Krishna, es el heroe del Mahabharata (Gran batalla de los descendientes de Bharata), el gigantesco relato épico del antiguo reino del Norte de la India que enfrenta a las familias de los Pandava y los Kauravar. Bharata era su rey y de este nombre deriva la actual denominación del pais: Bharat, India (en Hindi).

El Mahabharata contiene el bello Bhagavad Gita (La canción del Señor), donde se expone el Karma Yoga o acción desinteresada, ofreciendo lo mejor de uno sin esperar nada a cambio. Así la lucha no puede matar al alma, porque el alma es inmortal, simplemente se reúne con la divinidad, que es Todo. Esto es lo que explica y aconseja Krishna al guerrero Arjuna, que está muy triste y afligido, al saber que va a tener que enfrentarse a muerte en la lucha contra sus propios parientes.



Detalle de una pintura en una Haveli de Mandawa (Rajasthan)
representando a la pareja Krishna y Rada



En una situación muy diferente, nos encontramos a Krishna como un pastor y criándose en el campo escondiéndose de su malvado tio que le usurpa el reino. Aunque sus enemigos tratan de librarse continuamente de él, el pequeño Krishna puede escapar siempre milagrosamente.



Detalle de una pintura en una Haveli
de Mandawa (Rajasthan)
Krishna se divierte robando la ropa de las gopis.


Ya de adolescente continua sus hazañas , salvando a los animales de sus rebaños en tiempo de lluvias torrenciales, levantando una montaña y colocándola sobre ellos para protegerlos, hasta que cesen las inclemencias.

Pero donde triunfa es con las gopis o pastoras, a las que vuelve locas cuando toca con su flauta. Las alusiones sexuales son explícitas mientras se divierte robando las ropas de las muchachas cuando estas se bañan. Todo ello da pie a una extensa producción de poesías y canciones sobre su condición de perfecto amante. La devota del dios, en su condición femenina se dirige hacia el amado príncipe y busca sinceramente la unión con lo divino. Su relación con la gopi favorita Rada, sirve de modelo para lo que una relación de pareja hindú tiene que ser, y desde el siglo XVI es motivo de una incesante creación de pinturas sobre estas escenas amorosas.



Krishna y Rada envueltos en un Om


A diferencia de otras representaciones divinas de piel clara, la de Krishna es negra o azul seguramente como un detalle más de este juego travieso que tanto le gusta, al transgredir los valores preestablecidos de orden, jerarquía y propiedad, donde parece que Krishna se esconde de sus fieles pero a los que finalmente hace llegar la salvación.

El festival de Holi (del color) en el equinoccio de primavera se celebra por toda la India y está dedicado a Krishna. Gente de todas las condiciones se divierte por las calles echándose de polvos de colores y de agua. El turista curioso, tampoco se librará de este tratamiento, y cuando regrese a su hotel apenas lo reconocerán.