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POBREZAEL DESAFIO DE LA POBREZA



Albert Clark (Marzo de 1998)


El mayor desafío al que se enfrenta la coalición con liderazgo nacionalista-hindú que asumió el poder después de las elecciones de Marzo, es el de sacar de la pobreza, con la entrada del nuevo milenio, a la mayor democracia del mundo. Gobernará un país, donde las industrias de alta tecnología conviven con los slums y desagües a cielo abierto, un país que produce más comida de la que necesita, pero donde, a pesar de ello, hay 300 millones de ciudadanos mal alimentados.

Un estudio reciente, sugiere que si se mantiene el crecimiento económico, la pobreza urbana será virtualmente eliminada durante la próxima década. Pero, sectores críticos opinan que ello es imposible sin emprender reformas sociales radicales. En el campo, la pobreza está realmente empeorando, mientras millones de personas trabajan todavía, en régimen de esclavitud.

Los hervideros humanos que suponen los slums de Bombay, hacen dudar de si la India podrá algún día, escapar de la mísera pobreza y de la necesidad. Los niños, juegan junto a las aguas residuales, el agua para beber está contaminada, la basura amontonada fermenta y supura con el calor, y enfermedades como el tifus, son una amenaza constante.

Según el informe de un pensador económico de Delhi, todo lo que tiene que hacer la India para superar la pobreza, es mantener el ritmo de crecimiento económico que ha ido sosteniendo durante los últimos 3 años, con una tasa del 6.4 de promedio. El autor del informe, Iswar Natarajan, economista destacado en el Consejo Nacional de Investigaciones Económicas Aplicadas, confía en que el crecimiento económico por si sólo, será suficiente para reducir el número de pobres de una forma considerable.

El me confesó: "la pobreza, está disminuyendo considerablemente y cada vez serán menor número las familias con rentas muy bajas. De hecho, hay indicadores económicos que proceden de zonas urbanas, que indican la erradicación de la pobreza para el 2005-2006. En las zonas rurales, quedará un pequeño número, quizás un 15 o 16 %.

Si este informe es correcto, ello supondría realmente una muy buena noticia, incluso para aquellos que viven marginados, en el fondo mismo de este sistema tremendamente estratificado que son las castas; los Dalias o Intocables.

Pero en la India, no hay que pensar que todo el mundo es pobre. Ni mucho menos. Sólo hace falta ver las sumas considerables que se gastan en las lujosas joyerías. A la clase media de este país, le gusta tener en su casa los últimos adelantos tecnológicos, y emplea criados domésticos en una escala impensable para la mayor parte de sus colegas europeos o americanos.

Esta es la clase de población a la que se refieren las estadísticas, y cuyo nivel de vida, vaticina va a aumentar drásticamente hacia el nuevo siglo que se avecina, aunque no todo el mundo está tampoco de acuerdo con esta predicción.

Kamal Mitra Chenoy, profesor asociado en Política Corporativa India en la Universidad Jawaharlad Nehru en Nueva Delhi, condena la idea que contiene el informe, de que el bienestar va a llegar a los estratos bajos de la sociedad, de una forma cada vez más importante: ello es infundir una vez más, falsas esperanzar en los pobres. Dijo; "creo que si este acercamiento tuviera lugar, sería algo mágico, porque la constatación de este tipo de reformas de ajuste estructural en todo el llamado Tercer Mundo no existe. Y el hecho evidente es que en la India, entre 1991, cuando empezó la última fase de la reforma, hasta 1994, el porcentaje de pobres en las zonas rurales ha aumentado".

Si se produce el despegue económico en las ciudades indias, las compañías de desarrollo de programas (software) para ordenadores, serán las líderes del mercado. En los últimos años han surgido un asombroso número de ellas, proyectando los lugares los que se han establecido, hacia la era de la información.

El desarrollo en programación, se ha convertido en el sector más dinámico de la economía, contando con un gran número de clientes en empresas de todo el mundo que han acudido a la India por la alta calidad de los programas que producen y con un costo menor respecto a Occidente. La industria prevé que para el año 2000 se alcanzarán los 5 billones de dólares, por lo que espera una oleada de nuevos negocios antes de que ello ocurra, especialmente en sistemas de depuración del llamado "virus del milenio" (entrada al año 2000), así como en el ajuste de los ordenadores para el comercio, con la entrada en vigor de la nueva divisa europea.

El anterior presidente de la asociación de software de la India, Ashank Desai, que también es presidente y director administrativo de Master Ld. En Bombay, atribuye el éxito de la Indía en el campo de la informática, a la importancia concedida a las matemáticas en los sistemas educativos. "La India, es el país que descubrió el número cero. Nuestro pasado en el campo de las matemáticas es muy notable. Empezamos con las matemáticas desde el nivel más bajo de la educación, pero luego se llega a una graduación en ingeniería a los 16 años con una preparación muy intensiva, y ello nos beneficia enormemente".

Otras empresas están también prosperando, hasta el momento al menos, y virtualmente intactas respecto a las crisis monetarias en que está sumido Occidente. En la factoría de Maruti, en las afueras de Delhi, una empresa creada entre la Japonesa Suzuki y el gobierno indio, las líneas de producción están trabajando al máximo rendimiento para satisfacer la demanda creciente de coches utilitarios. La productividad es muy alta, incluso para los estándares americanos o europeos.

El argumento que más convence a los inversores extranjeros, es que no importa demasiado el partido político esté en el poder para año 2000, ya que la economía esta hoy en día tan liberalizada, que puede continuar creciendo independientemente de la política. Brian Brown, el director de gestión americano de Indosuez W.I. Carr Securities de Bombay, me comentaba " Cuando todo lo demás se tambalea, la India no tiene problemas. Creo que seguiremos manteniendo este crecimiento del 6.5 % durante los dos próximos años."

Los propios industriales, confían en este incremento del bienestar, cuando se acerca la entrada del nuevo milenio. Prueba de ello es que los fabricantes de automóviles nacionales y extranjeros, se afanan en sacar nuevos modelos para este año, para cubrir las exigencias de la ávida clase media.

Maitreya Doshi, director jefe de Premier Automobile Ltd., que fabrica la marca Fiat en Bombay, me comentaba: "Ciertamente estoy convencido de que va a haber un significativo incremento de la prosperidad, particularmente para la clase media. Creo que los problemas actuales son puramente endémicos, y debidos a una situación política incierta. Si se alcanza la estabilidad política, creo que la economía va a relanzarse."

En el campo sin embargo, no todo son buenas noticias. Es un error el creer que la India no puede producir suficiente comida para mantener a sus 952 millones de habitantes (1988). Gracias a la llamada Revolución Verde que se aplicó en las tres últimas décadas, y que introdujo una nueva variedad de cosechas y métodos agrícolas novedosos, no sólo hay suficientes productos para abastecer el mercado nacional, sino que hay un excedente de grano que tiene que ser exportado. El principal problema, no radica en obtener los productos, sino en hacer que estos puedan llegar a los pobres hambrientos que los necesitan.

Purshottam Agarwal, el encargado de agricultura del estado del nordeste, el Rajasthan, me confesó "A pesar de la suficiente producción, la gente no tiene acceso a ella, o no todo el mundo dispone de la suficiente cantidad de grano. Una de las razones es el poder adquisitivo. La mayor parte de nuestra población vive por debajo del límite de la pobreza y no dispone de suficientes recursos adquisitivos". En algunas zonas del Rajasthan, los frutos de la Revolución Verde son evidentes; interminables campos de trigo maduro y de mostaza, tan exuberantes como podrían estarlo en Europa o América, cultivados con maquinaria fabricada en la India bajo licencia de empresas de Occidente.

Lo paradójico de la situación es que a pesar de esta eficiencia, 300 millones de indios permanecen mal alimentados, la mayoría de ellos Dalits si tierras. Los activistas que luchan por los derechos de los Dalits, creen que las grandes extensiones de tierra pertenecientes a los terratenientes de las castas más altas hindúes, tendrían que ser fragmentadas y redistribuidas, a fin de solucionar el problema de la pobreza rural.

El profesor Chenoy comenta: "La medida más urgente, ya prometida durante mucho tiempo, es la de una reforma agraria, y más concretamente una reforma de las tierras. La gran mayoría de los Dalits son pobres jornaleros sin tierras, pero si se modifican los límites, se distribuye el excedente de tierras y se organizan cooperativas agrícolas, se mejoraría considerablemente la situación para una amplio segmento de Dalits".

Las oxidadas estructuras del transporte, apenas modernizadas o mejoradas desde los tiempos coloniales, son claramente inadecuadas para desplazar alimentos a lo largo del país. El resultado es que toneladas de productos se pudren y permanecen almacenados en los silos del gobierno. En algunos lugares, se estropea entre 20 y un 40 % de la producción de fruta y verduras, y mientras, la gente que lo necesita, padece hambre. Mr. Agarwal dice; "Los problemas de un almacenamiento eficiente, transporte y prevención del deterioro, tanto dentro de las explotaciones agrícolas como ya fuera de ellas, plagas y perdidas durante el transporte y el almacenamiento, significarían hasta un ahorro del 20 % en alimentos perdidos".

Tres cuartas partes de la población vive en el campo, y al hacer referencia a la pobreza rural, el informe económico es más pesimista, prediciendo una mayor disparidad entre la situaciones del medio urbano y el rural. Sin una reforma agraria adecuada, se teme que en los diez próximos años, el 95 % de la población india con rentas bajas, vivirá en las zonas rurales.

Y perdido en la inmensidad de estas extensiones hay un grupo social en especial, que no tiene ninguna posibilidad virtual de beneficiarse de la prosperidad del nuevo siglo. Nos referimos al gran ejercito de los jornaleros en auténtico régimen de esclavitud que aun existe en la India. Se calcula que son unos 10 millones los adultos y niños que trabajan como esclavos para pagar los intereses de una deuda que un día contrajeron y que luego no pudieron devolver. Visité a un grupo que aun daba pena, de unos 200 de ellos en la ciudad de Alwar, en Rajasthan, recientemente "liberados" gracias a la intervención del frente "Bonded Labour Liberation", después de una esclavitud de 20 años en una cantera.

Haridam, uno de estos esclavos liberados, me contó: "Trabajé allí con mi familia y mis hijos, durante 20 años. En todo este tiempo, el patrón frecuentemente nos amenazaba con matarnos si no trabajábamos noche y día. Nunca recibimos un sueldo por nuestro trabajo, aunque se nos alimentaba para que pudiéramos seguir útiles a ellos. En ocasiones, mientras los hombres estaban fuera de sus casas por la noche, cargando camiones, los dueños se emborrachaban, entraban en nuestras chozas y abusaban de nuestras mujeres."

Lo mas corriente, es que una familia pobre, pide un préstamo al usurero del vecindario cuando un miembro de la familia cae enfermo o se tiene que hacer frente a una imprevista situación grave. Al no poder satisfacer la deuda, son forzados a una "esclavitud por deuda". A menudo cientos o miles de personas tienen que abandonar sus míseros hogares por esta razón. Los intereses de la deuda son tan exageradamente altos, que nunca los podrán pagar. Y si la persona que pidió el préstamo fallece, la deuda se herede a sus hijos, que a la vez siguen permaneciendo en cautividad.

La esclavitud laboral, en teoría es ilegal, pero muy a menudo, las autoridades locales hacen la vista gorda. El líder del frente para la liberalización, Swami Agnivesh, está convencido que el corazón de la injusticia reside en el sistema de castas; "Puesto que la gran mayoría de los trabajadores esclavos, entre un 85 y un 95 % pertenecen a las castas o tribus de los "descastados" (Sheduled), está claro que aquí reside la dimensión social del problema. El sistema de castas en si, tendría que ser abolido, clausurado, arrinconado y clausurado. Mientras sigamos justificando la jerarquía de las castas por motivos religiosos o sociales, siempre habrá razones para que se creen más y más formas de esclavitud laboral y servidumbre."

Los que aparentan ser optimistas acerca del efecto de la apertura de la economía de la India a la globalización y a las inversiones extranjeras, creen que este proceso va a acortar el enorme hueco que separa los fabulosos ingresos o la riqueza de unos pocos de la aplastante miseria de unos muchos. Pero, también se levantan otras voces que visitan a menudo los slums de Bombay, y que afirman que la liberalización ha empujado a las empresas a prescindir drásticamente de mucha mano de obra, para ser más competitivas, y lo que ello ha generado ha sido una nueva marginación para todos aquellos que habían escalado modestamente un pequeño peldaño, desde la economía esclavista a la economía de los bajos sueldos. Si este proceso continua, incluso si la economía sigue creciendo, es muy difícil entrever como todo ello ayudará a tantos millones hundidos hasta el fondo. Gobierne quien gobierne en la India a esta vuelta de siglo, esté será su mayor desafío.

Fuente:
Albert Clack
http://foreignwire.com/india.html


 

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