WEB SOLIDARIA CON TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO
    Mapa Web  |   Quiénes somos  |   Útiles  |   Libro de visitas  |   Glosario Alfabético
  INDIA TIBET NEPAL BANGLADESH SRI LANKA ESPIRITUALIDAD GLOBALIZACION C. CLIMATICO  

Inicio
Indice de contenidos
Hinduismo
Hnd : Divinidades
Hnd : Literatura y Filosofía
Hnd : Maestros y Escuelas
     Sri Aurobindo
     Ramakrishna
     Swami Vivekananda
  + Jiddu Krishnamurti
  + Ramana Maharshi
Nisargadatta Maharaj >> 
     Ramesh Balsekar
  + Amma Amritanandamayi
     Sai Baba de Shirdi
     Osho
El Budismo
Budismo Zen
Jainismo
Sijismo
Islam
Sufismo
 
Tablón de anuncios Planning voluntarios Mundo ONG






A
l preguntar a Sri Nisargadatta sobre su pasado, él abreviaría la cuestión diciendo que el pasado no existe y que nunca pasó nada. Aún así, por sus familiares y amigos podemos averiguar que nació en Bombay y se crió en Kandalgaon, un pueblecito en el distrito de Ralnagiri, al sur de Bombay. Al nacer en el auspicioso día del aniversario de Hanuman, el 17 de Abril de 1897, se le dio el nombre de Marutti.

Su padre Shivrampant Kampli y su madre Parvatibai fueron dentro de su sencillez, tuvieron cierta sensibilidad espirirual. Shivrampant primero fue sirviente en la casa de un comerciante en Bombay, hasta que abandonó la ciudad y adquirió un poco de tierra en Kandalgaon, donde vivió la vida de un pequeño agricultor hindú. Allí tuvo la suerte de hacerse amigo de un Brahmín, también pobre pero instruído, Vishnu Haribhau Gore, con el que mantenía largas discusiones sobre temas religiosos, y a las que asistía el joven Marutti con gran atención. Para él, Gore era el hombre ideal, sabio y bondadoso, honesto y responsable.


Las prácticas religiosas en casa y las discusiones paternas con Gore, resultaron ser de gran relevancia en la infancia de Marutti. Su adolescencia transcurrió entre la escuela primaria del pueblo, ocuparse de las tareas usuales de la granja, sacar a pastar el ganado y ayudar a su padre en la labranza de la tierra.

Marutti tenía una mente inquisitiva y despierta, siempre observando la Naturaleza y sus leyes. La variedad de condiciones humanas en que vivió, lo llevaron a preocuparse por la sociedad y sus estructuras, al hacerse muy pronto consciente de las vastas disparidades que había entre la población de su alrededor.


Siddharameshwar Maharaj
Siddharameshwar Maharaj

Samartha Siddharameshwar Maharaj, es uno más de los muchos grandes buscadores espirituales que ha ofrecido India, y también uno de los menos conocidos. Contemporáneo de Ramana Maharshi, nació en agosto de 1888, en el distrito de Sholapur (Maharashtra).

Ya de pequeño era un niño muy avispado y despierto, que aprendía las cosas con mucha facilidad. Y siguiendo con la rueda de los maestros, cuando tenía 16 años encontró a Shri Bhausaheb Maharaj, quién había abierto un monasterio. Le dió formación y lo instruyó en la meditación. Tras la muerte de su maestro y cuando contaba con 18 años, se hizo renunciante y se dedicó a la indagación espiritual y a la enseñanza.

Somerset Maugham lo menciona en su novela "El filo de la navaja" y también lo llegó a visitar. Fué maestro de Sri Nisargadatta y Sri Ranjit. Expone de una forma clara lo que son los cuatro cuerpos (grosero, sutil, causal y supra-causal) y cómo éstos no son ese "yo" que buscamos. Enseñaba con un estilo muy sencillo, sacando sus ejemplos de la vida cotidiana, buscando que la comprensión de la Realidad Ultima no fuera un asunto de eruditos, sino que estuviera al alcance de todos.

Shivrampant murió en 1915 dejando cuatro hijos y dos hijas. Los ingresos de la granja no eran suficientes y el hermano mayor tuvo que emigrar a Bombay. Al año siguiente, y con 18 años, Marutti siguió a su hermano (1918), trabajando como vendedor. En 1924 se casó con Sumatibai, con la que tuvo un hijo y tres hijas.

Maruti comenzó su vida en Bombay como empleado en una oficina, pero su temperamento enérgico e independiente pronto lo llevó a los pequeños negocios, abriendo una tienda de “bidis” , cigarrillos liados a mano según la costumbre campesina. Su negocio prosperó de forma modesta y en pocos años tenía varias modestas tiendas que fabricaban y vendían los “bidis” . Pero los negocios no pudieron apaciguar su hambre interior. Las viejas preguntas sobre el mundo, el hombre y Dios, pedían respuestas.


Entre sus amigos había uno llamado Yashwantrao Bagkar, un hombre inteligente y dedicado a la búsqueda interior, discípulo de Sri Siddharameshwar Maharaj. A menudo solían mantener discusiones sobre temas religiosos y filosóficos, hasta que cierto día, Bagkar llevó a Marutti a ver a Siddharameshwar. Aunque Marutti quedó conmovido por su persona y su enseñanza, declaró llanamente que todo el asunto lo sobrepasaba. Sin embargo, continuó asistiendo a sus charlas y recibió un mantra e instrucción sobre la meditación. Pronto, en su práctica Maruti comenzó a tener visiones y a caer en trances. Estas manifestaciones primarias cesaron pronto, dando lugar a una absorción más profunda, tal vez, un acercamiento a la iluminación. Esto ocurrió entre 1933 y 1936.

Sri Siddharameshwar murió en 1936 y en 1937, Marutti, abandona negocios y familia se convirte en un monje errante, peregrino de la vasta y variada escena espiritual hindú. La infancia pueblerina lo había curtido para viajar a pie. La comida nunca fue problema. Por la gracia de su Guru siempre tuvo comida decente disponible, resultado de las ofrendas. En su camino a los Himalayas, donde planeaba pasar el resto de su vida, encontró a un condiscípulo que le convenció de la insuficiencia de una vida totalmente apartada del mundo y del mayor fruto espiritual que suponía la templanza en la acción. Sri Nisargadatta Maharaj rehizo sus pasos.

"Tú eres la última Realidad, el Ser Supremo", le dijo su Gurú. Esta afirmación, se convirtió para él en una obsesiva busqueda de esta anunciada realidad. Regresa a su mundo anterior, exteriormente no se aprecian en él grande cambios, sigue manteniendo su trabajo diario, pero, poco a poco, Maharaj va despertando a la llamada de su verdadera naturaleza.

Edición sobre el maestro Nisargadatta,
publicada por su discípulo Ramesh S. Balsekar

A su regreso a Bombay encontró su negocio arruinado, quedando solo un pequeño puesto de bidis. Toma el nombre de Nisargadatta ( Nisarga, espontáneo, innato, y Datta, presencia) y se prepara para si mismo, una habitación encima de la vivienda de su hijo en una callejuela, ruidosa y sucia de Kethwadi, barrio populoso de Bombay, a pocos metros de su puesto de bidis, donde lo sustituye su hijo. Allí permanecerá hasta su muerte, el 8 de Septiembre de 1981. Allí dormirá, recibirá las visitas y celebrará el Bahjan, ritual diario indio tradicional, cumpliendo la promesa que había hecho a su Gurú.

Satisfecho con poco, todas sus ambiciones extinguidas, mantuvo el pequeño el pequeño negocio para mantener a su familia, dedicando toda su energía a la enseñanza espiritual. Nada se hizo con esfuerzo consciente; cualquier cosa que realizó ocurrió de modo espontáneo, bajo la dirección interior obedecida implícitamente. Su vida diaria fue muy regular, con alimento, sueño y conversaciónes reducidas al mínimo. La devoción a su Gurú fue total y exclusiva. Nunca visitó templos o santos. Poco después del regreso de su peregrinaje, la gente atraída por su sabiduría y elocuencia, comenzó a conregarse en la calle junto a la tienda. El les hablaba siempre que su modesto trabajo se lo permetía.


Paul Vervisch (Traductor de las charlas de Nisargadatta)

... Creo que es necesario precisar el caracter fulgurante de las respuestas de Maharaj, que salían de él con toda su fuerza, a veces antes de que el intérprete hubiese terminado de traducir la pregunta del visitante. La mayoría las contestaba en algo parecido al inglés, lo que justifica las repeticiones. Hay que tener también en cuenta el cambio de interlocutor en la discusión de una misma pregunta. Sri. Nisargadatta, aunque padecía cáncer de garganta, no quiso cambiar nada en su vida normal, pero algunos días estaba muy débil y hablaba menos. Hay que observar a veces, largos silencios que separan su conversación y que, al leerlos, pueden dar la impresión de que no guardan relación de continuidad...

A lo largo de los años, y hasta su muerte en Septiembre de 1981, Sri Nisargadatta estuvo siempre accesible para todos aquellos que buscaban la compresión de si mismos. Era suficiente sentarse y escucharle para quedar uno mismo transportado, más allá del tiempo y del espacio. Los problemas de la existencia y la consciencia, de la vida y la muerte, el dolor y el placer, fueron investigados siempre desde un ángulo nuevo, conduciendo a una visón más profunda de uno mismo. El maestro siempre estaba ahí, con su sonrisa benigna y el testimonio de su experiencia personal directa.

Demasiado a menudo oímos disertaciones sobre el pecado y el fracaso, sobre las “noches oscuras del alma” y “los karmas opresivos”, pero Sri Nisargadatta estaba peculiarmente liberado del menosprecio y la condena; para él, el pecador y el santo eran meramente papeles intercambiables; el santo llegó a pecar y el pecador será santificado. Lo que les separa es el tiempo, y es el tiempo el que los reunirá. El maestro no evalúa, lo único que le incumbe es “el sufrimiento y el final del sufrimiento”. El sabe por propia experiencia que las raíces del dolor están en la mente y que la mente debe ser liberada de sus hábitos destructivos y distorsionantes. Entre éstos, la identificación del Ser con sus proyecciones, es el hábito más peligroso. Por precepto y ejemplo Sri Nisargadatta Maharaj muestra un atajo, ilógico pero cimentado empíricamente, que opera cuando es comprendido.

La falta completa de afectación, la espontaneidad de su conversación, basada en la evidencia de lo que él era, sin alusiones a textos sagrados ni a ningún tipo de dogma, quedan como un ejemplo totalmente excepcional de sus enseñanzas.

Gracias a Maurice Frydman, europeo que vivía en la India, Maharaj alcanzó cierta fama. Frydman publicó en 1973, en lengua inglesa, un total de cien conversaciones entre Maharaj y sus visitantes. Entonces empezaron acudir los "buscadores de la verdad", especialmente holandeses y americanos. Maurice Frydman dió a estas conversaciones una forma más literaria (con la aprobación de Nisargadatta), a fin de que pudieran publicarse y comprenderse con mayor facilidad.



FRAGMENTOS

"Haz lo que quieras. Pero hazlo. Ishwara o Dios, es el producto de Maya, de la ilusión de tu consciencia. Maya es la certeza de existir.

El niño nace y hasta una cierta edad sus padres le son indispensables. Más tarde, cuando ha crecido, los padres ya no son de tanta utilidad. Se tiene el recuerdo de haber tenido unos padres pero aparte de eso ¿qué te pueden ya dar? A partir del momento en que el niño puede mantenerse sobre sus piernas la importancia de los padres comienza a decrecer y cuando es capaz de asegurarse la subsistencia por si mismo, los padres son ya inútiles.

Del mismo modo, tu sostén es la ignorancia y ella reclama la existencia de un Dios a quien puedas rogar y adorar, para que te guie, te conceda su gracia y te proteja. Pero, ¿hasta cuando? Hasta el día en que te establezcas en tu identidad real: "yo soy". Cuando te ancles en esa presencia en tí mismo, todos los Dioses habrán cumplido su función y como los viejos padres, no sirven ya para nada. Ha pasado su tiempo y se van.

Llegado a la adolescencia, el niño trabaja, no tiene ya ninguna necesidad de la ayuda de sus padres. Del mismo modo, nosotros atravesamos la ignorancia para establecernos en el conocimiento del ser. Más tarde ese conocimiento es también trascendido y alcanzamos el Absoluto. Una vez establecidos en el Absoluto, la noción de ser un "yo soy" deja de interesarnos, se tira, cae. Así como los padres desaparecen, de la misma forma, el conocimiento "yo soy", desaparece."



Maharaj: ¿Qué es en realidad lo que quieres? ¿Qué es exactamente lo que estás buscando?

Visitante: ¿Exactamente que quiero? Bueno, quiero alcanzar la realidad. Eso es lo que deseo.

Maharaj: (riendo): Si tan sólo pudieras darte cuenta de lo gracioso que, es decir "Quiero alcanzar la realidad". ¿Quién es este "yo" que quiere alcanzar la realidad? ¿Es esta estructura corporal, este aparato sicosomático, lo que quiere alcanzar la realidad? ¿Y a qué te refieres exactamente con la "realidad" que deseas alcanzar?

Visitante: Dicho así, parece ciertamente gracioso, o quizá debiera decir trágico.

Maharaj: ¿Quién es el que escucha estas palabras, sean ellas graciosas o trágicas?

Visitante: Yo, el que está aquí sentado.

Maharaj: Son los sentidos respectivos, con la ayuda de Prana, la fuerza vital, los que hacen el trabajo real. ¿Pero acaso no hay algo, llámalo tu sentido de presencia, sin lo cual ninguno de tus sentidos Podría conocer nada?

Visitante: Sí. Si yo no fuera conciente, no funcionarían mis sentidos.

Maharaj: Entiende, entonces, que esta presencia conciente es lo que eres en tanto el cuerpo permanezca. Una vez que éste haya desaparecido, junto con el aliento vital, la conciencia también se marchará. Sólo aquello que precedió a la aparición de este cuerpo con conciencia, el Absoluto, lo eternamente presente, sólo eso es tu verdadera identidad. Esto es lo que realmente somos todos. Esto es la realidad. Es el aquí y ahora. ¿Cómo puede el esfuerzo de alguien alcanzarla?



La esclavitud del espacio y el tiempo

Visitante: Recuerdo haber leído en alguna parte que la combinación de espacio y tiempo es la causa de nuestra esclavitud. Desde entonces, me pregunto cómo pueden el espacio y el tiempo hacernos esclavos.

Maharaj: Aclaremos de qué estamos hablando. ¿Qué quieres decir con "esclavitud"?, ¿esclavitud para quién? Si te sientes satisfecho con este mundo que consideras real y con la forma en que has sido tratado, ¿en qué radica para ti la esclavitud?

Visitante: Debo reconocer que a mí el mundo me parece bastante real, pero no es cierto que me sienta satisfecho con el papel que tengo en él. Estoy profundamente convencido de que la vida debe consistir en mucho más que sólo pasarla, como la mayoría de nosotros hace, sin ningún objetivo específico, tan sólo de manera rutinaria. Desde este punto de vista, creo que la vida misma es esclavitud.

Maharaj: ¿Exactamente qué imagen tienes de ti mismo cuando empleas la palabra "yo"? Cuando eras pequeño te considerabas sólo un niño y el solo hecho de jugar te hacía feliz. Con el tiempo, te convertirías en un joven, con fuerza suficiente en los brazos para arrear una pareja de elefantes, y la idea de que podías enfrentarte a cualquier cosa o persona de este mundo. Ahora te encuentras en la mitad de tu vida, un poco más maduro pero disfrutando, con todo, de la vida y sus placeres; y crees que eres un hombre feliz y con éxito, bendecido con una hermosa familia. En este momento tienes una imagen de ti mismo bastante distinta de la que tuviste en tiempos pasados. Imagínate de aquí a diez años, y aún más lejos, veinte años después. La imagen que tendrás de ti mismo será distinta de todas las anteriores. ¿Cuál de estas imágenes es el "tú" real? ¿Alguna vez lo has pensado? ¿Hay alguna identidad particular que puedas llamar la tuya propia y que haya permanecido contigo desde el principio, siempre presente y sin sufrir cambios?

Visitante: Ahora que lo mencionas, reconozco que al usar la palabra "yo" no tengo ninguna idea particular sobre mí mismo y estoy de acuerdo en que todas las ideas que he tenido sobre mí han cambiado con los años.

Maharaj: Pues bien, hay algo que ha permanecido inmutable todos estos años, en tanto todo lo demás ha ido cambiando. Y es el sentido constante de presencia, el sentido de que existes. Este sentido o sensación de "yo soy", no ha cambiado nunca. Esa es tu imagen constante. Tú estás sentado frente a mí. Lo sabes con certeza, sin necesidad de confirmación por parte de alguien más. Sabes, de igual modo, que eres, que existes. Ahora dime, ¿en ausencia de qué te sería imposible sentir tu existencia?

Visitante: Si estuviera dormido o inconsciente no sabría que existo.

Maharaj: Precisamente. Vayamos ahora más allá. En la mañana, en el momento mismo en que despiertas y entra en acción tu conciencia, ¿no sientes tu presencia conciente, tu existencia, el "yo soy", como presencia sin más y no como la de una persona individual?

Visitante: Sí, así es. Yo diría que mi personalidad individual aparece en cuanto miro mi cuerpo y los objetos que me rodean.

Maharaj: Cuando dices que ves un objeto, lo que en realidad sucede es que tus sentidos reaccionan a un estímulo cuyo origen es externo con respecto al aparato corporal. Y lo que tus sentidos han percibido y tu mente ha interpretado no es más que algo que aparece en tu conciencia. Esta apariencia presente en la conciencia se interpreta como un suceso que se manifiesta en el espacio y el tiempo. Toda manifestación depende de la combinación de dos medios estrechamente ligados a los que se denomina espacio y tiempo. En otras palabras, en ausencia de la combinación espacio-tiempo no podría surgir en la conciencia ninguna manifestación. ¿Me sigues?

Visitante: Sí, entiendo lo que dices. Pero, ¿dónde entro yo como individuo en este proceso?

Maharaj: Precisamente ahí reside la dificultad. Toda "existencia" es un proceso continuo de objetivación. Sólo existimos como uno de tantos objetos y, como tales, sólo en la conciencia que nos conoce. Cuando cesa la objetivación, como sucede en el sueño profundo, desaparece el universo objetivo.

Siempre que uno se concibe como una entidad aparte, como persona, no puede percibir el paisaje total de la realidad impersonal. Y la idea de una personalidad independiente se debe a la ilusión del espacio y el tiempo, los cuales no tienen existencia por sí mismos, pues sólo son instrumentos, simples medios para hacer cognoscible la manifestación.

En la conciencia sólo puede reflejarse un pensamiento, sentimiento o percepción en cada momento, pero los pensamientos, sentimientos y percepciones se presentan uno tras otro, creando la ilusión de durabilidad. La personalidad aparece entonces como resultado simplemente de la memoria, al identificar el presente con el pasado y proyectarlo al futuro.

Piénsate efímero, sin pasado ni futuro, ¿dónde se halla entonces la personalidad? Inténtalo e indaga tú mismo. En la memoria y en la anticipación, que pertenecen una al pasado y la otra al futuro, hay una clara sensación de que existe un estado mental al cual se observa, mientras que en el ahora la sensación es básicamente la de tener conciencia y estar presente aquí y en este momento.

Visitante: Creo entender. Debo sentarme en calma y tratar de captar esta forma completamente nueva de pensar.

Maharaj: ¿Entiendes ahora en qué sentido el espacio y el tiempo, cuya disposición en la conciencia hace perceptible la manifestación, son culpables? Lo único que puedes decir con verdad es: "Yo soy" (queriendo decir con ello que lo que es, es). En el momento en que hay un pensamiento sobre "mí" como personalidad independiente, aparece lo que se denomina "esclavitud". Comprender esto es el fin de toda búsqueda. Cuando te das cuenta de que todo lo que crees ser sólo se funda en la memoria y en la anticipación, termina tu búsqueda y te mantienes alejado, con conciencia cabal de la falsedad de lo falso.



 

mail
infoindia@indiga.org