Los Bishnois, una población dispersa por las áridas zonas del desierto del Thar, en el Rajasthan de India, nos sorprende con cu avanzado modelo de naturalismo respetuoso con el entorno, y por ser una de las sociedades más conservacionistas del planeta.





os Bishnois son un curioso pueblo que vive en el Rajasthan indio, en pleno desierto del Thar, y cuya fama de conservacionistas se sustenta en una religión que fomenta tales propósitos haciendo de la preservación de la vida animal y vegetal un verdadero sacrificio personal y la mayor preocupación de sus vidas, bajo una sencilla filosofía sustentada en que todos los seres vivientes tienen derecho a sobrevivir y a compartir los recursos existentes.

En el siglo 15, Jambhoji, un ciudadano de un pueblo cercano a Jodhpur, tuvo una visión en la que se explicaba que la causa de la sequía que asolaba la región y todas calamidades que de ella se derivaban eran motivadas por la interferencia del hombre con la naturaleza. Posteriormente este personaje se convirtió en un sanyasin, un santón errante, conocido como Swami Sambeshwar Marharaj.

Sambeshwar formuló los 29 principios por los que se regiría su comunidad a partir de entonces, y de ahí viene su nombre; Bis (20) + noi (9) = Bisnoi. Una buena parte de la gente del desierto, aceptó de buena gana estos preceptos, orientados especialmente a la conservación de la bio-diversidad y a asegurar a sus practicantes una forma de vida sana y respetuosa con su entorno. De estos 29 principios, 10 están dedicados a la higiene personal y al mantenimiento de una buena salud, 7 tratan sobre las pautas sociales a seguir, y 5 son de carácter más bien religioso. Otros 7 prescriben sobre la preservación ecológica del medio así como una práctica agrícola con un respetuoso uso de animales de labor. También incluye la prohibición de la tala de árboles, especialmente el "khejri", que abunda mucho en esta región, y el dar muerte a los animales.

Incluso llegan a asegurarse de que la leña que usan para el fuego, esté desprovista de pequeños insectos. Tampoco permiten el vestir ropa de color azul, ya que el tinte empleado para obtener tal color, se obtiene de la tala de gran cantidad de pequeños arbustos.



Mujer Boshnoi

Los Bishnois cuentan a menudo la historia de Amrita Devi, una mujer de esta comunidad que junto con otros 366 Bishnois, perdieron la vida en su empeño por salvar los árboles. Unos 200 años antes, el Maharajá Abhay Singh de Jodhpur, precisaba madera para su palacio y mandó a sus soldados a que cortaran árboles. Amrita Devi y otros vecinos, se abrazaron a los troncos de los árboles khejris amenazados, y fueron cortados junto con ellos. Se dice que antes de morir, gritó la famosa frase de los Bishnois: "Una cabeza cortada es menos importante que un árbol derribado". Cuando el Maharajá conoció lo sucedido, le invadió el remordimiento y en persona acudió al pueblo para disculparse de aquella barbaridad, prometiendo que nunca más exigiría madera y que ningún árbol khejri sería a partir de entonces talado, a la vez que se prohibiría la cacería en todos los pueblos Bishnois.

Todavía se recuerda el suceso como el gran sacrificio Khejarli. Algunos de los que murieron por proteger a esta especie vegetal, fueron enterrados en un pueblo que también se llamaría posteriormente Khejerli, en una tumba sencilla rodeada de cuatro hitos. En septiembre de cada año, los Bishnois se congregan allí para conmemorar el sacrificio supremo de su pueblo por defender su fe y su religión.

Actualmente los Bishnois se encuentran dispersos por la parte Oeste del Rajasthan y representan la comunidad más próspera de todas las que viven en el desierto del Thar, probablemente debido a su estilo de vida acorde con la naturaleza. Sus pueblos son claramente identificables por la abundante vegetación que los rodea mientras rebaños de antílopes pastan tranquilamente por sus alrededores. Los campos son labrados con aperos simples , tirados por bueyes o camellos, lo cual ocasiona un impacto mínimo en el ecosistema del desierto. Durante la época del monzón, se obtiene una cosecha única de "bajra", una especie de maíz alargado. Los matorrales que crecen en el desierto lo protegen de la pérdida de arena causada por la erosión del viento y proporcionan un precioso alimento para el ganado en épocas de hambruna.



Mujer Boshnoi
Viven en pequeños villorrios que llaman "dhaanis", que constan de una pocas cabañas redondas cubiertas de intrincados tejados de paja. Limpian minuciosamente el suelo de sus hogares y los patios comunes a todos ellos se mantienen siempre limpios. Cocinan con hornillos cerámicos. Las paredes de barro se revisten de estiércol de vaca, para evitar la invasión de bichos. Los interiores están aireados y bien limpios. Hombres, mujeres y criaturas muestran un excelente aspecto y salud. Disponen de un granero para guardar sus provisiones y una cisterna para almacenar el agua.

Los Bishnois solo crían vacas y búfalos, mientras que las ovejas y cabras están consideradas tabú porque devoran la vegetación. No especulan con la leche y derivados lácteos que obtienen ni mandan a sus animales a los mataderos. Tampoco permiten que sus perros acaben con la vida de otros animales. Y a los gatos los tratan con especial delicadeza, pues se encargan de mantener alejados roedores y serpientes que representan una amenaza para su grano, y los alimentan con leche y yogurt.

Se trata de un pueblo no solamente empeñado en llevar una vida muy ecológica, sino que llegan a extender estas inclinaciones a otros ritos como son los funerarios, pues no queman a sus difuntos para evitar el consumo de leña a pesar de ser hindúes, sini que los entierran. Son abstemios y visten con camisa blanca, dhoti y turbante, un tipo de atuendo muy indicado para el clima del desierto. Un cuidado muy especial se aplica al cuidado y mantenimiento de sus casas.

El agua de lluvia se almacena en unos tanques enterrados llamados "tankaras" , y se emplea solamente para consumo humano. El fertilizante químico empleado en los campos es el mínimo, mientras que se prefiere el uso de estiércol de vaca o de búfalo. Estos mismos excrementos, compactados y secos se emplean para cocinar. Los Bishnois protegen pequeños bosquecillos que ellos llaman "orans" en los que pastan los animales y los pájaros revolotean buscando alimento. A la vez, estos "orans" sirven para recargar los acuíferos de agua subterránea, vitales en clima desértico donde cada gota es un bien muy preciado.

Las mujeres Bishnois ofrecen un aspecto muy atractivo, con sus adornos de plata, y vistosas joyas como pesados aros de nariz, pendientes, ajorcas para la muñeca y tobillos, y sólidos y robustos collares. Su sencilla explicación que ellos mismos dan ante tales exhibiciones son: "Las mujeres son el símbolo de la creación, y esta es la razón por la que visten colores muy brillantes como el rojo o el naranja. Los hombres visten de blanco como muestra de limpieza y austeridad".

Los Bishnois siempre llegan hasta las últimas consecuencias a la hora de su obsesión protectora del medio. Recientemente fueron motivo de aparición en la prensa, debido a las actividades de un grupo de filmación de Mumbai que llegó a la zona para una cacería. Los Bishnois, fieles a su tradición, se opusieron firmemente a ello, impidiendo el proyecto y presentando una denuncia contra dos de ellos en la comisaría de policía local.