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| | | | MEDIO AMBIENTE | Desastre químico en Bhopal (Madhya Pradesh) |
TESTIMONIOS DIRECTOS DE LA NOCHE TRAGICA DEL 3 DE DICIEMBRE de 1984
Nombre: RAZIA BEE
El dia del accidente tenia 26 años
Vive en Mangalwara, Bhopal.
Estabamos durmiendo apaciblemente aquella noche. Me desperté al notar que los niños tenian vómitos. Al principió pensé que podía deberse a alguna cosa de la cena, pero luego yo misma empecé a hacerlo también. Sin pensarlo más, mi esposo y yo sacamos a los niños fuera y empezamos a correr hacia Lily Talkies. Mi hija mayor Nazma, de tres años se habia hinchado tanto que parecia iba a estallar por lo que la llevamos al hospital Hamidia. Allí estuvimos con ella 15 dias hasta que los médicos seguraron que no sobreviviría.
Nos sentiamos completamente inútiles ya que no habia a nuestro alrededor ningún médico que pudiera curar a nuestra hija. Falleció a los quince dias. Rafique, mi marido poseia un pequeño taller de reparaciones de relojeria y fué el que más sufrió de todos nosotros. Tenía que sentarse debajo de un ventilador, con su boca siempre abierta y con violentos ataques de tos, que poco después vendrian acompañados de sangre. Después de ser ingresado en el hospital Hamidia durante tres semanas, lo mandaron a casa. Una mañana, a las 3 empezó a vomitar de nuevo, pero esta vez sin parar. De nuevo un mes en el hospital y nos lo llevámos ya que dijeron que no podian hacer nada más por él. Tuve palabras muy duras contra ellos, pero finalmente me lo llevé a casa.
Un poco más tarde se instaló un hospital de la Cruz Roja cerca de nuestra casa, y alli le administraron un tratamiento durante un mes, hasta que los mismos médicos le desaconsejaron que lo continuara. Proseguimos y lo llevamos al hospital del gobierno Shakir Ali, pero tampoco allí el tratamiento funcionó. Se suponia que en un sitio así el medicamento tenia que ser gratuito, pero nos dijeron que para conseguir buenas medicinas, las teniamos que comprar nosotros. Un día, una prescripción me tuvo terriblemente preocupada acerca de como podría conseguir las 500 rupias necesarias para comprar todo lo recetado. Mi marido murió la misma tarde aunque antes tuvimos que vender a muy bajo precio el pequeño taller de relojeria.
Presenté una solicitud ante los tribunales con los papeles de mi difunto marido, pero los funcionarios me exigieron llevar el “formulario 04” rellenado y me indicaron que volviera después de diciembre (del 92). Pero por entonces, la ciudad estaba inflamada con los disturbios hindu-musulmanes y no pude recibir ninguna compensación, ni por la muerte de mi marido ni por la de mi hija Nazma. Mi otra hija, Salma empezó a mostrar síntomas extraños. Le picaba todo el cuerpo y le salian unas manchas tan grandes como una moneda de una rupia. La llevé al hospital Hamidia y después al Shakir Ali donde me dijeron que la llevara a Indore. Pero ella ya estaba muy mal, con fiebre alta, unas lágrimas tiznadas de amarillo y con dolor de cabeza continuamente. Me la llevé a otro hospital, en Jehangirabad, donde después de un tratamiento de cuatro meses no mostró ningún alivio en su estado.
La llevé luego a una clínica privada, pero desde el principio me advirtieron que sería un tratamiento largo y costoso, por lo que renuncié, sacando a mi hija de allí al no quedarme ya ningún dinero disponible. Pero como justo por entonces su estado empeoró mucho más, no tuve mas remedio volver allí y someterme a estos cuidados que le proporcionaron solo una ligera mejoria y me supusieron una deuda de 50.000 rupias, deuda que todavía hoy no he podido satisfacer. Finalmente Salma recibió tratamiento en la clínica Sambhavna donde con un tratamiento Ayurvédico, consiguió encontrarse mucho mejor.
Yo misma me he sentido bastante enferma a consecuencia del gas. Nunca antes recuerdo haberlo estado. Para llevar adelante mi hogar he tenido que efectuar toda clase trabajos, desde barrer, fregar platos hasta cualquier otra tarea por dura que haya sido. Mi visión es borrosa y pierdo el equilibrio cuando camino, me quedo sin aliento y tengo ataques de pánico, pero cuando explico todos estos problemas a los médicos del gobierno, me dicen que son invenciones mias. Ninguno de mis hijos ha podido estudiar, a excepción de Sazida que ha llegado al octavo grado en la escuela pública. Esta enseñanza se supone que tiene que ser gratuita, pero los maestros hacen todo lo que pueden para sacar dinero de sus alumnos.
Nombre: KAHKASHAN
El dia del accidente tenia 6 años
Vive en Shobharam Ki Bawdi, Bhopal.
Yo, junto con mis tres hermanas Shabana, Paribano y Abida nos dedicamos a bordar en casa. Nuestra hermana mayor Farida que murió en 1993, solia trabajar también con nosotras. Después del envenenamiento por el escape del gas, estuvo siempre enferma, con mucha tos, con un fuego que decia le quemaba el pecho y dolor por todo el cuerpo. Nuestro padre también está muy enfermo. Es sastre pero ahora apenas puede hacer nada. Hace unos dias tuvo un desmayo mientras cosía a máquina, y tuvimos que llevarlo a toda prisa al hospital. Uno de mis hermanos es vendedor de verduras y otro también sastre. Otro hermano, Afak sufre de transtornos mentales, se vuelve irritable y con la cosa más insignificante se pone muy violento. Le hemos llevado varias veces al hospital pero no consigue mejorar nada. Nos dicen que lo llevemos a clínicas privadas, pero nuestra escasa economía nos lo impide.
Mis ojos me queman mucho y no veo muy bien. También mi pecho me quema y duele. A veces se me pasa por la cabeza que seria mejor morir que vivir siempre con tanto dolor. Un año después del desastre, yo aún tenia siete años y caí desmayada en medio de la calle pasándome una motocicleta sobre la cabeza. El hombre que la conducia se portó bien, pues se hizo cargo de mi tratamiento. Estuve inconsciente durante dos meses. Mi cabeza aún me duele de vez en cuando y tengo problemas en la espalda. Durante mucho tiempo no pude hacer absolutamente nada, ni una cosa tan simple como caminar unos metros. Cuando mi dolor era insoportable, mi madre solia calentar un ladrillo y colocarlo en mi espalda. Esto y un poco de masaje me aliviaba por un corto tiempo. También me llevaron al hospital y tuve que tomar un puñado de medicamentos asi como una inyección diaria. Mientras tomaba todo esto, el dolor era llevadero pero cuando dejaba de hacerlo, volvia igual que antes. Fué entonces cuando una de mis tias me habló de la clínica Sambhavna. Allí los médicos me aplicaron una terapia de masajes, terapia que aún sigo y que me ha quitado casi todo el dolor. Ahora puedo caminar libremente y puedo trabajar. Y no tengo que tomar medicinas.
Nombre: JEWAN SHINDE
El dia del accidente tenia 32 años
Vive en Teela Jamalpura, Bhopal.
Estaba conduciendo un auto-rickshaw y a eso de las 12.30 de la madrugada de la noche del desastre, circulaba por Bharat Talkies de regreso a casa. De repente empecé a sentir mucho calor. En aquel momento aún no se notaba ningún indicio del gas ni de los tumultos posteriores.
Llegué a casa y me acosté sin pensar más en ello, pero alrededor de las 2.30 desperté bruscamente al notar que mi almohada estaba en el suelo a pesar de ser una noche de invierno. Afuera se escuchaban chillidos de gente y gritos de 'bhago, yaha se bhago' (corre, aléjate de aquí). Enfrente de nuestra casa vivia un inspector de nutrición y del que podía escuchar la voz desde fuera. Le pregunté que pasaba y gritando a su vez me dijo que habia habido un escape de gas de Union Carbide y que no debía abrir la puerta. Fué entonces cuando me di cuenta del gas que iba penetrando por debajo de la mia propia. Empezó la tos y parecia que mi mujer y los niños ( de 4 y 6 años) iban a ahogarse.
Era como si alguien quemara pimientos picantes. Me sentí horrorizado pero armándome de valor, abrí la puerta. Afuera todo el mundo estaba corriendo, chillando y no se distinguia nada, la espesa niebla estaba por todas partes. Estaba claro que nos estábamos envenenando y el hedor a patatas asadas era fuerte. Llevé mi familia a la casa de los propietarios del inmueble, que estaba una puerta más allá. El gas también la habia llenado.
Nos subimos todos, 14 personas, en el auto-rickshaw y nos dirigimos hacia el mercado nuevo. Por error, tomé el camino equivocado. Por todas partes había gente corriendo, vomitando, hombres y mujeres casi sin nada de ropa, y la espesa nube, todavia colgaba ...Muchos intentaban parar nuestro vehículo y suplicaban por un poco de sitio, pero, ¿que podía hacer yo? Conduciendo por el campo Qazi empecé a sentirme débil y tenia miedo a perder el conocimiento. El propietario de mi casa, Rama Devi me decia 'himat rakho, is gadi ko bahar nikalna hai' (ten valor, tenemos que conseguir sacar este vehículo de aquí).
El terror me sacudia por dentro. Las farolas parecian pálidas antorchas ardiendo. Los gritos de la gente y los alaridos humanos se fundian en la espesura de la nube de gas. Una vez que alcanzamos Kamla Park
parecía que el aire ya estaba limpio. Desde allí nos dirigimos a South T.T. Nagar donde vivian unos conocidos de Rama Devi.
Anudé una bufanda mojada sobre mi boca y regresé de nuevo a la ciudad para averiguar lo que habia pasado. Si entonces hubiera conocido lo venenoso que resultaba ser aquel gas, no habria ido. No puedo explicar en que situación estaba la gente allí, casi desnudos... vi una mujer anciana en las oficinas del gobierno con una blusa de sari y unos calzones cortos, allí sentada ... cuerpos esparcidos por las calles...
Sobre las 4 de la madrugada, me abordó un hombre y me pidió que lo llevara a la estación. Le dije que todos los trenes estaban parados, pero insistió. Al llegar vimos que cinco cadáveres yacian en el andén número cinco. Aquel hombre, al verlo, hechó a correr. Toda la noche anduve dando vueltas, recogiendo tanta gente como podia, aquellos que caian junto a mi auto y a los que luego depositaba donde podia. Las calles estaban llenas de gente. Era la estampida de la vida y de la muerte, mientras unos furgones de la policia deambulaban anunciando por sus megáfonos “evacuación”. Vi un búfalo, el doble de tamaño de lo normal, con el rabo rigido, levantado hacia el aire.
Alrededor de las 6, regresé a mi propia casa en Teela Jamalpura. Toda la colónia estaba vacia, salvo aquellos que no habian escapado, la mayoria de los cuales estaban vomitando, fuera de sus propios hogares. Abrí la puerta de mi casa y el denso gas empezó a salir afuera. Dejé la puerta abierta y escapé lo más rápidamente que pude.
Y llegué a South T.T. Nagar donde estaba mi familia. Llegué con los ojos hinchados, rojos como tomates. Hacia las 10.30 de la mañana, regresé con toda la familia a nuestro hogar. Nunca prodré olvidar lo que aquella noche llegué a ver.
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