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ONGsFUNDACION VICENTE FERRER - TESTIMONIOS 1


ANANTAPUR: La ciudad del infinito

Cristina Mateu      (2001)

Cuantas veces, seguro que nos hemos preguntado acerca de la realidad del tercer mundo, y probablemente nos hemos también cuestionado si debemos implicarnos en intentar ayudar a estos países pobres, tan llenos de dificultades.... Lo que de si estoy casi segura, es que cada uno de nosotros, de un modo o de otro creemos en la solidaridad.

Y en este pensar, acerca de qué podría hacer yo, contribuyendo con mi apoyo, en un sentimiento de querer ayudar al débil, quizás un gesto algo egoísta pero al mismo tiempo sincero, y a la vez sumar una nueva experiencia en mi vida.... hace poco más de un año, tome una decisión: ser cooperante en una ONG. Ahora, pasado ya un tiempo, puedo asegurar que esa fue una de las mejores iniciativas que he tomado de mi vida.

África, Sur-América...India, el objetivo no era precisamente donde, pero había tomar una elección, y lo más acertada posible.... Pero, mientras debatía estos interrogantes, interesándome por diferentes ONG y sus respectivos proyectos... la providencia o como lo queráis llamar, me llevo a una conferencia de un tal Vicente Ferrer. Realmente fue de un gran interés y me cautivó tanto lo que escuché, tanto, que a partir de ese mismo momento, tuve ya claro mi destino: La India.. Era perfecta para mi sueño; otra religión, otra forma de vida, otra cultura...en fin, otro mundo!

Tengo que decir sinceramente que en los primeros contactos tuve una cierta decepción, quizás porque siempre había pensado que el formar parte de una Organización solidaria, era sólo cuestión de solicitarlo y todo se ponía ya en marcha. La realidad no es así, hace falta presentarte, que tu perfil sea el que ellos necesitan y aún así , que te acepten como voluntario en un país que es bastante complejo. De todas formas y gracias a mi insistencia, pasé la prueba, y me aceptaron , concretamente en la RDT (Rural Trust Development -Consorcio para el Desarrollo Rural, el nombre de la Fundación Ferrer en el estado de Andhra Pradesh, India-), como profesora.

Preparativos, emoción, despedidas... !! . Sentimientos mágicos en las últimas horas, antes de emprender la gran aventura hacia este nuevo mundo para mi tan desconocido. Mi tarea consistiría en dar clases de Español a futuros traductores que forman parte del proyecto de apadrinamiento, el cual representa la principal fuente de ingresos para la Fundación. Este conocimiento del español , permitirá a este personal nativo, traducir las cartas que los niños mandan a los padrinos y viceversa, permitiendo establecer un vínculo más directo que con el tiempo se va a convertir en un afecto familiar.

Al principio, me sorprendió la tarea que se me había encargado. El cliché que se hace el cooperante que va al tercer mundo, es que va a salvar gente, colaborará en hospitales, repartiendo alimentos, vacunas y su presencia será decisiva. Uno cree que su presencia allí será de gran relevancia! Pero como muchas son las necesidades, muchas son las maneras de cooperar. Los primeros días, es posible que te sientas un poco frustrado, ya que parece que lo que estas haciendo no tiene demasiada importancia, que estés allí o no es indiferente, y no estás sacando a nadie del pozo de la miseria ... Sumido en cierta confusión, puedes llegar a cuestionarte que tu presencia allí, tal vez no tenga mucho sentido.

Nosotros los occidentales, podemos llegar a sentirnos superiores en cuanto a calidad de vida se refiere y a veces hasta llegamos a creer ser esa "esperanza blanca" o quizás... Sea como sea, el primer reto en un país tercermundista es aceptar su realidad, con las dificultades que conlleva ello. Es un mundo diferente al nuestro, con cosas que son mejores y otras peores, y tu tienes que encontrar tu lugar, tratar de encajar, en el proyecto y en la sociedad en la que te has sumergido, y para ello la voluntad de comprensión de sus costumbres y el intentar conocer su problemática, te pueden facilitar mucho las cosas.

Porque no?.... contaros que al principio quedé un poco decepcionada conmigo misma, puesto que con todo lo que veía a mi alrededor, lo que allí necesitaban era médicos, arquitectos... Había tal cantidad de gente que necesitaba de atención sanitaria, tantas personas malviviendo en chabolas, eran tantas las cosas que construir o mejorar.... La verdad es que todos sabemos que el primer contacto que tenemos con la India es mas bien triste, eso no se puede negar!!! El impacto de cuanto te rodea es tan fuerte, que necesitas un buen tiempo para asimilarlo, entenderlo y acostumbrarte.

Recuerdo que los primeros días pensaba que no podría soportar el vivir rodeada de tanta tristeza. Eso es lo que ves al principio, pero con el tiempo, una mirada te emociona, un gesto te ablanda el corazón, el saludo de alguien totalmente desconocido para ti que con un gesto inocente te dice con la mano adiós, el compartir un plátano con ese pobre que te lo ofrece en una estación cuando para él supone el único alimento del que dispone .... te hace poner los pelos de punta...., como esas tantas otras cosas que podría recordar y que se van convirtiendo en toda una necesidad. VIVIR esos dulces momentos que te ofrece la vida, pues no solo representan experiencias positivas sino que además te hacen crecer interiormente. Aprendes nuevos valores que con nuestra forma de vida van quedando adormilados. En fin, creo que el ESTAR en India me ha dado la oportunidad de agradecer a la vida esas pequeñas cosas que nos hacen ser grandes, esa humanidad, ese compartir el nada, ese....A esa gente humilde de recursos, a los pobres de los más pobres, yo les admiro y a la vez les envidio por la intensidad de su cariño, esa trasparencia en su forma de ser, y muchas, muchas otras sencillas cualidades...

Al hablaros de la Fundación, en primer lugar debo expresar mi máximo agradecimiento por todo y por todos. Recuerdo que nada mas llegar allí, sentí que estaba en un sitio seguro. Aquello era lo que yo solía decir bromeando: un "geto", tranquilo, limpio... Disponía de estos "privilegios" que es tan difícil encontrar en India, un país con un cierto caos y aparente abandono.... Nada más llegar, me asignaron una "room", concretamente la 16B, con tres camas, una mesa y nada más, pero con tan solo unos días me sentí en este pequeño espacio como en mi propia casa. Y el afán del día a día, era para mi intentar compartir el máximo tiempo posible con los hindúes que tenía a mi alrededor, en los pequeños quehaceres en que ocupan su vida rutinaria.

Me levantaba a las 7h. y tras un pequeño paseo en bici por los alrededores intentaba dar las gracias por el nuevo día, mientras que impaciente me preguntaba por lo que me ocurriría en las próximas horas. En la India, todo es posible y cada nuevo amanecer allí, puede encerrar una pequeña sorpresa!. Comenzaba con mi batallita en la escuela Tarakottala, que era una escuela suplementaria, donde los niños de la Fundación acudían una vez acabadas las clases en las escuelas del gobierno. Este refuerzo les ayudaba, ya que normalmente los estudios que ofrece el estado son bastante precarios, con un elevadísimo número de alumnos en cada clase. Durante las horas en que la escuela quedaba vacía, me dedicaba a pintar y a decorar las paredes. Intenté dar a la escuela una personalidad mas infantil, alegre y renovada, obteniendo además una mejor rehabilitación del espacio. El resultado fue un éxito y los niños agradecieron mucho el nuevo aspecto de su escuela.

Mi trabajo a lo largo del día, también incluía clases a los adultos, en las que impartía conocimientos de Español, tarea que en definitiva era la que se me había propuesto al principio, aunque sólo era durante horas alternas y en mi tiempo libre decidí hacer lo de la pequeña escuelita!. Las clases de español estaban destinadas a chicos de unos 20 años que necesitaban conocerlo para entrar a formar parte del equipo de trabajo del proyecto de apadrinamiento, lo cual les daba la oportunidad de asegurarse un trabajo en la RDT, y esto suponía ya una cierta seguridad para su futuro. En estas clases aprendí mucho acerca de la India. Ellos me explicaban las cosas tal como las veían, como hindúes que eran, intercambiando conversaciones para hacer fluir el aprendizaje. Me explicaban acerca de sus costumbres, su cultura, su día a día, y montones de detalles que me hacían entender cada vez mejor el nuevo país que me acogía.

Aparte de mi colaboración con las diferentes tareas que me asignaron, tenía también que convivir con otros voluntarios , jóvenes que como yo estaban allí motivados por los mismos objetivos. Con todos ellos, ha permanecido una gran amistad, pues aunque el tiempo que hayamos compartido no fuera mucho, si ha sido muy intenso, con unas vivencias comunes inolvidables y una amistad garantizada para toda la vida. Ya de regreso, sigo en contacto con esta gente tan "especial" y cada uno a nuestro modo hemos seguido vinculados con la Fundación.

Por último, hablaros un poco de Vicente, y si lo dejo en ultimo lugar, es por el efecto emocional que esa gran persona ha causado en mi. Es como el resumen de todo lo que ha significado la India para mi. Hablar de Vicente Ferrer es hablar de humanidad, sinceridad, coraje, valentía....todas esas cosas que ha tenido la oportunidad de mejorar y practicar, en las tierras de esa ciudad llamada Anantapur, que en lengua local, el Telegu, significa: "la ciudad del infinito". La figura de este gran hombre, es admirada por todas sus gentes y por todo aquel visitante que como yo ha conocido su trabajo.

Cuando llegas te preguntas una vez y otra: ¿Que hago yo aquí? y cuando se acaba tu tiempo con ellos, te repites una y otra vez: Gracias por esta gran experiencia y por supuesto Gracias a Vicente Ferrer que ha convertido un lugar donde la miseria era la protagonista, en un pueblo que va prosperando gracias a todos sus proyectos, que ha sabido transformar un suelo desértico en parajes fértiles gracias a la construcción de pozos, embalses....y que ha tenido el mérito de contagiar la esperanza a todas estas gentes con tan grandes limitaciones materiales.

Por todos esos proyectos, mi humilde pensar sólo me permite decir: GRACIAS. Confío en que se mantengan las fuerzas y la ilusión en los corazones de todos a los que nos anima el deseo de cooperar de alguna manera, con estos pueblos tan necesitados de recibir un "empujoncito" solidario. Estaría contenta si el relato de mi experiencia os estimulara a poneros en marcha. Fui a la India para ayudar, pero regresé con un buen paquete de regalos que guardaré toda la vida en un lugar especial de mi corazón. Ya solo me queda por decirte: Atrévete, vale la pena !!!

Cristina Mateu


ENLACES RELACIONADOS Información sobre el Estado de Andhra Pradesh
Introducción al Telugu, la lengua de AP
Mapa de Anantapur
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