El ha colocado aparte el cielo y la tierra. Pone en movimiento el sol y las estrellas y despliega nuestra tierra ante ellas. Su grandeza dio sabiduría a los hijos de los hombres.
Y hablo con mi propio corazón y pregunto ¿cómo tendré comunión con mi Dios? ¿Qué ofrendas me aceptará sin enfado? ¿Cuándo, con alegre corazón encontraré su merced?
Pregunto a otros porque quisiera, resignado, conocer mis pecados: Busco al sabio y lo interrogo. Y el sabio me da una respuesta: Varuna, Dios, está enojado contigo.
¿ Qué ha sido, Oh mi Dios, mi transgresión ? ¿Por qué querrías tú dar muerte a tu amigo que te canta alabanzas? Dímelo, Oh Dios todopoderoso; que purificado de pecado pueda correr hacia tí en adoración. Desliga de nosotros los pecados de nuestros padres. Perdónanos nuestros propios pecados, Oh Señor.
No fue mi voluntad, fue una ilusión. Fue descuidadamente, por ira o por vino. El más fuerte está cerca para guiar hacia el mal camino al más débil. Aun el sueño puede llevar a los hombres a pecar.
Pueda yo servir a mi Dios, el todo misericordioso. Pueda servir libre de pecado, a mi celoso Dios. Nuestro Dios da sabiduría al sencillo y guía al sabio por el camino del bien.
Pueda mi canto de alabanza llegar hasta tí, Oh Varuna. Pueda esta canción de elogio morar en tu corazón. Pueda ser el bien con nuestro reposo y nuestra labor. Puedan tus bendiciones ser con nosotros para siempre jamás.
Rig Veda VII 86 |