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LA INDIA - HISTORIASONIA GANDHI






Sonia Gandhi hace revivir el Partido del Congreso


ras años de decadencia, el Partido del Congreso de la India parece estar recuperando otra vez su capacidad para liderar al país, bajo el liderazgo de Sonia Gandhi. El Partido del Congreso fue, durante los 47 años que siguieron a la independencia de la India, la fuerza política indiscutible en el país. El partido estuvo en ese tiempo dirigido por diferentes miembros de la dinastía Gandhi. Sin embargo, a finales de los noventa, el Congreso tuvo que ceder su primacía ante el Partido Bharatiya Janata (BJP), de ideología fundamentalista hindú, liderado por el actual primer ministro, Atal Behari Vajpayee.

La experiencia de Sonia en política fue, en un principio, extremadamente limitada. Ella se convirtió en miembro de la familia Nehru-Gandhi, que ha producido tres primeros ministros hasta el momento –Jawaharlal Nehru, Indira Gandhi y Rajiv Gandhi–, después de su matrimonio con Rajiv. Tras el asesinato de Indira Gandhi en 1984, su hijo Rajiv se convirtió en primer ministro. Durante este período, Sonia hizo pocas apariciones públicas y se mantuvo alejada de la política. Después del asesinato de Rajiv en 1991, hubo presiones para que Sonia asumiera el liderazgo del Congreso. Sin embargo, ella rehusó y continuó haciéndolo durante años. Sin embargo, su influencia en el partido continuó creciendo, pese al hecho de que no militaba en él.
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Finalmente, en diciembre de 1997, Sonia se convirtió en miembro del Congreso y en 1998 dirigió su campaña. Ella declaró entonces que su objetivo era “salvar a la India del cinismo de aquéllos que utilizan la religión y el sistema de castas para dividir al país”, en referencia al BJP. No obstante, el origen italiano de Sonia –ella todavía tiene dificultades para expresarse en el hindi y otros idiomas de la India, y habla inglés con un fuerte acento italiano– le hicieron convertirse en el blanco de los ataques del BJP. Los líderes de este partido trataron de extender la idea de que India, que había librado una larga batalla para sacudirse del yugo colonial británico, no podía admitir en ningún caso que una “extranjera” se convirtiera en primera ministra. Algunos analistas indios pusieron también en duda que este origen italiano permitiera a Sonia comprender plenamente la extremada complejidad de la sociedad india y los grupos que la forman.

Política de coaliciones

Uno de los factores que ha llevado al Partido del Congreso a ir recuperando progresivamente cuotas de poder es su nueva política de coaliciones con otras fuerzas políticas. El Congreso forma parte ya, de hecho, de coaliciones de gobierno en varios estados, incluyendo Kerala, Maharashtra, Bihar y Jammu y Cachemira. Esta nueva política, impulsada por Sonia, supone una drástica revisión de la estrategia seguida por el partido en tiempos pasados y que se puso de manifiesto en el Cónclave de Panchmarhi de 1998, en el que el partido mostró su rechazo formal a establecer coaliciones con otras fuerzas y decidió concurrir solo a los sucesivos comicios. Muchos observadores consideran que aquella decisión resultó fatal para el partido, pues hizo fracasar todos sus intentos de recuperar el poder.

La aceptación de la política de coaliciones por parte del Partido del Congreso ha generado nerviosismo en las filas del BJP. Su presidente, Venkaiah Naidu, ha criticado esta nueva estrategia del Congreso afirmando que es una señal de la falta de confianza de los líderes del Partido del Congreso en sus propias posibilidades para ganar las elecciones legislativas del próximo año. Sin embargo, el propio BJP logró ganar los últimos comicios gracias a haber logrado constituir una coalición de 25 partidos, que él mismo lidera.

La propia composición de la India –la segunda nación más poblada del mundo, con más de 1.000 millones de habitantes, divididos en multitud de grupos étnicos, lingüísticos y religiosos– favorece esta política de coaliciones, ya que resulta virtualmente imposible para un solo partido el defender los intereses de las diferentes comunidades que pueblan el país.

Sonia Gandhi ha decidido también jugar la carta de la aconfesionalidad frente a la agresiva ideología de la Hindutva (dominación hindú de subcontinente) que promueve el BJP. Desde la muerte de Nehru en 1964, el Partido del Congreso había promovido también una ideología hinduísta más moderada (la llamada “Hindutva suave”). Esta política supuso el agravamiento de las tensiones de tipo étnico y religioso, que llevaron a que se produjeran centenares de matanzas de miembros de las minorías islámica y sij.

Sin embargo, este año tuvo lugar un hecho que parece haber hecho cambiar la perspectiva de los líderes del Partido del Congreso. Recientemente, se celebraron elecciones en el Estado de Gurajat, donde el pasado año tuvo lugar una masacre, en la que fallecieron miles de musulmanes a manos de fanáticos seguidores de las organizaciones hindúes extremistas. En estos comicios, el Partido del Congreso trató de ofrecer a los electores una visión hinduísta más “moderada” y presentó como candidato a primer ministro del estado a un antiguo líder del BJP, Sankarsing Wagela. Sin embargo, los electores se inclinaron por el actual líder del BPJ y primer ministro, Narendra Modi, que ha sido acusado de ser artífice de las masacres del pasado año. Este hecho parece haber hecho pensar a los dirigentes del Congreso que los electores preferirán siempre el original a una mala copia y que es necesario dar un giro a la oferta política e ideológica del partido.

Tras las elecciones de Gurajat, Sonia se decidió a anunciar el giro hacia una ideología aconfesional, similar a la practicada por su abuelo político Nehru. Con este paso, ella confía también en lograr el apoyo de las minorías religiosas, en especial la islámica, que cuenta con 150 millones de miembros en el país.

Poco después, Sonia realizó un experimento en Rajastán para ver la reacción de la opinión pública ante la nueva política. El primer ministro, perteneciente al Congreso, ordenó el arresto de uno de los líderes extremistas hindúes, Pravin Togadia, que había distribuido miles de tridentes, uno de los símbolos de la religión hindú, a los militantes del BPJ en el Estado para que los utilizaran como armas. La reacción a este arresto fue mucho menor de la que se esperaba. El proyecto para la distribución de miles de tridentes en todo el país quedó abortado.
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Es pronto, sin embargo, para afirmar que la totalidad de los miembros del Congreso haya decidido retornar a la ideología aconfesional. Los gobiernos de Maharastra, Kerala y Nueva Delhi, por ejemplo, no han tomado medida alguna para frenar las actividades de los líderes de la Hindutva. En Maharastra, el jefe del autodenominado “Ejército de Shiva”, Bal Thackeray, ha venido realizando impunemente llamamientos en favor de la “inevitable” guerra civil y los seguidores de la Hindutva han estado entrenándose en el manejo de armas de fuego y, en el caso de las mujeres jóvenes, de espadas. En las últimas elecciones, los musulmanes de Maharastra votaron por el Congreso tras las promesas de éste de que investigaría la responsabilidad de líderes hindúes, señalada por la Comisión Sri Krishna, en las matanzas de 1992-93, pero el gobierno del Congreso no ha hecho nada en los tres años que lleva en el poder para cumplir esta promesa.

Dentro del Partido, Sonia ha promovido también una campaña de descentralización, que ha llevado al debilitamiento del así llamado “mando supremo”. Esta campaña significa el fin de la política centralista, adoptada por Indira Gandhi tras asumir el liderazgo del partido a principios de los años sesenta. Indira hizo que los primeros ministros de los gobiernos de los Estados perdieran su autonomía funcional en beneficio del “mando supremo” del Congreso, que pasó a decidir cada detalle de la política nacional y de cada uno de los estados. Pese a que disfrutaban de amplias mayorías en el Parlamento y un liderazgo incuestionado dentro de las filas de su partido, tanto Indira como su hijo Rajiv se sentían inseguros y no permitieron que ningún otro dirigente del Congreso a nivel nacional o estatal adquiriera notoriedad. Cualquier líder que ganaba popularidad en un estado era anulado políticamente de una u otra forma. Sólo las personalidades mediocres y con escasos apoyos en el partido ganaron poder en esa época.

Sonia, sin embargo, ha cambiado las cosas. La mayoría de los líderes del Congreso a nivel estatal disfrutan ahora de un amplio grado de autonomía y el mando supremo del partido rara vez interviene en sus asuntos. Ellos pueden incluso oponerse abiertamente a una política del partido a nivel nacional si creen que ella puede dañar los intereses de su propio estado.

La nueva política de Sonia se ha dejado sentir también en otros campos. Al igual que el PBJ, el Congreso ha sido siempre un partido al servicio de los intereses de los brahmanes, la casta superior dentro de la sociedad hindú. En la actualidad, por vez primera en Rajastán, que parece haberse convertido en el laboratorio de las nuevas políticas del Congreso, el partido ha anunciado que se reservará un 14% de los empleos y de los puestos escolares para los miembros de la casta inferior.

Del mismo modo, Sonia ha promovido un cambio de política con relación al tema de Jammu y Cachemira. Los predecesores de Sonia en el liderazgo del Partido del Congreso –Nehru, Indira y Rajiv– adoptaron duras políticas que humillaron y reprimieron con dureza a la población de Cachemira, compuesta casi en su totalidad por musulmanes. Esto hizo que éstos últimos apoyaran la lucha guerrillera lanzada en las últimas décadas por varias organizaciones cachemires, basadas en Pakistán, contra las tropas indias y también se inclinaran mayoritariamente por la opción de la independencia o la unión con Pakistán. Sonia, sin embargo, ha tratado de cambiar las cosas y el pasado año el Congreso, que detenta el gobierno en Cachemira, permitió que se celebraran allí unas elecciones relativamente libres y limpias. Tras éstas, el Congreso, que había emergido como partido ganador, permitió que el líder de un partido aliado, que es además nativo de Cachemira, se convirtiera en el nuevo primer ministro.

Asimismo, el Congreso organizó su última conferencia nacional en la capital de Cachemira, Srinagar, con el fin de promocionar el estado a nivel nacional. Por último, ella ha prometido investigar la suerte de las miles de personas desaparecidas a manos de las fuerzas de seguridad indias y tomar medidas, si gana las elecciones, para incrementar el número de empleos. No cabe duda de que el objetivo de Sonia es intentar “ganar las mentes y los corazones” de los cachemires para que olviden sus ansias secesionistas, objetivo éste, sin embargo, que no parece fácil de lograr.

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Sonia ha manifestado también su apoyo a una política de normalización de relaciones con Pakistán, y ha respaldado, en este sentido, los tímidos pasos dados por el gobierno de Vajpayee en esta dirección, aunque criticando la indecisión e incoherencias de la política del Ejecutivo indio hacia su vecino. Todos estos cambios políticos e ideológicos han servido para hacer revivir al Congreso, considerado hasta hace poco por muchos analistas indios como un viejo dinosaurio moribundo, pero no hasta un nivel en el que pueda desafiar con éxito al BPJ. Para lograr esto último, Sonia ha puesto en práctica medidas que llevarán a una profunda reestructuración del aparato del Partido y a la aprobación de un plan de acción destinado a concectarlo de nuevo con la sociedad. Esto último contempla, por ejemplo, el aumento del número de sedes en todo el país y la utilización de la informática para llegar a los electores y dinamizar las actividades partidarias.

El Congreso ha lanzado también un nuevo eslogan electoral, “Congress ka Haaz garibon ke Saaz” (La Mano del Congreso –su símbolo electoral– está con los pobres de la tierra), con el fin de atraerse el apoyo de la gran mayoría de la población de la India que vive bajo el umbral de la pobreza. Algunos críticos han señalado, sin embargo, que este eslogan recuerda mucho a la campaña “garibi hatao” (elimina la pobreza) que puso en marcha en su día Indira Gandhi, y que le permitió lograr una masiva victoria. Sin embargo, tras ésta, Indira expulsó a los pobres del centro de las ciudades hacia la periferia con el fin de hacerlos invisibles a los ojos de los visitantes extranjeros.

Otra iniciativa adoptada por Sonia es la de endurecer la oposición al gobierno de Vajpayee. El pasado mes de agosto, el Congreso presentó una moción de censura en el Parlamento. Poco antes del debate, Sonia, que no contaba con una mayoría de votos suficiente para ganar la moción, declaró que su objetivo no era derribar el gobierno, sino el de exponer sus fallos en diversos campos, entre ellos el de la seguridad nacional y el tratamiento a las minorías religiosas y a los dalits (miembros de las castas inferiores). Otro de los propósitos de la moción era el de reforzar el liderazgo de Sonia a nivel nacional antes de las elecciones generales que tendrán lugar el próximo año. Según la mayoría de los analistas indios, Sonia tuvo una brillante actuación durante los debates parlamentarios.

Uno de los principales obstáculos para una posible victoria del Congreso es la propia figura del primer ministro Vajpayee, que pasa por ser la cara moderada o amable del BJP, hecho éste que le ha hecho ganar popularidad fuera del ámbito de este partido y del segmento fundamentalista de la población hindú. De momento, Sonia todavía está por debajo de Vajpayee en los sondeos. Según la última encuesta, realizada del 24 de julio al 6 de agosto para el diario India Today, el 37% de los indios creen que Vajpayee es el mejor primer ministro posible y el 25% piensa lo mismo de Sonia. Aunque esta diferencia parece amplia, es, sin embargo, más reducida que la que mostraba otra encuesta publicada hace seis meses, en la que dichos porcentajes eran del 34% y el 19% respectivamente. Ello muestra que la popularidad de Vajpayee se ha incrementado en tres puntos en este último medio año, pero la de Sonia lo ha hecho en seis.

Sonia posee, sin duda, algunas bazas a corto plazo. En primer lugar, Vajpayee tiene 79 años y se retirará pronto de la política. Su previsto sucesor, L.K. Advani, es visto como un extremista por una parte importante del pueblo de la India y no posee además el carisma de Vajpayee. A esto hay que añadir que el BJP ha perdido las últimas elecciones celebradas en el norte y este del país. En estas zonas el Congreso ha logrado aumentar significativamente su apoyo electoral, mientras conserva el respaldo mayoritario en el este y sur del país.

Sonia se beneficia, además, de la inexistencia de una alternativa a su liderazgo dentro del Congreso, donde su capacidad de estadista y de líder de la oposición son cada vez más reconocidas. Con todo, su mayor activo es el propio apellido Gandhi, del que Sonia ha sabido hacer un magnífico uso hasta el momento.

FUENTE:
Revista Amanecer


 

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