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| | | | La población | Más de un billón |
EL PRÓXIMO 15 DE AGOSTO LA INDIA ALCANZA LOS MIL MILLONES:
"NADA QUE CELEBRAR"
Artículo de: Lester R. Brown y Brian Halweil
Publicado en el Worldwatch Institute News el 10 de Agosto 1999
Traducción: Reyes G. Monaj
En algún momento del próximo domingo 15 de agosto, la población de la India alcanzará la cifra de mil millones, lo que la situará en el segundo puesto del club de los miembros exclusivos del "millar de millones", junto con China. Sin embargo, alcanzar esta cifra de habitantes no es ningún motivo de celebración en un país donde la mitad de la población adulta es analfabeta, más de la mitad de la población infantil está mal nutrida y un tercio del total vive por debajo de los umbrales de la pobreza.
La India añade anualmente a su demografía 18 millones de personas, lo que viene a ser otra "Australia" más. Hacia 2050, los demógrafos de la ONU prevén que se añadirán otros 530 millones de personas al total de más de 1.5 miles de millones. Si la India continúa su carrera demográfica como está previsto, sobrepasará a China hacia 2045 para convertirse en el país más poblado del mundo. Mucho antes de alcanzar la marca de los mil millones, las necesidades de la población india ya estaban rebasando los límites de sus recursos naturales. Esto se puede comprobar en la devastación forestal, en el deterioro de los pastos y en la caída de los niveles de las capas freáticas. Para que los americanos pudieran entender la presión de la población sobre los recursos en la India, sería necesario "apretujar" a la población entera al oeste del Mississipi y después multiplicarla por cuatro.
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No obstante, la India ha triplicado su cosecha de grano durante la última mitad del siglo pasado, la producción de comida se ha mantenido someramente al ritmo del crecimiento de la población. La producción de los campos de arroz se ha duplicado mientras que la de trigo se ha más que triplicado. La maduración más temprana de la cosecha, el arroz y el trigo de alto rendimiento combinados con el triple de áreas de regadío han permitido a los granjeros duplicar el cultivo del trigo de invierno y del arroz de verano en el norte y a duplicar el cultivo de arroz en el sur. |
Al iniciarse la década de los noventa, el alza en la productividad de grano en la India estaba disminuyendo su ritmo al igual que en otros muchos países. Frente a esta caída, la constante reducción de cultivos por persona amenaza ahora la disponibilidad del alimento en la India. En 1960, cada ciudadano hindú tenía un promedio de 0,21 hectáreas de terreno de cultivo. Hacia 1999, la media cayó a 0,10 hectáreas por individuo o menos de la mitad como mucho. Para 2050, se prevé que se reducirá a unas escasas 0,07 hectáreas por persona. Llegados a este punto, una familia hindú de cinco miembros deberá producir su trigo o su arroz en 0,35 hectáreas de terreno o menos que un acre, área equivalente a un bloque de edificios en un suburbio de la clase media estadounidense.
La reducción de las capas freáticas está ahora amenazando la producción de comida en la India. El International Water Management Institute (IWMI)calcula que la extracción de aguas subterráneas es dos veces mayor que el ritmo de recarga de los acuíferos. Como resultado, las capas freáticas están desapareciendo paulatinamente en todas partes. Si el bombeo de agua es dos veces mayor que el ritmo de recarga del acuífero, la eventual disminución de los acuíferos reducirá a la mitad las extracciones de agua.
En un país donde la tierra de regadío representa el 55% de la cosecha de grano y donde la parte del agua de regadío viene del subsuelo, la disminución de las capas freáticas está empezando a preocupar.
| El IWMI calcula que el agotamiento de los acuíferos podría reducir la cosecha de grano en la India en un cuarto. La reducción de las capas freáticas parece desembocar presumiblemente en una subida de los precios del grano a un ritmo que desestabilizará no sólo el mercado del grano sino probablemente al mismo gobierno. Con un 53% de un total de niños ya de por sí desnutridos con falta de peso, cualquier caída en la provisión de comida puede convertirse rápidamente en una amenaza para sus vidas. |

Calcuta: Estación de autobuses en Howra |
Con la pasmosa cifra de 338 millones de niños menores de 15 años, también la India está haciendo frente a un reto aún mayor, el de la educación. Pese a los esfuerzos por educar a su población durante los 52 años posteriores a la culminación de la independencia en 1947, cerca de un 54 por ciento de adultos en la mayor democracia del mundo no sabe leer ni escribir. Los intentos fracasados por proveer una educación adecuada a la población han minimizado los esfuerzos para ralentizar el crecimiento de la población desde que el acceso a la educación es clave para las familias de menos miembros.
Aún resulta más difícil el proveer suficientes puestos de trabajo para los nuevos 10 millones de debutantes en el mercado de trabajo. No hay sector como la agricultura donde este hecho se haga tan evidente, un sector donde el número de granjas creció de los 48 millones de 1960 a los 105 millones de 1990. Mientras tanto, la media de terreno se redujo de 2.7 a 1.6 hectáreas, una reducción de cerca del 42 por ciento. Hacia 2020, la tierra pasará a otra generación y se producirá otra etapa de fragmentación, lo que disminuirá aún más las dimensiones de las tierras y pondrá bajo amenaza las posibilidades de aquellos que viven de la tierra para ganarse la vida. Un hecho que posiblemente dispare la migración desde el campo a las sobrecargadas ciudades de la India.
Tras varias décadas de rápido crecimiento demográfico, el gobierno hindú, abrumado por las cifras aplastantes, sufre de fatiga demográfica. Tras muchos intentos de educar a los menores en edad escolar, de encontrar puestos de trabajo para los jóvenes recién llegados al mercado laboral y de hacer frente a las repercusiones medioambientales resultantes del rápido crecimiento demográfico, como la deforestación y la erosión del suelo, el gobierno ha agotado todas sus fuerzas y sus recursos fiscales apenas se han aprovechado. Como resultado de todo ello, cuando surge una amenaza, como la disminución de los acuíferos, el gobierno no es capaz de responder de forma eficaz. En caso de que esta disminución del suministro de agua origine un descenso de la producción de alimentos entonces la tasa de mortalidad empezará a aumentar.
Como se ha apuntado anteriormente, la población de la India va camino de alcanzar los 1.5 miles de millones hacia 2050, aunque cabe la duda de si los recursos naturales serán suficientes para sostener este crecimiento. Estas predicciones no tendrán lugar ya porque la India acelerará sus cambios hacia modelos de familia más reducida, lo que aliviará el estrés adicional previsto en la base de los recursos con una disminución de los nacimientos, o porque dicho proyecto fracasará y la combinación de condiciones deteriorantes impulsará la tasa de mortalidad.
El aumento de la tasa de mortalidad previsto como resultado de la disminución de los acuíferos ya no es un hecho tan hipotético como en un principio parecía. Dicha tasa ya está aumentando en África, donde los gobiernos, igualmente abrumados por décadas y décadas de rápido crecimiento de la población, no han sido capaces de responder de forma efectiva a la epidemia de VIH. Como consecuencia, los índices de infección en adultos ya han superado el 20% en varios países, incluyendo Botswana, Sudáfrica y Zimbabwe. Ante la ausencia de avances en la medicina, estos países probablemente pierdan 1/5 de su población adulta en la próxima década. En Zimbabwe, país modelo de desarrollo en África hasta hace pocos años, la esperanza de vida ha caído de los 60 de 1990 a los 44 años de hoy día y se espera una nueva recaída a los 39 para 2010.
En cierto modo, la India está pagando hoy el precio de sus imprudencias del pasado cuando, pese a su empobrecido estado, realizó grandes inversiones en el diseño y la producción de armas nucleares y pujó por convertirse en un miembro más del club nuclear. Por ello, posee actualmente un arsenal nuclear capaz de proteger la mayor concentración de ciudadanos pobres del mundo.
Incluso hoy día, la India gasta un 2.5% de su PIB para fines militares y sólo 0.7% en salud, incluyendo la planificación familiar. A menos que la India no replantee rápidamente sus prioridades, corre el riesgo de caer en el agujero negro de la demografía, aquel donde la población disminuye porque la tasa de mortalidad aumenta.
Ya es hora de que la India vuelva a redefinir su concepto de seguridad. La principal amenaza no debería ser la agresión militar desde fuera sino el crecimiento demográfico desde dentro.
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