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| | | | BIOGRAFÍAS | Phoolan Devi, la Reina de bandidos y pobres |
Phoolan Devi: Adios a una vida de película
Autor: Luis Mazarrasa
EL MUNDO - Crónica (302) - 29 de julio de 2001
Entre 1981 y 1983 Phoolan Devi lideró la banda que trajo en jaque a las autoridades indias. tomaban aldeas y ella, altavoz en mano, ordenaba a los ricos que entregaran sus posesiones para dar parte a los pobres. vejada desde niña, sufrió las injusticias del país asiático. El periodista Luis Mazarrasa, que la entrevistó en su casa, relata su vida.
"Nunca me consideré una diosa y nada de lo que sucedió aquellos años debió pasar".
 Momento en que hace efectiva su entrega. |
"El origen de todo, y, por supuesto, de las creencias de los pobres que vieron en mí una especie de redentora, es la tremenda miseria e injusticia que esas gentes sufren en la India. Aquí ocurren una serie de cosas terribles, y cuando yo actuaba en contra del orden establecido, brotaba ese intento de deificarme, causado, sobre todo, por la desesperación de las castas más bajas".
La noche caía sobre Nueva Delhi en el otoño de 1994 y Phoolan Devi, la Reina de los Bandidos, interrumpía la conversación para rezar ante el altar de Durga de su nueva casa, una especie de bungaló en una de las zonas más exclusivas de la capital adonde se había mudado después de 11 años en prisión y de casarse con Umaid Singh, un próspero constructor. |
Durga es una de las personalidades más terribles de Parvati, la consorte de Shiva, el dios de la trimurti o Santísima Trinidad de la cosmología hindú, que destruye el Universo y vuelve a crearlo a partir de la energía que se desprende de su danza tandava. A Durga se la representa encabalgada a lomos de un tigre y portando un arma en cada uno de sus 10 brazos con las que abate a los demonios.
No es casual que la mujer que acaba de ser tiroteada y muerta a las puertas de su casa de Nueva Delhi rezara a Durga. Porque algo parecido a una reencarnación de Durga debieron de ver en ella los miles de campesinos miserables de las castas más bajas del norte de la India, cuando el 14 de febrero de 1981, en una especie de reedición de la matanza de Texas, la menuda Phoolan, al mando de su partida de dacoits (bandoleros), los legendarios asaltantes de caminos indios que todavía hoy actúan en zonas remotas del subcontinente, se llevó por delante a 22 hombres de la aldea norteña de Behmai.
Un año antes, Phoolan Devi se había enrolado en una banda de ladrones de poca monta, casi todos pertenecientes como ella a la subcasta mallah, una de las más bajas de la India. Secuestrada por una banda rival de takhures, otra casta que en este caso desprecia a los mallahs, estuvo retenida durante un mes en la aldea de Behmai, violada, escupida y golpeada sistemáticamente cada noche por gran parte del pueblo, mientras la otra parte miraba hacia otro lado.
Cuando se cansaron de ella, una mañana la desnudaron y la obligaron a traer agua del pozo hasta la placita de Behmai para que todos pudieran reírse de su lamentable estado. Pocas humillaciones pueden resultar más ultrajantes para una mujer en la India que la exposición de su cuerpo en público; eso es casi peor que una violación.
Después, la echaron del pueblo a patadas. Phoolan se volvió cuando salía de la aldea y espetó a los lugareños: «Volveré». Pero no era más que una mujercita india de apenas un metro sesenta de estatura, de casta baja, miserable y analfabeta, y nadie pareció tomarse muy en serio la amenaza. Transcurrió ese año y San Valentín o la diosa Durga quisieron que fuese precisamente un 14 de febrero el fatídico día en que una partida de terribles dacoits con bandas de tela roja en la frente, armados con rifles y encabezados por aquella misma mujer de apenas un metro sesenta de estatura, pero esta vez con fuego en los ojos, entrara por sorpresa de nuevo en Behmai. |
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Los hombres tomaron el pueblo mientras Devi se paseaba lentamente por la plaza, el mismo lugar donde un año antes la gente se había congregado para mofarse de aquella piltrafa. De pronto, reconoció a un jovencito que se había ensañado especialmente con ella y que en sus repetidas violaciones, de paso, le atizaba unas buenas tundas acompañadas de escupitajos. «Hoy no pareces tan valiente», increpó Devi al aterrorizado muchacho. Y le descerrajó un tiro en la rodilla, donde más duele. Después, mandó a sus hombres que cargaran con él. Eligió o quizás puede que fuera al azar, o que recordara algunos rostros entre sus pesadillas, a otros 21 hombres del pueblo y los condujo a la orilla del río. Allí fueron asesinados y aquel día, en la India nació una leyenda.
¿Qué piensa de la venganza? ¿Es un acto lícito en determinads circunstancias?
La vida es una cuestión de acción y reacción. A mí me hicieron cosas terribles y no me iba a quedar con los brazos cruzados.
Fue su respuesta en aquella tarde de 1994. Menuda, con vocecilla de niña y aspecto frágil acentuado por el cáncer vaginal que entonces padecía y del que finalmente se operó hace ahora unos meses en EEUU, costaba reconocer en ella a quien habían bautizado años atrás como la Reina de los Bandidos. Salvo en momentos y respuestas como aquéllas, cuando los ojos se le encendían como tizones, acaso con intensidad parecida a la que mostraban desafiantes en los años de clandestinidad.
Entre 1981 y 1983 la banda de Devi atacó trenes, autobuses y aldeas y mantuvo en jaque al Ejército y la policía indios, que fueron incapaces de atraparla entre las escarpadas cañadas de Madhya Pradesh, el gran estado norteño de la India.
ROBIN HOOD
En muchos de los pueblos que estos dacoits tomaron, Devi se subía a un tejado con un megáfono y ordenaba a los más ricos que sacaran todas sus joyas y rupias a la calle. Luego tomaba gran parte del botín y repartía el resto entre los desheredados de la aldea.
"Antes de dejar el pueblo, advertía que si se atrevían a reclamar lo entregado, volvería y ella solucionaría el problema a su manera. Se trataba, a veces, de gente que trabaja en las propiedades de los terratenientes por 50 rupias (200 pesetas) al mes y de mujeres que lo hacían por jornadas enteras en el campo para conseguir una botella de leche para sus niños», me contaba en su casa de Gulboar Park en la capital india.
Todos esos asaltos le valieron una fama de Robin Hood entre los campesinos, alguien que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, aunque ello no fuera del todo exacto. Pero sobre todo le granjeó una reputación de vengadora, de Durga, entre las mujeres más débiles. «En la India, si eres pobre y te violan, vas a la policía y en la comisaría te violan de nuevo», decía.
Y sabía de lo que hablaba. La historia de los padecimientos de Phoolan Devi no empezó en Behami, ni mucho menos. De hecho, los primeros años de su vida trazan una estampa casi de libro de la miseria y la injusticia que todavía hoy sufren en la India las castas más bajas y más aún si son mujeres , por mucho que la Constitución hubiese abolido legalmente las desigualdades sociales.
La futura Reina de los Bandidos nació hacia finales de los años 50 en Gurha ka Purwa, una remota aldea del Estado de Uttar Pradesh, en el norte de la India. En el momento de esta entrevista, calcula que tendría unos 38 años, pero la verdad es que ni ella sabe con certeza su fecha de nacimiento. Cuando tenía unos 11 años su familia la entregó a un hombre de 35 a cambio de una bicicleta y una cabra.
Su marido y su suegra la trataron a palos y Phoolan hizo algo impensable en el código que rige el sometimiento de las mujeres más pobres en las aldeas indias: se escapó y volvió a casa de sus padres, donde fue rechazada por su osadía y repudiada por todo el pueblo. Más tarde, su primo, miembro de una rama de la familia siempre enfrentada al entorno de Devi, la denunció a la policía por robo y en la comisaría fue golpeada y violada.
 Con su marido Ummed Singh |
Cuando fue liberada, Phoolan empezó su vida en grupos de rateros que cometían pequeños robos, sobre todo en las aldeas dominadas por los clanes takhures.
Devi fue feliz en los barrancos de Madhya Pradesh, cuando vivió probablemente de una forma muy parecida a la de los bandoleros españoles de Sierra Morena del siglo XIX. Madhya Pradesh es una zona de gran tradición dacoit, un término empleado para asaltantes de caminos, pero que admite multitud de matices, pues dacoits eran también los hombres que, al mando de otra mujer mítica, Maharani de Jhansi, se enfrentaron a las tropas británicas en la Revuelta de los Cipayos de 1858, y que los indios conocen como su primera guerra de independencia. |
EL GRAN AMOR
En los tres años que la banda sembró el terror entre los terratenientes y los miembros de las castas más altas de las aldeas, y que Devi consideraba sus enemigos, uno a uno fueron cayendo casi todos sus lugartenientes en tiroteos con la policía. Incluido Vikram, su gran amor y seguramente la persona con la que había conocido sus únicos momentos de auténtica dicha. Él fue quien la empujó definitivamente y sin retorno hacia la clandestinidad. En julio de 1979 Phoolan Devi había sido secuestrada por una cuadrilla de ladrones y, una vez más, ultrajada. Después de varios días, Vikram, uno de los miembros de la banda raptora, arremetió contra su cabecilla, lo mató y liberó a Devi.
Con el bandolero salvador, que falleció asesinado en 1981, la joven compartió una forma de vida sin duda excitante. Una suerte de existencia a lo Bonnie and Clyde con tablas y sitares sustituyendo los banjos en la que años más tarde se inspiraría uno de los cineastas indios más conocidos, Shekhar Kapur, para rodar la película Bandit Queen (La Reina de los Bandidos).
El filme, en el que otro de los santones de la cultura oriental en el extranjero, el maestro de la música quwwali del norte de la India y Pakistán, Nusrat Fateh Ali Khan, firmó la banda sonora, triunfó en los festivales de Toronto y Cannes en 1994. Pero, apesar de los parabienes internacionales, nunca llegó a convencer del todo a Devi. La Reina de los Bandidos siempre quiso que se denunciaran las vejaciones que había sufrido, pero al mismo tiempo, no podía dejar de sentir cierta vergüenza cuando se aireaban a la luz pública.
En febrero de 1983, la Reina de los Bandidos, extenuada y harta de esconderse en madrigueras, pactó con el Ejército una rendición. Se entregaría y liberaría sus armas con dos condiciones: en primer lugar, no ser condenada a muerte; en segundo lugar, que no se la juzgara en el distrito de Behmai, donde la animadversión a su persona era, lógicamente, mucho mayor que en cualquier otro lugar de la India y no contaba con el apoyo que los campesinos y las mujeres e incluso ciertos sectores de la opinión pública le brindaban en otras zonas del país.
El día de su rendición unos 10.000 campesinos acudieron para aclamarla y un griterió que invocaba a Durga estalló en el momento en que entregó sus armas al gobernador del distrito.
Phoolan Devi compareció ante la Corte de Gwalior e ingresó en el penal por los 53 casos pendientes por robo, asalto, pertenencia a banda armada, asesinato, etcétera que se le imputaban. Pero la causa fundamental, las 22 muertes de Behmai, nunca pudo aclararse completamente. Todos los testigos estaban muertos y Devi siempre aseguró que simplemente quiso dar un susto a aquel pueblo de malvados algo que algunos letrados consideraron una actuación lógica y hasta cierto punto moderada, pero que en aquella orilla del río, su amante, montó en cólera y los ametralló...
En 1994 la Reina de los Bandidos se benefició de un indulto parcial. A la hora de concederlo, las autoridades consideraron las circunstancias de tremenda injusticia en que se habían desarrollado su vida y sus crímenes. Había pasado 11 años en las cárceles de Gwalior y Tihar.
Gracias a la enorme popularidad que había adquirido, Devi no tuvo que volver nunca más a la miseria de las aldeas. Conoció a un constructor adinerado, se casó y se instaló en Nueva Delhi. Pero tampoco se contentó con quedarse en casa preparando chapatis y en 1996 se presentó a las elecciones en Mirzapur (en el Estado de Uttar Pradesh) en una lista del partido socialista Samajwadi y consiguió un escaño que renovó en los comicios de 1999.
CUENTAS PENDIENTES
Hace apenas un mes, Phoolan Devi solicitó una licencia de armas, pues se sentía en peligro a pesar de contar con un guardaespaldas, el mismo que fue herido en el ataque posteiormente. Tres hombres con el rostro cubierto, la estaban esperando en la puerta de su casa, le disparararon cinco balas en la cabeza y huyeron. Al día siguiente, la policía hindú informaba de la detención de uno de los sospechosos, Sher Singh Rana, en Dehradun.
Devi tenía muchas cuentas pendientes. Sobre todo con los takhures y, más en concreto, con los familiares de las víctimas de Behmai, que nunca aceptaron el indulto. Las crónicas cuentan que nada más enterarse de la noticia, un muchacho cogió su bicicleta y recorrió todo el pueblo al grito de «Buenas noticias; la asesina ha muerto».
La policía, sin embargo, ha situado el origen del atentado en los enfrentamientos entre los partidos políticos de Uttar Pradesh, donde el Bharatiya Janata Party (BJP), la formación que ocupa el Gobierno de la nación y que representa a las castas más altas, mantiene una lucha encarnizada con el Partido Samajwadi de Devi.
También hay quien apunta a su marido. Devi había puesto cuatro denuncias contra él por malos tratos y se dice que quería el divorcio. Se esclarezcan o no algún día las circunstancias del asesinato, la leyenda de la Reina de los Bandidos no hará más que crecer gracias a un final también legendario.
¿Realmente es usted tan religiosa, señora Devi? le pregunté cuando salía de su bungaló y ella se inclinaba de nuevo ante su altar.
No hay Dios ni religión en la India para los pobres; sólo para los ricos. Yo creo en Durga, que también luchó contra la injusticia. Ser mujer en la India significa someterse a la gran opresión de los hombres. ¿Cuándo llegará el día en que vuelva Rama a rescatarnos a todas las Sitas de la India, como nos cuenta el poema sagrado Ramayana?
PHOOLAN DEVI
Biografía
Phoolan Devi nació en una pequeña aldea llamada Gorha Ka Purwa, bañada por el río Yamuna, en el estado de Uttar Pradesh. Su padre Devidin, que trabajaba como aparcero, se consideraba a si mismo maldito, por haber traido al mundo tantas hijas. Aunque muy pobres, no eran de los que estaban peor en el pueblo, ya que su padre poseía un acre de tierra y un enorme arbol Neem en ella.
 Un árbol neem |
En su autobiografía, Phoolan recuerda este arbol neem, cuyo tronco era tan grande que ella y sus dos hermanas no podían rodearlo con sus brazos. La valiosa madera que podía sacarse del arbol, era en efecto el huevo de oro de la familia. Phoolan llegó a amar a este árbol por su belleza y su majestuosidad, y a menudo descansaba bajo su sombra.
Su padre pudo haber sido más rico, pero su hábil hermano mayor Bihari, se había hecho con toda la herencia de 15 acres, con la promesa de que cuidaría de Devidin y su familia. Cuando Bihari murió, su patrimonio pasó a su hijo mayor Mayadin. Aunque en aquel tiempo, Phoolan era todavía una niña, ya desconfiaba de su primo Mayadin: "Tiene cara de lagarto, una nariz con orificios enormes y los ojos caidos", escribió. |
Después del funeral de su padre, Mayadin se fue a ver a su tío Devidin para comunicarle que ahora era él el primogénito de la familia y que en tal posición, se le debía dar el debido respeto. Pero no pasó mucho tiempo para de que Mayadin mostrara sus verdaderas intenciones.
Una noche en que los padres de Phoolan estaban ausentes, Mayadin mandó a unos cuantos de sus hombres para cortar el preciado árbol neem de Devidin, a fin de vender su madera y quedarse las ganancias para él. Cuando el pobre hombre regresó y comprobó que había desaparecido su árbol, no tuvo valor para protestar. Después de haber vivido tantos años bajo el yugo de su hermano, sabía que no serviría de nada el defenderse. Phoolan se quedó sorprendida y a la vez horrorizada ante la pasividad de su padre.
En la sociedad india, una mujer jamás se atrevería a desafiar a un hombre, cualquiera que fuera gravedad de la ofensa, pero Phoolan Devi no tenía miedo, era impetuosa y provocativa. Aunque tan sólo contaba con diez años, ya tenía una reputación promiscua, y era bien sabido que solía bañarse desnuda en el río en pleno día, sin importarle el que alguien pudiera observarla. Se enfrentó con su primo y le exigió que compensara a su padre por el árbol neem. Él, intentó ignorarla, pero llegó a conminarle en público, acusándolo de ladrón, y escenificó una sentada en su campo, con su hermana mayor. Mayadin perdió finalmente la paciencia y decidió acabar con la niña impertinente, dejándola fuera de combate golpeándola con un ladrillo. |
 Su padre Dividin |
Pero la agresión, no pudo reducir su silencio. Continuó con la arenga contra Mayadin en demanda de justicia. Para poner fin a estas molestias continuas, Mayadin le apañó un matrimonio con un hombre llamado Putti Lal, que vivía a cientos de kilómetros de allí. Putti Lal tenía ya más de 30 años y Phoolantan sólo 11. Su reputación de promiscuidad era totalmente infundada de tal manera que una vez celebrada la boda, no tenía la menor idea de lo que se esperaba de ella como esposa. Temiendo a su "serpiente", tal como se refería a su pene, rechazó las relaciones de sexo con aquel hombre. Pero puesto que él ya tenía otra mujer, aceptó la negación de Phoolan y la dispensó de sus obligaciones domésticas. Se sintió tan desgraciada, que huyó de la casa de su esposó y corrió hacia la de sus padres. Pero una vez llegó al pueblo, su familia quedó horrorizada. Simplemente, para ellos, una mujer no puede abandonar a su esposo, ello estaba fuera de toda discusión, de tal manera que su madre, Moola, ante la vergüenza por su hija, le llegó a decir que se fuera al pozo y se echara dentro. Phoolan se quedó muy confundida y turbada ante todos aquellos acontecimientos.
Con el tiempo, recuperó la confianza en si misma y superó la condena de su familia. Continuó acosando a Mayadin, demandándolo por apropiación indebida de una tierra que hubiese tenido que pertenecer a su padre. Ante el juez, apenas podía contener sus emociones, mientras que sus dramáticos arrebatos, a menudo dejaban al tribunal sin aliento.
En 1979, Mayadin acusó a Phoolan de robar en su casa. Ella negó la acusación, pero la policía la arrestó y se la llevó. Estando retenida, fue golpeada y recibió palizas repetidamente, para luego ser echada a una pútrida celda infectada de ratas. Ella sabía que su primo estaba detrás de toda esta injusticia. Esta experiencia le aplastó el cuerpo pero encendió en ella el odio hacia los hombre que de forma rutinaria humillan a las mujeres.
En Julio de este mismo año, una banda de bandoleros liderados por un conocido bandido llamado Babu Gujar, acampó en las afueras del pueblo de Phoolan. Naturalmente, la gente de la aldea temía por sus vidas y por sus propiedades. Seguramente, Babu Gujar ya había sido informado de la tenaz impertinencia de Phoolan Devi, ya le mando una carta en la que la amenazaba con raptarla o cortarle la nariz, un castigo tradicional para las mujeres que se pasaban de la raya.
 Su primo Mayadin |
Lo que pasó después no está nada claro, pues incluso el relato de la propia Phoolan resulta poco preciso. Los bandidos la sacaron del pueblo y se la llevaron hacia los ásperos barrancos que eran su escondrijo. Como escribe Mary Anne Weaver en su artículo "La Reina de los bandidos india", "...quizás fuera realmente raptada. Quizás Mayadin había pagado a los bandidos para que se la llevaran. Tal vez estaba protegiendo a su hermano, al cual adoraba. O quizás simplemente se quiso marchar ...". Fue conducida ante Babu Gujar que la trato brutalmente durante tres días, hasta que su lugarteniente, Vikram Mallah, ya no pudo tolerar más el tormento de la muchacha, y mató de un disparo al jefe de la banda. |
Alto y delgado, de complexión pálida y con largo cabello negro, Vikram Mallah se quedó prendado de Phoolan ya en el primer momento en que la vio. En su autobiografía, narra sus sentimientos respecto a su liberador: "Me sentía rara, feliz pero aun temerosa. Un hombre me había tratado delicadamente, había acariciado mi cabello y tocado las mejillas... Comprendí que podía confiar en él, algo que yo nunca había sentido ante ningún extraño o ante ningún hombre. Poco a poco, dejé de llorar y mis lágrimas se secaron. Y me quedé con él, tal vez llegaría a ser feliz, sin más palizas, sin más dolor, sin más humillaciones."
Vikram tomó el mando como jefe de la banda, y él y Phoolan se convirtieron en amantes. El asesinato de Babu Gujar fue algo impactante, ya que Vikram era de una casta inferior a Gujar. Y no pasó mucho tiempo hasta que Vikram y Phoolan se convirtieron en personajes de leyenda tan importantes como Bonnie y Clyde. Según la escritora Weawer, Phoolan estaba tan encantada con su nueva vida junto a Vikram, que se hizo con un tampón de goma con el que estampaba en sus cartas este mensaje: "Phoolan Devi, la bella bandolera, la amada de Vikram Mallah, el Emperador de los Bandidos."
Vikram fue el tutor de Phoolan en cuanto a las artes de los bandidos. Aprendió a usar un rifle y empezó a llevar uno consigo a cualquier lugar que fuera. Vestía un caki, el uniforme para-militar preferido por los bandidos, y por una vez en su vida, su coraje y comportamiento temerario eran reconocidos y Vikram le enseñaba a matar y asaltar para sacar el mayor provecho. Moviéndose en una zona muy amplia de junglas, barrancos y sierras arenosas, la banda acosaba a los aldeanos de castas altas, y saqueaba trenes y autobuses.
Sin embargo, Phoolan no sólo se movía por dinero, pues veía en el pillaje una manera de poder llevar a cabo acciones tendentes a igualar o contrarrestar la injusticia social, derrocando a los opresores y redistribuyendo su riqueza. Igual que un par de Robin Hoods, ella y Vikram hacían partícipes a los pobres de las ganancias que conseguían mediante sus ilícitos medios. También estaba muy motivada espiritualmente hacia la diosa Durga, de tal forma que antes y después de cada incursión, buscaba un templo y se encomendaba a la divinidad, solicitando fortaleza para la empresa.
Su vida en pareja constituía un sueño romántico lleno de aventuras y tierna intimidad, no muy diferente a las extravagantes y populares películas indias que tanto le gustaban a Phoolan. Vikram la llevó a ver su primera película, y ella instantaneamente quedó cautivada por el esplendor del espectáculo que constituía el cine de Bollywood. Vikram le regaló un reproductor de cassette para que disfrutara escuchando las bandas sonoras de sus películas favoritas.
Pero al igual que Bonnie y Clyde, sus andanzas no iban a durar para siempre. Mientras la pareja americana cayó presa de una emboscada tendida por la policía, Phoolan y Vikram fueron víctimas de la conspiración de uno de los suyos.
El "guru" de Vikram en la delincuencia era Sri Ram, un viejo bandolero que había estado con Babu Gujar hasta que lo arrestaron. Vikram había estado un tiempo en prisión con Sri Ram y se había convertido en ferviente discípulo suyo, pero como la sentencia de Vikram era de menor duración que la de Sri Ram, al terminar su prisión y salir, reunió 80.000 rupias, con las que pudo pagar la fianza que dejaba en libertad a su tutor y al hermano de éste Lala Ram. Después de la liberación, Vikram los invitó a que se unieran a su banda, informando a sus hombres de que a partir de aquel momento, Sri Ram sería su nuevo líder. Pero muchos de sus guerrilleros vieron con malos ojos el cambio administrativo, ya que Sri Ram pertenecía a la alta casta "thakur", mientras que la mayoría de ellos provenían de las castas más inferiores. La sospecha y la desconfianza eran inevitables y Phoolan compartía con ellos estos mismos sentimientos. Aunque la bando siguió unida, se fraccionó en dos partes; la que comandaba Vikram y la de Sri Ram.
Algún tiempo después, Phoolan y Vikram fueron invitados a la boda que se celebraba en una remota aldea, pues los pobres, frecuentemente los hacían partícipes de sus ceremonias, y en estos casos, Phoolan solía obsequiar a los empobrecidos padres con alguna ayuda con la que completar la dote (dowry) de sus hijas. En esta ocasión pues, Vikram, Phoolan y los hombres del pequeño ejército, se disponían a partir hacia la aldea, cuando en el último momento, los hermanos Ram y sus hombres, decidieron agregarse a la comitiva. Partieron aun oscurecido a la luz de unas antorchas.
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Durante el camino, se detuvieron en una finca en la que un hombre estaba vendiendo melones. Mientras Vikram estaba empezando su primera tajada de la fruta, Phoolan escuchó dos detonaciones próximas. Su mirada se desvió hacia Vikram y vio que se le caía el melón de las manos y él mismo se derrumbaba abatido al suelo. Había sido herido por dos disparos en la espalda. Phoolan se dio cuenta enseguida de que Sri Ram no estaba en el grupo, lo cual le dio a pensar, aún sin tener la certeza absoluta, de que había sido él, el autor de los disparos.
Corrió hacia Vikram. "La sangre estaba saliendo por las heridas de su espalda, la ropa estaba quemada y olía azufre", cuenta Phoolan en su autobiografía. Sin embargo, a pesar de la gravedad de las heridas, Vikram en ningún momento dejó de estar consciente. |
Phoolan le enrolló unos lienzos alrededor de la espalda para estrangular la sangre y lo llevó a un médico, quien después de examinarlo, pronosticó que era demasiado arriesgado el intentar sacar la bala que había quedado alojada muy cerca de la columna vertebral. El hombre hizo todo lo que estuvo en sus manos pero dudaba de que Vikram pudiese sobrevivir. Y los rumores de que había muerto, empezaron a propagarse por toda la región, de forma que la policía interrumpió los trabajos de localización para su captura.
Después de un periodo de recuperación, Vikram desafió el veredicto del médico y pudo levantarse de la cama y andar. Siempre con Phoolan a su lado, se escabulló hacia la selva y se reagrupó con los de su banda. Curiosamente, a pesar de su firme convicción, aunque no probada, de que Sri Ram había sido el que disparó, Vikram no cortó los lazos con el viejo bandido, seguramente por el dinero que le debía de cuando lo sacó de la carcel. A pesar de su debilidad y dolor, Vikram estaba de nuevo empeñado en reanudar sus actividades. Se procuró un sello en el que proclamaba: "Phoolan y Vikram han regresado del cielo", y lo estampaba en las puertas de los ricos "como una maldición".
Y la banda reanudó sus fechorías en el sitio donde las interrumpieron, haciendo incursiones y saqueando a lo largo del Chambal River Valley, aunque la tensión entre los miembros de la banda había aumentado. Phoolan dormía muy poco, permaneciendo en vigilancia toda la noche con el rifle siempre dispuesto a su lado. Por recomendación del médico, ella y Vikram dormían por separado, para facilitar una recuperación más rápida. A pesar del amor que se profesaban, comprendieron que este modo de actuar sería también más seguro, ya que así no podrían ser sorprendidos juntos. Pero una noche, después de una agotadora batida en un pueblo, Vikram le pidió que se quedara con él. No es que ella quisiera correr ningún riesgo poniéndose en peligro, pero tenía unas ganas desesperadas de estar junto a él, así que accedió a la noche de amor. Una suave lluvia golpeaba en la lona de la tienda y arrullaba a los cansados amantes incitándolos al sueño.
Tiempo después, Phoolan despertó sobresaltada de su profundo sueño por una ensordecedora explosión de arma de fuego. "Mi cabeza daba vueltas como si me hubiesen drogado", escribió después acerca del incidente. Quiso alcanzar su rifle, pero se sentía atontada y sin voluntad. Vikram le susurró: "Phoolan, ha sido él. Ese bastardo me ha disparado…".
Entonces levantó la vista y reconoció la borrosa silueta de Sri Ram sosteniendo un revolver. Phoolan se sentía confusa y desorientada. El olor que había en el entorno, le daba náuseas. Después se dio cuenta de lo que era; cloroformo , que la banda consiguió y guardó en alguno de de sus asaltos, por lo que pudo deducir más tarde que Sri Ram y sus hombres habían narcotizado a ellos y a los suyos para evitar el que pudieran defenderse.
Sri Ram y dos de sus hombres, la cogieron y la sacaron a empujones de la tienda. Trató de resistirse, pero no pudo, ya que la golpeaban con la culata de la espopeta, derribándola al suelo. La desnudaron y la ataron, arrastrándola hasta el río, donde la arrojaron a un bote. Cuando la embarcación se alejaba de la orilla, podía ver el rostro de Sri Ram, burlándose de ella.
Porque no me has matado?, le preguntó.
"Oh, todavía nos puedes ser de mucha utilidad", le contestó con una sonrisa de sarcasmo.
Podía escuchar el ruido de los remos cortando la superficie del agua y sentir la lluvia en su cuerpo. Trató de liberarse de los efectos del cloroformo, pero no podía comprender lo que le estaba sucediendo. Adonde me estarán llevando? se preguntaba. Que es lo que va ha hacerme el malvado ojos rojos?
Llegaron a un pueblo al lado del río, y la humillación de Phoolan Devi continuó. Todavía desnuda, la llevaron al centro de la población, donde Sri Ram declaró públicamente que ella había matado a su amante Vikram, incitando a los hombre del pueblo, muchos de ellos "thakures" como él, a que la castigaran. El fue el primero en violarla y después la ofreció al que quisiera. "Me pasaron de un hombre a otro", escribió posteriormente en su libro "Yo, Phoolan Devi".
La golpearon y la insultaron y en los días que siguieron, la pasearon por otros pueblos, Phoolan no puede recordar cuantos. "En las aldeas, me ponían delante de los hombres y Sri Ram me llamaba puta "mallah", acusándome de haber asesinado a Vikram. Arrojándome al suelo, decía a la gente que hiciese conmigo lo que quisiera.
Esta tortura duró más de tres semanas y durante toda la experiencia, se confiaba a Durga, pidiéndole fuerza y liberación, siempre preguntándose cuando y como terminaría todo aquello. Cuando ya llevaba 23 días así, la llevaron al pueblo thakur de Behmai, donde Sri Ram la llevaba de una cuerda como a un perro. Tenía moratones y suciedad de la cabeza a los pies. El cruel verdugo arrastraba su lánguido cuerpo por el centro de la población, donde un grupo de hombres thakur se habían reunido, y le ordenó que fuese a buscar agua para él al pozo. Cuando se negó a hacerlo, la golpeó sin piedad, destrozando la única ropa que llevaba, una sábana, dándole patadas una y otra vez. Finalmente y para terminar con el acoso, fue al pozo a cumplir con lo que se le pedía, mientras los thakur se mofaban de ella y la escupían.
Aquella noche, un viejo brahan acudió en su ayuda, y sigilosamente la sacó de la choza en la que estaba y luego del pueblo de Behmai en una carreta con bueyes. La llevó a la jungla por donde vagó errante hasta que fue encontrada por una pastora que cuidó de ella hasta que se restableció. Pero su odio hacia los hermanos Ram, especialmente Sri Ram, constituía una herida demasiado profunda para ser curada, de manera que una vez en condiciones de viajar, empezó a elaborar su plan para la venganza.
Finalmente, se unió a una banda de forajidos formada por miembros de la casta "gadariya", pero no tenía ningún interés en estar bajo las órdenes de otro hombre. Estuvo con ellos solamente el tiempo necesario para secuestrar a dos ricos mercaderes y obtener 50.000 rupias por su rescate. Con ello quería organizar su propio grupo.
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Otro bandido cabecilla, un musulmán llamado Baba Mustakim, se ofreció a prestarle ayuda cuando escucho su relato acerca de las calamidades que había sufrido con Sri Ram. Mustakim le ofreció a diez de sus propios hombres para empezar la tropa, pudiendo elegir a los que quisiera. Man Singh fue uno de sus seleccionados, todo y que al principio encontró su apariencia algo amenazadora. Era alto y barbudo, y su pelo negro le llegaba hasta sus hombros. "Por sus cejas surcaban profundas arrugas, tenía una mirada penetrante y una nariz de águila", recuerda en su autobiografía. Era el bandido con más experiencia en la banda de Mustakim, y se convirtió en el lugarteniente de Phoolan (y posteriormente en su amante). |
Man Singh le regaló un pañuelo rojo para que lo llevara atado en la cabeza como símbolo de su ansia de venganza. Así pues, con un formidable grupo trás de si, la cacería de Sri y Lala Ram había empezado formalmente.
Pholan Devi, la autodenominada "Reina de los Bandidos", sembró todos los rincones de Uttar Pradesh y Madhya Pradesh con sus asaltos, a la vez que actuaba como "vengadora" de los derechos de las mujeres. Dondequiera que escuchara acerca de una violación, un aborto forzado, o el suicidio provocado de una pobre mujer, allí estaba Phoolan dispuesta a infligir castigo al responsable del hecho. "Siempre que me enteraba de algo así, aplastaba la serpiente (miembro) que el hombre había usado para torturar a la mujer. Los dejaba sin miembro." En una ocasión, llegó a seguir la pista de un particularmente vicioso viejo thakur que torturaba mujeres y mantenía relaciones sexuales con niños y animales. "Primero su serpiente, luego sus manos y luego sus pies … fueron cortados". La banda estaba cegada de deseo sanguinario, aunque sus actos de distribución eran efectuados delante de una imagen de Durga, por lo cual, Phoolan los consideraba plenamente justificados.
Unos tras otros, los pueblos iban siendo presa del terror que provocaban sus incursiones, pero la obsesión de Phoolan seguía siendo los hermanos Ram. Interrogaba desesperadamente a la gente de los pueblos en busca de información que la pudiera llevar a Sri y a Lala. En varias ocasiones estuvo cerca del objetivo pero cada vez que creía que los tenía acorralados, se las arreglaban para escabullirse. Finalmente, recibió información de que Sri Ram y sus hombres se estaban escondiendo en Behmai, el pueblo thakur donde la habían tratado como a un perro. Esta vez tenía la firme determinación de no dejar escapar de nuevo la presa. Esta vez sería paciente y pondría en marcha un plan infalible.
El plan que ella y sus hombres habían previsto, consistía en un ataque frontal llevado por el tercio de sus hombres, con el resto a ambos lados para interceptar a cualquiera que pretendiese huir. Pero los resultados no fueron tampoco los esperados. La gente del pueblo no pudo liberarse del ataque pero las personas buscadas no estaban entre ellos. Las fuerzas de los flancos convergieron en el centro del pueblo y empezaron a buscar para localizar su objetivo, pero no encontraron a los hermanos Ram ni a ninguno de los suyos. Phoolan estaba perdiendo la paciencia. Tomó un megáfono y lanzo una proclama desde la plaza del pueblo. Como escribió Mary Anne Weaver, la reina de los bandidos gritó: "… Sé que Lala Ram y Sri Ram están escondidos en el pueblo. Si no me los entregáis, aplastaré la culata de mi fusil contra vuestras cabezotas y las partiré en dos. La que habla es Phoolan Devi. Victoria para Durga, la Madre Diosa."
Sus hombres rastrearon la población mientras ella estaba junto al pozo donde antes había sido obligada a ir a buscar agua para Sri Ram. Después de una hora, regresaron, informándola de que Sri Ram y los suyos no estaban allí. Phoolan se resistió a creer que habían escapado de nuevo y estaba convencida de que la gente los tenía escondidos. Ordenó a sus hombres que agruparan a todos los jóvenes thakur de la localidad y los concentraran en la plaza. Los bandidos, los alinearon y Phoolan los desvistió, amenazando con asarlos vivos si no le decían la verdad. Acentuaba sus intenciones golpeando los ombligos de los retenidos con la punta de su fusil. Los thakures imploraban por su ignorancia, pero esto aun enfurecía más a Phoolan. |
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Ordenó que se llevaran a los jóvenes thakures al río, donde los obligó a ponerse de rodillas en el barro. Disparos desde múltiples armas llenaron el aire, y los cuerpos arrodillados, terminaron por caer abatidos en el fango. Cuando terminó la carnicería, 22 de los 30 jóvenes yacían muertos.
La matanza de Behmai fue el crimen más atroz que cualquier bandido cometiera en la moderna historia de la India. La nación estaba conmovida. Una mujer de casta baja, cometiendo asesinatos dementes contra un grupo de hombres de casta alta era algo inconcebible. Un delito de esta magnitud requería una atención especial por parte de las autoridades, de manera que Phoolan Devi se convirtió en el criminal más buscado de toda la India.
Phoolan y sus hombres estaban en su escondrijo, pero cuando supieron que las autoridades habían arrestado a sus padres, reteniéndolos como rehenes, decidió empezar a negociar la rendición. Durante cerca de un año, estuvo pactando astutamente su rendición a Rajendra Chaturvedi, el superintendente de policía del distrito de Bhind. Con la ingeniosidad de un abogado criminalista, elaboró un acuerdo en el que exigía garantías para el cumplimiento de los siguientes puntos:
- Se entregarían en Madhya Pradesh, pero no serían nunca extraditados a Uttar Prades, estado en el que se encontraba el maldito pueblo de Behmai.
- Sería juzgada sólo por el conjunto de todos los crímenes cometidos, y en Andhra Pradesh
- Que ni ella ni sus hombre serían esposados
- Que si era sentenciada, no sería ahorcada
- Que no permanecería más de ocho años en prisión
- Que su celda sería una de clase "A"
- Que durante la rendición, quería que fueran mostrados retratos de Durga y de Gandhi
Además, instaba a las autoridades a que obligaran a su primo Mayadin a devolver las tierras que había quitado a su padre y que re-situara a sus padres en Madhya Pradesh, en tierras del gobierno a la vez, que le garantizaran un empleo gubernamental para su hermano pequeño.
El gobierno estuvo de acuerdo con todo.
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Una tarde de Febrero de 1983, casi dos añas después de la masacre de Behmai, Phoolan Devi salía de los escabrosos barrancos con su tropa, y se entregaban. Era un espectáculo digno de una película. Una multitud de al menos 8.000 personas, vitoreaba a su Robin Hood, la Reina de los Bandidos de la India. Por los altavoces sonaba música festiva y legiones de policías uniformados en formación, aguardan para escoltarla hacía su reclusión. Toda esta ceremonia, por una mujer analfabeta, de no más de cinco pies de alto y casi aun en su pubertad.
Vestía un uniforme color caki y un chal rojo. Una cinta roja se enrollaba en su cabeza, cubriendo su frente. Llevaba un fusil Máuser en la espalda, una daga curvada en la cintura, y una bandolera completa de munición alrededor del pecho, con una pequeña estatua de Durga en el bolsillo de su camisa. Se inclinó delante de los retratos de Durga y de Gandhi y ella misma, se entregó al ministro responsable de Madhya Pradesh. Antes de que se la llevaran, se dio la vuelta hacia la multitud, y levantó el rifle por encima de su cabeza. |
"Finalmente - citando a Mary Anne Weaver- con los brazos plegados en la tradicional postura de saludo, bajó los ojos al suelo". La multitud enloquecía ante el espectáculo, vociferando gritos de solidaridad hacia ella.
Finalmente, las autoridades descuidaron lo pactado con ella y Phoolan Devi pasó más de once años en la carcel sin juicio, más que cualquiera de los hombres de su banda. Algunos de ellos, incluido Man Singh, accedió a que lo juzgaran en Uttar Pradesh, en contra de sus deseos, pero sabía que ningún testigo se atrevería a identificarlo como integrante del sangriento pelotón. Mientras Phoolan se "pudría" en prisión, se filmó una película sobre su vida titulada "Bandit Queen". Phoolan estuvo tan en desacuerdo con ella, que demandó al director y al productor del film.
Un político ambicioso de casta baja, retomó el caso y consiguió su excarcelación en Febrero de 1994. Y ante la estupefacción del país, la escuálida niñata que había aterrorizado dos estados y cometido múltiples actos criminales, anunció que se iba a presentar en las próximas elecciones. Más pesada y más redonda de lo que había estado cuando era conocida como la Belleza de los Bandidos, anunció su pretensión de conseguir un escaño en la cámara baja del Parlamento, prometiendo ser una voz poderosa para la defensa de la mujer y de los pobres. Con una campaña llevada con la misma sagacidad, firmeza y pasión que como lo hacía cuando llevaba un fusil, ganó su escaño en Mayo de 1996. |
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El 25 de Julio del 2001, tres asesinos dispararon contra ella enfrente de su casa en Nueva Delhi, en plena luz del día. Había regresado caminando hacia su casa desde el Parlamento después de la sesión de la mañana, con la intención de comer.
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El cabecilla de los asesinos, llamado Pankaj, confesó ser el asesino, y que lo había hecho en represalia a la masacre de Behmai. Pero la policía sospechaba de la relación que podía tener en el crimen su ex-marido Ummed Singh, que estaba muy afectado por las amenazas de separación de Phoolan en contra de su voluntad.
En cuanto a Sri Ram, el demonio rojo que torturó a Phoolan y dio pie a la posterior masacre de Behmai, murió por un disparo de su propio hermano Lala Ram a causa de una mujer. Phoolan tuvo la satisfacción de conocerlo, al recibir una nota de Lala Ram en la que le informaba personalmente la muerte de su eterno enemigo.
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FUENTE:
http://www.crimelibrary.com/gangsters_outlaws/cops_others/phoolan_devi/
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