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| | | | INFANCIA | Infanticidio de niñas en Tamil Nadu |
De la negación al reconocimiento
Sabu M. George
El infanticidio infantil de sexo femenino en el estado indio de Tamil Nadu es recientemente centro de atención tanto dentro de la India como en el exterior. El presente análisis contiene reflexiones basados en más de una década de trabajos en estos lugares estudiando el fenómeno y en información aportada por ONGDs, colaboradores y funcionarios. Trata de los hechos recientes en la práctica del infanticidio y las circunstancias que obligaron a que el Gobierno declarara reconocer su existencia. Se revisan de forma crítica las acciones emprendidas por los estamentos oficiales y organizaciones no gubernamentales en programas como el Girl Child Protection Scheme y en las acciones coercitivas contra quienes cometen tales asesinatos.
El rechazo a las niñas en si mismo, se manifiesta no sólo en el hecho del infanticidio, sino también en el aborto selectivo de fetos y en el descuido hacia las niñas que conduce a un exceso de mortalidad en este género. La prevención y erradicación del infanticidio comporta esfuerzos contenidos y a largo término, a fin de mejorar la situación subordinada de la mujer. Bajo estas circunstancias, la tendencia de varios gobiernos en negar el fenómeno, silenciarlo o emprender actuaciones con pocas posibilidades de éxito, son ciertamente preocupantes.
La DISCRIMINACIÓN deliberada contra las niñas toma varias formas: carencias nutricionales tales como una inadecuada alimentación en el pecho materno y un destete prematuro, cuidado médico insuficiente o muy descuidado, falta de atención que genera carencias emocionales e insuficientes medios destinados a ellas. Todo ello revela documentalmente el llevar la situación a un exceso de mortalidad infantil de niñas, especialmente en muchos países asiáticos.
El aborto selectivo, es una manifestación más contra la discriminación femenina. En países como la China, Corea del Sur y en los que se ha establecido la población en diáspora del sur de Asia (Gran Bretaña, E.U. y Canadá), el aborto de niñas está también a la orden del día desde los últimos 15 años. Ya a finales de 1970 se empezaron a registrar casos de abortos en muchas de las ciudades importantes de la India, tendencia plenamente vigente en la actualidad y reforzada con la entrada de las novedosas técnicas de determinación de sexo, como la amniocentesis o las ecografías por ultrasonidos. Ya en la década de los 80, no solo en los medios de la India, sino también en el extranjero, en los semanarios especializados en temas indios de Norteamérica, se incluían anuncios sobre clínicas ofreciendo la posibilidad de determinar el sexo. Ello sirvió para popularizar estas técnicas y hacerlas ampliamente conocidas. En los estados de Punjab y Haryana, en el nordeste, se disponen en la actualidad de equipos ultrasónicos portátiles que visitan las zonas rurales de manera habitual. El aborto de fetos femeninos no es pues un fenómeno solamente urbano, sino que puede abarcar todas las zonas de la India.
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El presente informe se centra geográficamente en Tamil Nadu y se revisa la problemática de sus últimas décadas. El asesinato deliberado de niñas después de nacer, es un hecho mucho más cruel que el aborto selectivo o la desatención. Esta practica era muy frecuente en la China en el pasado y se creía erradicada después de la revolución comunista, pero en los últimos años, se han notificado nuevos casos, quizás en sintonía con la política de "una sola criatura" aplicada por los mandatarios de aquel país. Entre los emigrantes de la comunidad punjabí en Canadá, se informa también de algún caso esporádico, así como de abortos selectivos. |
A diferencia de la importante mortalidad de sexo femenino atribuible al abandono de la mujer, el infanticidio está en la India muy poco documentado y por tanto merece una especial atención. No existen estadísticas satisfactorias y solo se dispone de una estimación superficial, obtenida por métodos indirectos a través del censo demográfico de la población. A través de ello se refleja la existencia de una cifra de alrededor de 1.2 millones de "niñas desaparecidas" durante la década de 1981-91, lo que supone algo menos del 1% de todas las niñas nacidas. Otros 4 millones de niñas que fallecieron entre los 4 y 6 años, son otro indicador de este exceso de mortalidad de sexo femenino.
Mis primeros conocimientos de la práctica de este infanticidio, fueron puramente accidentales; al planificar un proyecto de 4 años de investigación sobre la nutrición en 12 pueblos de Tamil Nadu, nunca se me hubiese ocurrido pensar en su existencia. Fue pues en 1986, al empezar a trabajar en estos pueblos cuando tropecé con la anomalía. Cada dos o tres meses se informaba de un nuevo caso en el seno de una muestra poblacional de 13.000 personas bajo estudio. Cuando puse este hecho en conocimiento de los expertos sociales y demógrafos, muchos de ellos rechazaron seriamente mis observaciones. A pesar del reconocimiento oficial posterior en 1992, de la existencia de estas prácticas, mis esfuerzos se encaminaron a obtener la documentación suficiente que permitiera precisar su extensión geográfica dentro del estado de TN.
DIMENSIONES DEL PROBLEMA
En la actualidad, ya son ampliamente reconocidas las prácticas de infanticidio, pero todavía en 1989 los demógrafos de la India aseguraban que esta lacra no existía en el sur de Asia. Algunas ONGDs y otras organizaciones, han sostenido que esta manifestación social es relativamente reciente en TN.
Sin embargo, el hecho es que ya en el siglo 19 los ingleses informaron de la existencia de infanticidio femenino en ciertas comunidades de TN, en concreto entre los Kallars y los Todas, lo que hace sugerir que el origen puede ser mucho más antiguo. En conversaciones que he mantenido con miembros de comunidades rurales, incluidos los distritos de Arcot Norte, Madurai y Salem, la gente asegura que estas costumbres se han venido practicando desde hace unos 50 años, mientras que otros aseguran que se han venido manteniendo desde hace algunas generaciones. El aspecto más sorprendente de ellas, es que los métodos tradicionales para matar a las niñas, era curiosamente similares, tanto en el norte como en el sur o centro de TN. Por ejemplo, el empleo de "paddy" (arroz con cáscara) mezclado con leche, o la venenosa savia de la planta "calotropis" . ¡Como pudieron estas gentes que vivían en zonas tan dispersas, de hasta 700 km., tener estos conocimientos comunes y sin haber emigraciones importantes! La coincidencia es poco probable y solo cabe la explicación de la propagación a lo largo de varias generaciones.
La creencia de que el infanticidio ha experimentado un rápido incremento en los últimos tiempos, puede obedecer a la concienciación más amplia de las ONGDs en este delicado asunto, aunque también han podido influir, los fondos que han sido destinados para estos programas. Varias organizaciones de ayuda, han reconocido que ya conocían estas practicas desde hacía 10 o más, pero no se habían atrevido a hablar sobre ellas por temor a incomodar a las comunidades con las que trabajaban. Todo ello parece sugerir que el infanticidio se ha venido practicando en varias zonas rurales de TN sin llamar demasiado la atención de los foráneos, y que en los últimos 30 años ha experimentado una progresión creciente.
La denuncia de estas muertes en Tamil Nadu fue sacado por primera vez a la luz pública a través de los medios de comunicación nacional en 1985, concretamente por la revista India Today, que informó de su existencia en Usilampatti, en el distrito de Madurai, en el sur de TN. Allí se decía que el infanticidio estaba extendido entre los Kallars, la casta dominante en esta zona. Este reportaje conmocionó al público en general, y más sabiendo que la mujer en TN tiene fama de estar mejor educada y disponer de mayor grado de autonomía que sus vecinas del Norte de la India.
Como he comentado antes, durante los años 1986-90, emprendí un estudio sobre el infanticidio en 12 pueblos del norte de Tamil Nadu, mientras trabajaba en un importante proyecto de educación sanitaria para mejorar la supervivencia y crecimiento de los niños en edad pre-escolar. Encontré que un 10% de las recién nacidas en 6 de las 12 aldeas, eran víctimas de infanticidio y todas ellas dentro de familias de pequeños terratenientes, de las cuales el 90% ocurrían dentro de la casta de los Vanniars, la dominante en la región. Virtualmente, la totalidad de las muertes en los 6 pueblos habían ocurrido en el periodo neo-natal (7 primeros días de vida). Sin embargo, en los 12 pueblos, la proporción en cuanto al sexo de los recién nacidos, era similar en todos ellos y siempre desfavorable para las niñas. Esto apunta a otras causas que expliquen el exceso de mortalidad infantil de sexo femenino, incluidos los 6 pueblos en los que no había evidencias de infanticidio.
Desde 1990 se han ido publicando informaciones anecdóticas sobre muertes infantiles en el distrito de Salem (Centro de TN), primero en medios de información en lengua Tamil y posteriormente en periódicos en lengua inglesa. Un gran parte de estos sucesos ocurrían entre los Kongu Vellala Gounders, la casta dominante en la zona. En 1995, un estudio efectuado entre 1320 mujeres que habían dado a luz en este distrito de Salem, dio por resultado que el número de niñas que habían muerto en sus primeros días de vida era de 25, mientras que el de niños era de sólo 9, unos datos bastante significativos. El riesgo era todavía más acusado entre niñas nacidas de una mujer sin hijos varones con vida.
De acuerdo con mis propias visitas a pueblos de muchos distritos de TN en 1994-95 y teniendo en cuenta otros datos aportados por ONGDs locales, llegué a la conclusión de que los infanticidios ocurrían en muchas zonas de Tamil Nadu y no solamente en los reductos seleccionados en donde los identificamos al principio. Recientes análisis de los datos aportados por el censo de 1991, estadísticas de vida recogidas por los centros de salud primaria (PHCs) y el estudio del Tamil Nadu Directorate of Public Health, prueban todos ellos la confirmación de estas observaciones. Estos datos revelan que el infanticidio se está practicando en varios lugares del estado y entre muchas castas diferentes, desde las inferiores a las más altas jerárquicamente. Athreya y Chunkath estiman que entre un 8 y un 10% de las defunciones infantiles en 1995, pueden deberse a infanticidio. Los datos publicados por el PHC indican que la proporción de sexo en los nacimientos en varios distritos, es de 900-920 niñas por 1000 niños. Y esto se debe en parte a los fallecimientos sin notificar, ocurridos a los pocos días del alumbramiento.
La mayoría de los asesinatos los suelen ejecutar las personas de más edad de la familia, generalmente la abuela paterna y en algunos lugares, las "parteras" tradicionales. Un 80-90% de las víctimas son niñas, que posiblemente tienen ya más de dos hermanos/as en la familia. A su vez, las niñas, cuanto más numerosas en una familia, peor cuidadas y tratadas son, según se desprende de datos que provienen del norte de la India, Pakistán y Bangladesh. En Tamil Nadu, he visto incluso muchos padres, que no sólo ocultan su descontento por la niña "indeseada", bien al contrario, ya que les pueden nombres como "Venda" (no querida) o Podum Pennu (basta de hijas).
CAUSAS DEL INFANTICIDIO FEMENINO
Mientras muchas hipótesis han sido formuladas para explicar el fenómeno, pocos trabajos académicos han sido aportados para confirmarlas. Como señala Harris White: "El campo teórico es bastante rico, pero las evidencias reales son pobres". Como factores responsables del incremento de la incidencia del infanticidio infantil, se han apuntado los siguientes: baja consideración a la mujer, disminución de la fertilidad y por tanto intensificación en la preferencia por hijos varones, extensión de la práctica del "dowry" (la dote) entre todas las castas, la "Revolución Verde" con su consecuente marginación de la mujer en la agricultura, y un desplazamiento hacia los cultivos más rentables económicamente.
Que la fertilidad decreciente puede llevar a una disminución de género, ha sido observado en muchas sociedades patriarcales en todo el mundo. Ello se debe a que el número de hijos (varones) deseados, disminuye mucho más lentamente que el número total de criaturas que se quieren. Pero la "Revolución Verde" y la agricultura de mercado, a diferencia de los cultivos tradicionalmente considerados como medios de subsistencia, están más íntimamente relacionados con grandes distritos, estados o mercados nacionales e incluso globales, en todo lo referente a inversiones y clases de cultivos. Las mujeres, en este tipo de transacciones quedan marginadas. Además esta progresiva mercantilización termina en los pueblos, con la acumulación de grandes sumas de dinero en manos de unos pocos agricultores o comerciantes privilegiados, que gastan estos beneficios añadidos en bodas ostentosas y en dotes, lo que crea una presión social, al pretender otros sectores de economías más débiles, emular estas nuevas formas de prestigio.
A pesar de todo, no se ha realizado una exploración sistemática sobre las razones de porque la discriminación se traduce en infanticidio. La gente que he conocido en varias comunidades de Madurai, Salem y norte de Arcot, justifican la práctica, basándose en que la elite urbana puede determinar el sexo de los fetos al tener acceso a los sistemas modernos de predicción y sin que el Estado interfiera en ello. Sin embargo, hay pruebas evidentes de que clínicas con servicios ultrasónicos y abortivos se están incorporando en pequeñas ciudades como Tiruppattur en Arcot Norte, Usilampatti, Madurai, Salem etc.
RESPUESTAS DEL GOBIERNO
Cuando la prestigiosa revista India Today denunció el infanticidio en Usilampatti en 1986, el gobierno aseguró que esta práctica estaba únicamente reducida a este particular lugar del estado. Además, el gobierno de Tamil Nadu presentó cargos falsos y sin fundamento contra la "Society for Integrated Rural Development (SIRD) y ONGDs establecidas en Usilampatti, por ser el instrumento que consiguió la información publicada. Esta aparente forma de acoso, estaba presumiblemente dirigida para hacerlos desistir en continuar publicando sobre esta materia.
Como contraste, la respuesta de la Primer Ministro de TN en 1992, Ms. Jayalalitha fue completamente diferente, reconociendo la existencia del infanticidio en su estado. A principios de aquel año, el gobierno lanzó una campaña: "Cradle babies" (cunas para bebés), en la que se pedía a las familias que tenían la intención de cometer infanticidio, a que en lugar de ello, abandonaran a las criaturas en las cunas que se les proporcionaban, y se depositaran en centros de salud. Incluso hubo algunos arrestos en el distrito de Salem en familias que habían cometido algún asesinato infantil. La combinación de campañas mediáticas y persecución policial, condujo en Salem al abandono de un buen número de niñas en las cunas. En 1992 se contabilizaron 77 de estos abandonos. El gobierno facilitó recursos económicos a algunas ONGs para el cuidado de estas niñas. Algunas murieron y 20 fueron concedidas en adopción.
En el Parlamento de la India y en la Asamblea Legislativa de Tamil Nadu, hubo algunos debates acerca de este hecho. La continua cobertura de la campaña por cadenas informativas extranjeras como la BBC, ponían al Gobierno en una situación embarazosa. Después de consultas con la UNICEF y ONGs, la Primer Ministro Jayalalitha anunció en octubre de 1992, el "Jayalalitha Protection Scheme for the Girl Child". El objetivo de este plan, era la total eliminación del infanticidio para el año 2000, para lo cual una familia pobre con una o dos niñas y sin varones, podía acogerse a unos incentivos económicos si el padre aceptaba esterilizarse. El dinero era puesto a nombre de la niña, en un depósito bancario que podría retirar cuando tuviera 21 años. Además, cuando la niña fuera a la escuela, la familia recibiría periódicamente otros incentivos económicos en concepto de gastos escolares. El programa pretendía ayudar a 20.000 familias cada año. En el distrito de Salem, 614 niñas se beneficiaron realmente de estas medidas durante 18 meses. El gobierno incluso se comprometió en identificar las "zonas de riesgo" donde la practica era frecuente.
En Agosto de 1997, el Primer Ministro de la India, quiso emular esta campaña, anunciando otra similar para todo el país. Serían concedidos una serie de incentivos económicos a las familias pobres que tuvieran hijas con vida. Afortunadamente, este plan de alcance nacional, no contenía las condiciones coercitivas del "Jayalititha Program", que exigía que uno de los padres fuera esterilizado. Además, las ayudas tenían que ser distribuidas por los órganos locales de gobierno de las aldeas; los Panchayats, en lugar de por la burocracia de bienestar social del estado como en Tamil Nadu, donde solamente los gastos necesarios para la acreditación, eran ya sustanciales. Muchos padres procedentes de diferentes distritos, y que se acogieron al programa, tuvieron que pagar sobornos de cerca del 5% del total de las subvenciones recibidas. La intervención directa de los Panchayats agilizaría el proceso y posiblemente reduciría los gastos en la transacción de las familias solicitantes.
Las campañas "Cradle baby" y "Girl Chile Protection" fueron movimientos astutos, por parte de la ex Primer Ministro Ms. Jayalalitha, ya que estas medidas conducían a la creación de una imagen suya como de protectora de los intereses de Tamil Nadu. Consciente pues, de la popularidad de estas campañas, reforzó los incentivos: se introdujeron a la vez, otros programas para fortalecer el estatus de la mujer, como por ejemplo el reclutar sólo mujeres para ejercer como maestras en las escuelas del estado, y haciendo la enseñanza primaria obligatoria para todos los niños.
Otro ejemplo es el de la ex Ministra de Bienestar Social, Ms. Indira Kumasi, uno de los miembros del gobierno más radicales en lo que respecta al infanticidio. A principios de 1992, cuando fue lanzada la campaña Cradle Babies, declaró que en el plazo de un año, acabaría con el infanticidio, y en discursos posteriores, en 1995, afirmó que en el distrito de Salem ya había sido erradicado. Numerosas ONGs con actividades en varios distritos, me confesaron que ella, les había pedido que no notificaran a la prensa nuevos casos de infanticidio Así que cuando algún medio lo hizo, Ms. Kaumasi no pudo evitar su enfado.
INTERVENCION DE ONGSs
Un cierto número de ONGs se han visto involucradas en un amplio abanico de actividades y programas para la prevención y erradicación del infanticidio de niñas. Las podemos agrupar en intervenciones individuales tales como:
- Denuncia de casos concretos ante la policía a fin de forzar en la renuncia a esta práctica.
- Asesoramiento a la mujer embarazada y a su familia por medio de asistentes sociales y desde el primer momento de la detección del embarazo.
- Ayuda para conseguir los incentivos económicos ofrecidos por el "Girl Child Protection" y intervenciones sociales más profundas como:
- Mejorar la ayuda a la protección infantil para las madres, a través de guarderías y programas de nutrición.
- Proyectos para mejorar el acceso de la mujer en la educación, salud y recursos económicos.
- Concienciar a la mujer de su situación de subordinación en la sociedad patriarcal en la que vive.
LIMITACION DE ESTAS ACTUACIONES
Varias de las estrategias expuestas anteriormente, presentan algunos inconvenientes que las hacen en gran medida ineficaces. Si bien las medidas para incentivar la educación de las niñas son aceptables, el hecho de que el dinero que les otorga el estado no lo puedan usar hasta que cumplan los 21 años, ya en edad de matrimonio, favorece la legitimación de la otra práctica ilegal, el "dowry" (dote). Además, dada la limitación de los recursos, la mayor parte de las ayudas sólo cubren un pequeño segmento de población necesitada.
De ahí que en la mayor parte de los casos, las iniciativas tomadas se dirijan a prevenir casos individuales de infanticidio, aunque también debe ser reconocida, la dedicación de grupos en las comunidades de base, que trabajan en esta área. Algunos concretamente, han mostrado una valentía ejemplar al continuar su labor en esta materia, en un medio poco gratificante e incluso, con la abierta hostilidad de algunos funcionarios del gobierno o de la misma gente de las comunidades en las que se mueven.
La prevención de casos puntuales, aunque incluso tengan resultados favorables, no están encaminadas a mejorar la condición de subordinación de la mujer en la sociedad. Tampoco afectan a amplias capas de población que aunque no están directamente implicadas en el asesinato de las niñas, son no obstante también cómplices, al consentir la perpetuación de estas actividades con su silencio. Por tanto, las posibilidades de que estas estrategias aporten cambios sustanciales en la sociedad y en su actitud respecto a las niñas, son limitadas.
Realmente, muchos colaboradores de ONGs con los que he tratado, son concientes de que su insistencia en la prevención, generalmente es ignorada por las comunidades. De ahí que muchas veces hayan intentado atemorizar a las familias sospechosas de cometer algún acto criminal, con denunciarlas a la policía, aunque en muchas ocasiones no hayan tenido la verdadera intención de hacerlo, por el miedo a que estas denuncias puedan suscitar violencia, incluso física contra ellos por parte de la comunidad. Si a pesar de ello, algunos lo han hecho, han tenido que enfrentarse a consecuencias imprevisibles.
CONSECUENCIAS DE LAS DENUNCIAS
Cuando se ha presentado a la policía un caso de infanticidio, no siempre se ha terminado con el enjuiciamiento de los ejecutores. Un policía veterano en Tamil Nadu, que ha participado en juicios contra familias implicadas, reconoció que plantear el caso de una manera seria contra ellos, es difícil. Muy a menudo, la denuncia es presentada varios días después del incidente y es pues, muy incompleta. Por tanto, las posibilidades de una condena son muy limitadas. Con tantos otros delitos pendientes de litigio, tampoco hay mucho entusiasmo en llevar casos de infanticidio ante los tribunales.
A nivel local, en los pueblos, la policía suele ver en estas denuncias una oportunidad para conseguir sobornos de las familias denunciadas. Por medio de personas de Salem y Madurai, así como de miembros de ONGs, han llegado hasta mi, noticias de varios de estos funcionarios que han aceptado tales sobornos para ocultar verdaderos casos de infanticidio. Es más, un funcionario sanitario de Salem, me confesó que en ocasiones, algún miembro de la policía acudía a su centro, para pedir una lista de los últimos nacimientos de niñas, a fin de visitar luego a sus familias y obtener los debidos favores.
Una organización que solía presentar este tipo de denuncias, informó que los padres a menudo justificaban la muerte de las criaturas atribuyéndolas a causas naturales o afirmando que ya habían nacido muertas. Y lo cierto es que realmente se han incrementado los casos notificados como muertes debidas a causas naturales. En Salem de nuevo, dos años antes de que la policía empezara a intervenir en los suicidios, había padres que notificaban que había nacido un hijo varón y que posteriormente había fallecido, cuando en realidad se trataba de una niña, en un intento más de velar un suicidio.
Otros padres han conseguido obtener certificados de defunción de los médicos, a cambió también de sobornos. Funcionarios de salud pública de Salem, reconocieron personalmente, que ciertamente ellos notificaban la muerte de las niñas debido a la presión social que ejerce la comunidad sobre estos trabajadores sociales.
Además, ha habido un cambio en la manera de deshacerse de las niñas, según demuestra la exhumación de los cuerpos realizada para ratificar las pruebas forenses en muertes sospechosas. La gente suele adoptar otros métodos , tales como el conseguir que la niña muera por falta de alimento, lo cual, a diferencia del envenenamiento, no deja ninguna prueba de la causa de la muerte. Así, en un intento de evitar estos enmascaramientos, los asistentes sociales solicitan la inspección de un médico para las niñas recién nacidas que sospechan corren peligro, para que se certifique su correcta salud. Con este dato médico como prueba, una denuncia tiene más posibilidades.
Se sabe también que algunas familias han empezado a cometer sus crímenes lejos de donde operan las ONGs. El enjuiciamiento en un caso así se complica, ya que depende de la cooperación de los cuerpos de policía de diferentes jurisdicciones. En 1994, más de 10 infanticidios fueron cometidos de esta forma.
ESTRATEGIAS A LARGO PLAZO: ¿Alguna esperanza?
Es importante comprender que el intento de cambiar la actitud de toda una población en 5 o 10 años, es una pretensión nada realista, dadas las limitadas estrategias existentes. A pesar de ello, el gobierno puede contribuir a reducir el infanticidio, si evita el emprender medidas coercitivas y al menos no incurre en la negar la existencia de estas prácticas, ni interfiere en los programas de las ONGs que tratan de combatirlas.
Para las ONGs, si bien es cierto que por la vía del temor infundido, se ha evitado la comisión de algún infanticidio, existe siempre el riesgo de que esto sea al precio considerable de desequilibrar las relaciones entre asistentes sociales y comunidades. Se puede destruir el respeto mutuo y la confianza, y afectar negativamente a otras actividades que estén encaminadas a unos resultados de más a largo plazo.
La falta de seguridad en las contribuciones de ayuda a largo plazo, afecta negativamente a los programas preventivos de infanticidio. La mayor parte de estos proyectos, cuentan únicamente con una financiación de 2 o 3 años, e incluso algunos para uno sólo. No es pues un problema intrínseco del infanticidio, sino más bien de todos aquellos aspectos que dependen de las contribuciones, lo cual supone estar siempre a merced de la prioridad de los mecenas y de sus preferencias. Los proyectos de corta duración, generan unos objetivos poco realistas para las ONGs a la hora de proporcionar ayuda, pues a menudo y en las mejores condiciones, se emplean dos años solamente para ganarse la confianza de la comunidad, a fin de que temas como el infanticidio puedan incluso ser mencionados. Y aún así, un grupo puede hacerse sólo una ligera idea de la incidencia de las muertes y de cuales familias tienen más posibilidades de cometerlas.
Estrategias de intervención social de largo plazo, que refuercen el papel de la mujer, y emprendidas de manera conjunta por gobierno y ONGs, tienen muchas más posibilidades en la tarea de reducir e incluso erradicar el infanticidio de niñas. Habría más posibilidades de éxito si los dirigentes sociales, culturales y políticos de la sociedad india, tomaran una posición pública ante el problema y pusieran en marcha acciones encaminadas a la transformación social a favor de la igualdad de sexo. Sin embargo, al reducirse el número de estas muertes, será cada vez más difícil saber si continúan produciéndose, a no ser que toda la comunidad se implique en ello. La sociedad Tamil está lejos de alcanzar un alto grado de concienciación de sexo, al menos en los próximos 5 años, pero seguramente no supone ningún prejuicio el emprender objetivos ambiciosos. Los buenos resultados en unos pocos lugares, podrían aportar esperanzas y quizás motivar algún cambio en las comunidades con más incidencia.
SEGUIMIENTO DE LA EFECTIVIDAD DE LAS CAMPAÑAS PREVENTIVAS
La efectividad de las diferentes estrategias en su capacidad para reducir la tasa de infanticidio, es actualmente desconocida y será pues difícil valorarla. Primero, tendríamos que definir lo que entendemos por "niñas salvadas", a fin de obtener unos datos fiables en el numero de muertes que se cree se han evitado. Porque la primera hija es raramente víctima de infanticidio. Una referencia actualmente empleada por alguna organización, es el número de niñas supervivientes que tienen hermanas con vida. Esto sería válido en zonas de incidencia alta, donde muchas familias conservarían solamente una hija. Sin embargo, en otros lugares, se sobrestimaría el número de niñas salvadas, ya que no todas las familias de desharían de una segunda hija, incluso sin estar forzadas por ninguna intervención exterior que tratara de evitarlo. Pero por ahora, es un dato que nos sirve de referencia, tan bueno como cualquier otro.
Es también importante, el hacer un seguimiento de la posible desviación en la práctica del infanticidio en TN y en el aborto selectivo de sexo, tal como se ha observado en Punjab y en Haryana. La proporción de sexo en natalidad, en lugares donde el infanticidio ha estado documentado, constituiría un indicador, aunque poco fiable si el número de nacimientos bajo estimación fuera bajo (Menor de 5.000 por año).
Los programas deben evitar entrar en situaciones en las que una prevención con éxito en el terreno del infanticidio, termine a largo plazo, con el descuido y el abandono hacia las niñas que se han librado de él. El empobrecimiento de su cuerpo, llevará a un crecimiento anormal y a la desnutrición, con consecuencias funcionales adversas, tales como facultades mentales deterioradas, lamentable estado físico y alto riesgo de mortalidad infantil. La concienciación progresiva y la mejor comprensión del papel de la mujer y de las familias, debería orientarse especialmente a prestar más atención a las niñas, ya que son más vulnerables al descuido. Y a la par con estas metas, es imperativo aplicar programas y políticas que promuevan la igualdad de la mujer en el terreno legal, político, económico, educativo y social.
Fuente:
Web: http://www.hsph.harvard.edu/Organizations/healthnet/SAsia/suchana/0225/george.html
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