| Las gentes de las zonas rurales de Bengala Occidental, de los estados próximos y de países fronterizos, continúan llegando a la ciudad atraídos por la esperanza de obtener un trabajo, una educación para sus hijos y una vida mejor. El resultado es palpable: masificados slums, cantidades ingentes de familias, viejos y niños abandonados que viven literalmente en la calle o en estaciones de tren, bajo condiciones de vida infrahumanas agravadas, cada año, con la llegada de los monzones. Calcuta sigue sin poder dar cabida a los millones de personas que sobrepasan su capacidad urbana. La infraestructura de servicios bajo mínimos, el denso tráfico, la polución que hace el aire irrespirable, el mal estado de sus calles congestionadas, y la insuficiencia de centros sanitarios mantienen a Calcuta en unas condiciones de insalubridad alarmantes. |
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