedad?. Hemos constatado muchos casos de mujeres víctimas de la violencia, sacadas de sus casas con las criaturas, simplemente porque sus padres no pudieron cumplir con la suma acordada para la dote de su hija.
En muchos casos, las jóvenes son castigadas tanto por el marido como por su familia. La naturaleza de esta represión cae fuera de la imaginación de la condición humana. Un marido obligó a su mujer a sostenerse únicamente con un pie. En caso de fracasar, era golpeada brutalmente. El ver a estas esposas encerradas en una habitación sin agua ni comida es también bastante frecuente. En una ocasión un suegro anunció que su nuera había muerto, cuando en realidad la había encerrado bajo llave en un trastero de su casa. Por la medianoche, su suegra le llevaba un mendrugo de pan y un vaso de agua. Un día una pelota de críquet cayó dentro de esta habitación, y unos niños, tratando de recuperarla, vieron el horrible estado de la mujer. Contaron a sus padres que habían visto una mujer parecida a un fantasma. Estos lo denunciaron a la policía que entró en la casa por sorpresa y rescataron a la mujer secuestrada, que después pasó un año en un centro de acogida. Ahora puede ganarse la vida por si misma aunque está muy débil y tiene la vista muy deteriorada por el hecho de haber llorado continuamente. Castigos como el introducirles las manos en agua o aceite hirviendo, obligarlas a sostener sobre sus cabezas piedras de gran tamaño son muy frecuentes.
La media de edad en la que se casan las muchachas rurales suele ser entre los 13 y 14 años, ya que de acuerdo con las costumbres, las hijas se tiene que casar antes de la pubertad. Normalmente, la recién casada desconoce todo lo relativo a las relaciones sexuales y al no saber como cooperar con el marido, es forzada por él. Ello la envuelve en miedo y aversión hacia estas relaciones, que abren el camino para que el marido tome una segunda esposa. En muchos casos, la recién casada rechazada, escapa a la casa de sus padres donde es recibida con mucho recelo y obligada a volver son su marido y suegros. La presión continua de estos castigos y violaciones les conducen a menudo al suicidio.
En las aldeas, cuando un hombre elige (o le eligen) a su pareja no lo hace por cuestiones sentimentales o de aspecto, sino que más bien es atraído por los bienes que puede aportar la dote de la futura esposa. Después de 2 o 3 años de matrimonio, ya no le apetece su mujer, la golpea y la humilla, recibe muy poca comida o se tiene que contentar con las sobras de los platos. Finalmente es echada de la casa con su hija. Hay casos en los el marido puede incluso obtener consentimiento firmado de la mujer para casarse de nuevo (empleando métodos violentos, por supuesto), aunque legalmente ello no tiene ningún valor.
En las zonas rurales, las mujeres aceptan la poligamia como un fenómeno natural que forma parte de la personalidad masculina, por lo que no se ponen objeciones a un segundo matrimonio del marido. Pero ambas esposas no pueden vivir en paz una junto a la otra durante toda la vida. Muy pocas mujeres llevan ante la justicia a sus maridos, y por tanto se resignan a vivir marginadas para siempre pero exhibiendo en todo momento los símbolos propios de mujer casada. Si el marido fallece, el funeral y todos los ritos que le siguen de viudedad, afecta a ambas y deben estar presentes.
La bebida es otra de las causas principales de violencia doméstica. Las mujeres de los pueblos aseguran que el licor es su rival. El alcohol convierte al hombre en una salvaje bestia que se comporta de manera inhumana con su esposa. Bajo sus efectos puede reaccionar de tal forma, que supone mucho peligro para la mujer que intenta presentar una denuncia contra su marido, por lo que opta por resignarse a la violencia sufrida en silencio.
Alrededor de un 70% de las mujeres fuera de las ciudades, tienen que ganarse la vida con su jornal diario, pero no disponen en cambio del derecho de administrarlo. Sus borrachos maridos, acaparan todo el dinero.
En el Centro Manaswini's Dilasa, un 30% de las mujeres que acuden a solicitar amparo, son aquellas cuyos maridos viven con otra mujer o se han casado de nuevo. Allí se les proporciona asistencia y asesoramiento para que puedan presentar denuncias judiciales contra sus maridos, proceso que puede llegar a prolongarse por muchos años, ya que la demandante tiene que aportar pruebas del segundo matrimonio de su compañero pero; ¿Como puede hacerlo si es una mujer pobre y abandonada?.
En muchas ocasiones, la mujer no encuentra acogida en la casa de sus padres. Su hermano y cuñada también le niegan esta protección. A pesar de que una hija tiene derecho legal a las posesiones de sus progenitores, sabe que ello va a comportar muchos malentendidos en las mentes de sus padres. Debido a la falta de experiencia o bien por la presión que supone el peso de la tradición, la gente cree que la hija pierde todos sus derechos respecto a sus padres, después del matrimonio. Entre las castas altas se acostumbra a dar a las hijas un "stridham", que se considera una propiedad individual sobre la que ella tiene absoluto derecho. Stridham, pasa tradicionalmente de madres a hijas, pero no alcanza a otros miembros de la familia. Sin embargo, esta costumbre se ha convertido también en una dote.
En algunos casos, una mujer abandonada, sufre también violencia en la casa de sus propios padres. Por ejemplo proporcionándolo suficiente comida a ella o a sus hijos, teniendo que trabajar duramente para poder pagar por su mantenimiento. Incluso en algunos casos, se ha observado violencia sexual, siendo víctima de la pasión de un tío, un hermano e incluso en algunos casos del mismo padre.
Puesto que toda la propiedad -casa, tierras, muebles, utensilios etc.- están a nombre del marido, es muy fácil sacar a la mujer de la casa. Solamente en el estado de Maharastra y según algunas estimaciones se calcula que hay 60 millones de mujeres abandonadas. Esta es pues la naturaleza de la violencia doméstica en las zonas urbanas. Un cruel refrán en Maharastra reza; "Querida hija, ve a la casa de tu marido por tu propio pie, pero regresa solamente sobre parihuelas (muerta)".
organizado Krishak Panchayats Desde 1975 el movimiento feminista se ha extendido rápidamente por las grandes ciudades, abarcando temas como la escasez de agua, dotes o violación. A partir de 1980 muchas activistas y organizaciones de voluntarios que trabajan en lugares remotos, han suscitado el tema de las mujeres abandonadas. Para las mujeres que han sido expulsadas de sus hogares con sus hijos, no hay otra salida que el suicidio, mendigar por las calles, vender a sus hijos o aceptar la prostitución como profesión. El movimiento feminista se ha introducido en las áreas rurales para intervenir en este asunto, pero para que disminuya la violencia, es esencial una toma de conciencia en la mentalidad masculina.
El Manaswini Women's Project dirigido por Manavlok, ha estado trabajando en los diez ultimos años en el distrito de Beed, uno de los más atrasados del estado de Maharastra siendo su principal objetivo la agricultura sostenible, a fin de beneficiar a los pequeños agricultores, campesinos sin tierras, mujeres, niños, artesanos etc. Han organizado Krishak Panchayats en cado uno de los 143 pueblos en los que colaboran. El Krishak Panchayat es un grupo de pequeños agricultores, jornaleros, mujeres ... que se reúnen una vez al mes para tratar sobre aquellas materias que repercuten en el desarrollo de sus comunidades, así como el tipo de ayuda que necesitan recibir de Menavlok.
Manavlok cree que no va a haber ningún cambio radical sin la activa participación de la mujer. Grupos activos femeninos se reúnen una vez a la semana en 45 pueblos, discutiendo, organizando y cantando canciones tradicionales. Trabajadores sociales de Manaswini asisten a las reuniones y aportan información en muchos aspectos sociales y políticos. Los Krishak Panchayats y los Bhoomikanya Mandals han creado una importante concienciación entre los aldeanos. Esto ayuda a Manaswini en su lucha contra la violencia doméstica.
DISCUSION
Durante la discusión, Ms. Lohia nos informó que el Bhoomi Kanya Mandal dispone de 200 asistentes a plena dedicación y recibe fondos de Oxfam, Nabard y del Gobierno de la India. Este Mandal tiene 6 centros y cada uno de ellos se ocupa de 30 ueblos. Semanalmente se celebra la reunión del Mandal, asistiendo principalmente mujeres que trabajan en la agricultura. Asistentes sociales dirigen el grupo y proporcionan soluciones a sus problemas, incluso el de las suegras, recordándoles la necesidad de la solidaridad en los asuntos relacionados con la mujer.
Se conceden préstamos a las familias que tratan bien a sus mujeres y se arbitra para solucionar querellas, evitando así acudir a los tribunales. Ms. Lohia resaltó las mejoras observables en la situación de la mujer, como resultado de los 10 años de trabajo en el Mandal.
Fuente:
Recogido de la web: http://www.hsph.harvard.edu/grhf/SAsia/forums/dv/articles/rural.html
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