Avram Noam Chomsky es un profesor emérito de Lingüística en el MIT y una de las figuras más destacadas de la
lingüística del siglo XX. Creó la gramática generativa, disciplina que situó la sintaxis en el centro
de la investigación lingüística y con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y
métodos de investigación en el estudio del lenguaje, actividad que elevó definitivamente a la
categoría de ciencia moderna. Su lingüística es una teoría de la adquisición individual del
lenguaje y una explicación de las estructuras y principios más profundos del lenguaje. Postuló
el innatismo y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como la
existencia de un «órgano del lenguaje» y de una gramática universal. Se opuso con dureza al
empirismo filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo cartesiano. Todas
estas ideas chocaban frontalmente con las sostenidas tradicionalmente por las ciencias
humanas, lo que concitó adhesiones y críticas apasionadas, que le embarcaron en numerosas
controversias, sin parangón en la historia científica de los últimos tiempos, lo que le ha
acabado convirtiendo en uno de los autores más citados y también más respetados.
También es fundamental su contribución al establecimiento del ámbito de las ciencias
cognitivas a partir de su, para algunos, crítica demoledora del conductismo de Skinner y de las
gramáticas de estados finitos, que puso en tela de juicio el método basado en el
comportamiento del estudio de la mente y el lenguaje que dominaba en los años cincuenta. Su
enfoque naturalista en el estudio del lenguaje también ha influenciado la filosofía del lenguaje
y de la mente (ver a Harman y a Fodor). También se le considera creador de la jerarquía de
Chomsky, una clasificación de lenguajes formales de gran importancia en teoría de la
computación.
Paradójicamente, pese a su enorme contribución a la ciencia del siglo XX, fuera del ámbito
académico es mucho más conocido por su activismo político y sus duras críticas a la política
exterior de EE.UU. y de otros países, como el Estado de Israel. Chomsky, que desvincula
completamente su actividad científica de su activismo político, se describe a sí mismo como
socialista libertario y simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW). Es
considerado una figura muy influyente de la izquierda radical estadounidense, especialmente
en Europa, donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos se reimprimen
constantemente.
Noam Chomsky nació el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia (Pensilvania), hijo del doctor
William (Zev) Chomsky (estudioso de la lengua Hebrea y uno de sus más distinguidos
gramáticos) y de Elsie Simonofsky, maestra de hebreo. Ambos eran inmigrantes judíos
ucranianos. Estudió filosofía, lingüística y matemática en la Universidad de Pensilvania desde
1945. Allí estuvo bajo la tutela del profesor Zellig Harris (también inmigrante judío-ucraniano,
fundador del primer departamento especializado en lingüística en Norteamérica); tanto Harris
como Elsie influyeron, más que Zev, en la formación de su ideología política. También por
influencia de Zellig Harris, Chomsky comenzó a tomar clases de matemáticas y filosofía. Uno de
sus maestros fue el filósofo Nelson Goodman, quien más tarde los presentaría en la Society of
Fellows de Harvard. Recibió su doctorado en 1955, habiendo llevado a cabo la mayor parte de
sus investigaciones en la Universidad de Harvard durante los cuatro años anteriores.
En su tesis doctoral comenzó a desarrollar algunas de sus ideas en lingüística, elaborándolas
luego en su libro Estructuras sintácticas, posiblemente su trabajo más conocido en este campo.
Sus planteamientos lingüísticos han revolucionado muchos puntos clave del estudio del
lenguaje humano, que se han visto plasmados en la Teoría de la Gramática Transformacional y
Generativa.
Contribuciones a la lingüística
En 1957, con tan sólo 29 años, Chomsky revolucionó el campo de la lingüística teórica con la
publicación de la obra Estructuras sintácticas, basada en su tesis doctoral —Estructura lógica
de la teoría lingüística—, que no sería publicada hasta 1975. El efecto que produjo sobre las
teorías lingüísticas y psicológicas entonces en boga fue demoledor, ya que atacaba los
presupuestos centrales tanto del estructuralismo como de la psicología conductista. Hasta
entonces, se creía que la adquisición del lenguaje, como cualquier otra destreza humana, se
producía por medio del aprendizaje y de la asociación. Sin embargo, Chomsky postulaba la
existencia de un dispositivo cerebral innato (el "órgano del lenguaje"), que permite aprender y
utilizar el lenguaje de forma casi instintiva. Comprobó además que los principios generales
abstractos de la gramática son universales en la especie humana y postuló la existencia de una
Gramática Universal.
Chomsky denominó gramática generativa al conjunto de reglas innatas que permite traducir
combinaciones de ideas a combinaciones de palabras. Descubrió —o mejor, fundamentó, pues
ya había intuiciones anteriores en este sentido— que la gramática es un sistema combinatorio
discreto que permite construir infinitas frases a partir de un número finito de elementos
mediante reglas diversas que pueden formalizarse. La nueva teoría consideraba que las
expresiones (secuencias de palabras) tienen una sintaxis que puede ser caracterizada
(globalmente) por una gramática formal; en particular, una gramática extendida por normas
de transformación. Se les supone a los niños un conocimiento innato de la gramática
elemental común a todas las lenguas humanas (lo que supone que toda lengua existente es
una clase de restricción). Se sostiene que la modelización del conocimiento de la lengua a
través de una gramática formal explica la "productividad" de la lengua: con un juego reducido
de reglas gramaticales y un conjunto finito de términos, los humanos pueden producir un
número infinito de frases, incluidas frases que nadie haya dicho anteriormente.
The Principles and Parameters approach (P&P) (Aproximación a los principios y parámetros),
desarrollada en las Conferencias de Pisa (1979), publicada más tarde bajo el título Lectures on
Government and Binding (LGB) se retoma mucho de la gramática universal: los principios
gramaticales en los que se basan las lenguas son innatos y fijos; se pueden caracterizar las
diferencias entre las distintas lenguas en el mundo en términos de parámetros programados
en el cerebro (como el parámetro de elisión, pro drop param, que indica cuando un tema
explícito es siempre requerido, como en inglés, o si éste puede eludirse, como en español) a
menudo comparados a interruptores (de ahí el término de principios y parámetros utilizado
para calificar este enfoque). Según esta teoría, un niño que aprende una lengua tiene
solamente necesidad de adquirir los elementos léxicos básicos (palabras, morfemas
gramaticales y refranes) y fijar los valores convenientes en los parámetros, lo que puede
efectuarse sobre algunos ejemplos clave.
Los partidarios de esta concepción ponen como ejemplo que la velocidad con la cual los niños
aprenden lenguas es inexplicablemente rápida, algo no posible a menos que los niños tengan
una capacidad innata para aprenderlas. La similaridad de las etapas que siguen todos los niños
a través del mundo cuando aprenden una lengua, y el hecho de que los niños cometan errores
característicos cuando adquieren su primera lengua, mientras que otros tipos de error al
parecer lógicos no se producen nunca (y, según Chomsky, estos deberían darse si el
mecanismo de aprendizaje utilizado fuese general más que específico de una lengua), se
postulan también como un argumento a favor de dicho innatismo.
Más recientemente, en su Programa minimalista (1995), conservando al mismo tiempo el
concepto central de "principios y parámetros", Chomsky intenta una revisión importante de las
máquinas lingüísticas implicadas en el modelo de LGB, despojándolos de todo excepto de los
elementos estrictamente necesarios, preconizando al mismo tiempo un enfoque general de la
arquitectura de la facultad de la lengua humana que destaca los principios de la economía y la
concepción óptima, volviendo de nuevo al enfoque derivacional de la generación, en oposición
con la mayor parte del enfoque representativo clásico del P&P.
Chomsky caracterizó la tarea del lingüista mucho mejor que ninguno de sus predecesores y fijó
con todo rigor el campo de estudio para el estudio científico del lenguaje. Su objetivo nunca
fue establecer una teoría especulativa más sobre el lenguaje, sino una explicación rigurosa de
su complejidad. La intención era por tanto pasar de una pre-ciencia meramente descriptiva a
una ciencia con poder explicativo y predictivo falsable y con construcciones abstractas que
permitiesen un riguroso sistema axiomático. Nada ha sido igual desde entonces en el campo
del estudio del lenguaje y, por extensión, de la mente humana. La gramática generativa de
Chomsky fue la primera evidencia sólida de que la inteligencia humana está basada en
dispositivos cerebrales especializados e innatos y eso ha permitido el agrupamiento de las
ciencias cognitivas. También provocó una enorme escisión epistemológica que todavía se
mantiene frente a quienes rechazan la concepción modular e innata de la mente y siguen
siendo partidarios de un modelo de cerebro como tabla rasa, como por ejemplo los psicólogos
que trabajan con procesos de emergencia o las teorías conexionistas, que consideran la lengua
como un caso particular de los procesos generales del cerebro.
Activismo político
Su activismo político arranca de la movilización popular contra la Guerra del Vietnam. Esta
participación lo llevó a analizar el papel del mundo académico en la implicación de Estados
Unidos en esta guerra. Fruto de este esfuerzo fueron varios artículos compilados en el libro
American Power and the New Mandarins (El poder estadounidense y los nuevos mandarines)
1969, de entre los cuales destaca La responsabilidad de los intelectuales 1967. Desde entonces
ha sido muy conocido por sus ideas políticas libertarias, las cuales se centran en la lucha por
superar el déficit democrático existente de Estados Unidos, es decir la gran distancia entre las
decisiones políticas y la opinión pública, y en denunciar las ambiciones imperiales del
gobierno de este país en el mundo.
Se define a sí mismo como partidario de la tradición anarquista, especialmente de la corriente
de orientación laboral del anarquismo, el anarcosindicalismo, y es miembro del célebre
sindicato revolucionario estadounidense IWW. Pese a ello, no se opone totalmente a la política
electoral, al menos en el ámbito de la estrategia: su postura en las elecciones de Estados
Unidos es que los ciudadanos deberían votar por los demócratas locales si con ello se consigue
sacar del poder a los republicanos, mientras que en las situaciones donde las victorias
republicana o demócrata están claras ha pedido el voto para candidaturas más a la izquierda,
como las del Partido Verde. Es uno de los más importantes colaboradores del grupo mediático
independiente Z Communications. Esta actuación se inscribe claramente dentro de la
tradicional táctica anarcosindicalista de impulsar movilizaciones populares que coaccionen la
acción de los poderes públicos y fácticos hasta conseguir cambios concretos y reales (véase el
prefacio de Chomsky al libro de Rudolf Rocker, Anarcho-Syndicalism: Theory and Practice,
1989).
Desde un punto de vista más personal, y precisando sus puntos de vista más filosóficos,
también ha indicado que se considera un conservador de la variante liberal clásica (Chomsky's
Politics, pp. 188) y se ha definido como un sionista; aunque observa que su definición de
sionismo es considerada por la mayoría como antisionista, como resultado de lo que él percibe
un cambio, desde la década de 1940, en el significado del sionismo. (Chomsky Reader) Dentro
de esta línea y rescatando su contenido libertario, Chomsky ha declarado su admiración y
adhesión al kibbutz como forma social alternativa.
Con el tiempo, se ha convertido en una de las principales figuras de la política radical
estadounidense. Junto a José Saramago, Eduardo Galeano o Leonardo Boff, es uno de los
principales intelectuales de la izquierda en el mundo, pese a lo cual, a diferencia de su
actividad científica, su aportación teórica en el ámbito político no es demasiado relevante.
Nunca se ha considerado un teórico en política, sino simplemente un ciudadano informado
que mantiene una actitud muy crítica hacia la ideología dominante. Chomsky cree que,
mientras la actividad científica no está al alcance de cualquiera (ya que exige una formación y
una abstracción conceptual muy elevada), para la actividad de crítica política basta una cierta
apertura de espíritu. Ha reiterado a menudo que la política debería ser cosa de todos y no
dejarse en manos de la intelligentsia, ni mucho menos aceptar que sólo los profesionales de la
política (sean periodistas, intelectuales o políticos) sean los únicos capacitados para opinar
sobre política.
Uno de sus principales aportes intelectuales ha sido el análisis de los medios de comunicación.
En sus estudios sobre el tema se ha ocupado de los enfoques sesgados, o incluso engaños, que
hay detrás de la supuesta neutralidad de los medios más prestigiosos. Se trata de un trabajo de
"contrainformación" que ha obtenido gran difusión y que muchos otros han continuado. Fruto
de este esfuerzo es el libro "Los guardianes de la libertad" escrito junto con Edward S. Herman,
profesor de la Universidad de Pensilvania.
Su denuncia de la política exterior de Estados Unidos, de las deficiencias democráticas de su
maquinaria política, y de los engaños de los grandes medios de comunicación en este país,
supone poner en duda tres de los pilares del nacionalismo estadounidense. Por otro lado, su
visión sobre la política del estado israelí en Medio Oriente es parte de su crítica a la política
exterior de Estados Unidos. Chomsky señala que desde hace años la maquinaria militar israelí
depende enormemente del apoyo material y diplomático de Estados Unidos, y que ambos
estados realizan sistemáticamente acciones violentas al margen de las leyes internacionales.
Esta última circunstancia ha motivado que Chomsky declare que según los criterios
internacionales actuales, ambos estados ejercen el terrorismo. En concreto en su libro
11/09/2001, afirma que los Estados Unidos es "uno de los principales estados terroristas" ("a
leading terrorist state").
A raíz de estas denuncias, varios detractores de Chomsky lo han tildado de anti-americano.
Algunos incluso han objetado que su supuesta obsesión antiestadounidense y antisionista ha
lastrado el rigor de esas críticas y alimentado tesis conspiratorias. Especialmente controvertida
para algunos, por tratarse de una persona de origen judío, es su crítica a la política del
gobierno de Israel. Ha sido también polémica su participación en el escándalo Faurisson, ya
que fue acusado de apoyar a los revisionistas del Holocausto, ante lo cual Chomsky siempre ha
sostenido que se trataba exclusivamente de una defensa de la libertad de expresión. Por
último, es destacable la crítica que hace de la izquierda posmoderna y de su entusiasmo por el
relativismo cultural que, al deconstruir la noción de verdad, ha invalidado también la
posibilidad de la crítica.
Sus afirmaciones políticas le han hecho contar con un gran número de simpatizantes en
amplios sectores de la izquierda, especialmente europea y latinoamericana, y ganarse también
un gran número de detractores. Su libro 11 de setiembre (9/11) obtuvo una gran difusión pese
haber sido publicado por una pequeña editorial. Sólo la edición de este libro en inglés vendió
centenares de miles ejemplares, y ha sido traducido a gran número de lenguas, incluyendo el
catalán. Posteriormente, su libro Hegemonía o supervivencia: la búsqueda estadounidense del
dominio global fue recomendado por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en su discurso
frente a la asamblea general de la ONU el día 20 de septiembre de 2006, lo que ocasionó que
dicho libro en aproximadamente dos días pasara del puesto 160.772 al número uno de los
libros más vendidos en Amazon.
Obra política
- * American Power and the New Mandarins (New York, Vintage Books-Random House, 1969.
Segunda edición revisada: New York, New Press, 2002)
- * La segunda guerra fría (Barcelona, Crítica, 1984)
- * La quinta libertad (Barcelona, Crítica, 1988)
- * Los guardianes de la libertad (Barcelona, Crítica, 1990, 1995)
- * La conquista continúa: 500 años de genocidio imperialista ((C) Libertarias/Prodbufi, S.A. C.
Lérida, 80-82 28020 Madrid 1992 / (C) Terramar Ediciones. Plaza Italia 187. 1900 La Plata,
Argentina. Nov. 2007)
- * Cómo nos venden la moto (Noam Chomsky e Ignacio Ramonet, Barcelona, Icaria, 1995)
- * Cómo se reparte la tarta. Políticas USA al final del milenio (Barcelona, Icaria, 1996)
- * La Aldea Global (Noam Chomsky y Heinz Dieterich, Nafarroa, Txalaparta, 1997)
- * El miedo a la democracia (Barcelona, Crítica, 1992, 1997, 2001)
- * Lucha de clases (Barcelona, Crítica, 1997)
- * El nuevo Orden mundial (y el viejo) (Barcelona, Crítica, 1997, 2002)
- * Actos de agresión (Barcelona, Crítica, 2000)
- * Los guardianes de la libertad (Noam Chomsky; Edward S. Herman, Barcelona, Crítica, 2000)
- * El beneficio es lo que cuenta (Barcelona, Crítica, 2000)
- * Perspectivas sobre el poder (Barcelona, El Roure Ciencia, 2001)
- * La (Des)Educación (Barcelona, Crítica, 2001)
- * 11/09/2001 (Barcelona, RBA, 2002) 142p.
- * La Propaganda y la opinión pública (Barcelona, Crítica, 2002)
- * El triángulo fatal (Madrid, Editorial Popular, 2003)
- * Lucha de clases (Barcelona, Editorial Crítica, 2003)
- * La cultura del terrorismo (Madrid, Editorial Popular, 2003)
- * Ilusiones de Oriente Medio (Madrid, Editorial Popular, 2004)
- * Hegemonía o supervivencia. La estrategia imperialista de EEUU (Barcelona, Ediciones B, 2005)
- * Estados fallidos. El abuso de poder y el ataque a la democracia (Barcelona, Ediciones B, 2007)