La cruzada contra las presas

Por Ranjit Devraj


Durante más de 15 años, Medha Patkar desafió arrestos y agresiones por parte de la policía, y lideró un movimiento popular contra los grandes elbalses "causantes de miseria"



NUEVA DELHI.- El levantamiento el mes pasado por parte de la Suprema Corte de India de una suspensión de más de cinco años en los trabajos de la represa Sardar Sarovar, sobre el río Narmada, provocó lágrimas en los ojos de Medha Patkar.

Durante más de 15 años, Patkar, una tenaz mujer, desafió los arrestos y las agresiones físicas de la policía y lideró el movimiento popular más conocido del país, el Narmada Bachao Andolan (NBA) o Movimiento Salvar al Narmada, basado en su firme convicción de que las grandes presas han causado más miseria a más personas en India que cualquier otro factor.

El movimiento NBA y las comunidades desplazadas del valle del río Narmada, perdieron el proceso contra la presa, valorado en cuatro mil millones de dólares estadounidenses, pero Patkar puede tener la satisfacción de saber que su campaña cambió la percepción de las personas, dentro y fuera de su país, sobre estas megalómanas construcciones.

La activista fue uno de los 12 miembros en la histórica Comisión Mundial de Presas (WCD), que reunió a representantes gubernamentales, industriales, donantes y grupos de personas de todo el mundo, en la primera investigación de sobre este tipo de grandes inversiones.

Un estudio sobre India, realizado por parte de la investigación de la WCD y cuyos resultados fueron publicados a mediados de noviembre, señala que "no había justificación" para el costo que pagaron "millones de integrantes de comunidades y otros habitantes de zonas rurales" por la construcción de tan grandes presas en India.

Patkar comenzó su campaña a mediados de los años 80 con marchas pacíficas y manifestaciones contra el proyecto del valle del Narmada. La presa Sardar Sarvor, de más de 140 metros de altura, será la primera de otras 30 grandes, 135 medianas y tres mil pequeñas proyectadas en el río Narmada, que corre en dirección oeste y atraviesa India central hasta llegar al Mar de Omán. El movimiento NBA realizó también campañas contra la segunda gran represa sobre el Narmada, denominada Narmada Sagar.

Las palizas que Patkar y sus seguidores sufrieron de manos de la policía, y las huelgas de hambre al estilo Gandhi que protagonizaron, destacaron a la activista y a su campaña en el ámbito nacional e internacional. Patkar casi murió a consecuencia de una huelga de hambre de 22 días, a comienzos de los años 90. Pero la recompensa fue que esa medida extrema obligó al Banco Mundial a solicitar un análisis independiente del proyecto Sardar Sarovar.

El organismo financiero finalmente se retiró del proyecto hace siete años, luego de comprobar que las autoridades no podían cumplir con sus normas sobre reasentamiento y recuperación del medio ambiente. En 1994, el movimiento NBA presentó una demanda contra la presa ante la corte suprema jerarquía del país y obtuvo una suspensión de los trabajos.

Durante las audiencias, el gobierno estatal de Madhya Pradesh declaró que quería que se disminuyeran las dimensiones del proyecto, para reducir el desplazamiento de personas. La mayor parte del casi cuarto de millón de aldeanos que tendrían que ser desalojados por las obras de Sardar Sarovar residen en el estado.

El enemigo más firme de Patkar fue el gobierno del estado costero Gujarat, en el oeste del país, que era el mayor beneficiado y que acusó a Patkar de ser "una agente extranjera" y de trabajar en contra del interés nacional. Se espera que el proyecto Narmada traiga consigo abundancia agrícola e industrial a una región relativamente atrasada de India y que apague la sed de decenas de millones de personas que viven en los áridos Gujarat y Rajasthan del este.

Sin embargo, el movimiento NBA acusó a los estrategas del proyecto de no pensar en los cientos de miles de campesinos que habitan en las riberas cubiertas de bosques del río Narmada y que tendrían que abandonar sus hogares en los que vivieron durante siglos. Para Patkar, lo que más está en juego en el valle del Narmada, es su población. "El proyecto es un verdadero epítome de desarrollo insostenible y de la cruel marginalización de las personas y su reducción a la condición de refugiados económicos", manifestó. Y agregó: "si la inmensa mayoría de nuestra gente ha de tener alimentos y ropa, entonces debemos redefinir la modernidad y las metas de desarrollo para que incluyan una sociedad justa basada en una relación armoniosa y no de explotación entre los seres humanos, y entre las personas y la naturaleza".

Patkar argumenta que el valle del Narmada necesita una mejor tecnología para cultivos secos, el desarrollo de las cuencas, pequeños embalses y planes de irrigación, más que grandes proyectos. Patkar calificó la denegación de la Suprema Corte del recurso presentado por el movimiento NBA como "una traición a las personas cuyas tierras quedarán sumergidas en el valle del Narmada, así como a aquellas que sufren sequías en las regiones de Kutch y Saurashtra de Gujarat".

"La lucha debe continuar porque debemos defender a todos aquellos que se ven afectados y cuyas vidas se han vuelto más vulnerables por la globalización y la liberalización. Éste es el fallo de la ley. Esperaré el fallo de la gente", sostuvo Patkar.

Sin embargo, las autoridades estatales advirtieron a Patkar que no entrara a Gujarat donde el gobierno estatal comenzó una investigación sobre las fuentes de financiamiento del movimiento NBA, luego de haberla acusado de actuar en nombre de intereses extranjeros y en contra del interés nacional.

La globalización redujo la autonomía del estado nacional en materia económica, si no política, pero quedan ciertos grados de libertad que deben ser explotados en la búsqueda de la industrialización y el desarrollo. El objetivo de una estrategia de desarrollo sensible en el contexto de la globalización debería ser crear el espacio económico para la búsqueda de intereses nacionales y objetivos de desarrollo. En esta tarea, al estado nacional le cabe un papel estratégico. El éxito en el desarrollo económico se observa principalmente en los casos en los que el Estado cumplió con ese papel estratégico, frente al capital internacional y también creó las precondiciones para la industrialización. Esto resulta evidente si consideramos, por ejemplo, la experiencia de desarrollo del capitalismo industrial en Japón después de la Restauración meiji en 1868 o el surgimiento del socialismo de mercado en China después de la modernización y el programa de reformas lanzado en 1978. El papel económico del Estado ha sido igualmente crucial en Corea del Sur, Taiwan e incluso Singapur (Amsden, 1989 y Wade, 1991).

El proceso de globalización ha sido caótico a lo largo del tiempo y del espacio. Las desigualdades y asimetrías implícitas en el proceso que llevaron a un desarrollo sólo parcial a fines del siglo XIX, en gran medida por razones políticas, están destinadas a crear un desarrollo parecido a fines del siglo XX, todavía por las mismas razones. Existe el peligro real de que algunos países queden excluidos de este proceso de globalización, lo que se traduce en privar a millones de individuos de una prosperidad básica. Esa exclusión en el proceso de desarrollo aumentaría la distancia económica entre países y ampliría las disparidades de reparto entre los pueblos del mundo. Esto sería difícil de mantener en un mundo donde los efectos de la exhibición son fuertes y están reforzados por la imperante globalización, que crea fuertes aspiraciones de modelos de consumo o estilos de vida. La privación económica podría acentuar las divisiones sociales y la alienación política.

Los estados nacionales del mundo en desarrollo no pueden eludir estos problemas. Los entusiastas de la globalización deben reconocer que no llegamos ni al final de la historia ni al final de la geografía, pues la economía de mercado, que ya tuvo su marco en Europa oriental, no mejoró las condiciones de vida de su gente y ahora, por procedimientos llamados democráticos, se está haciendo retornar al poder a los partidos comunistas reformados. Por lo tanto, debe de plantearse una economía estratégica y un papel político que el Estado tiene que asumir. De lo contrario, la historia se reitera tristemente y la globalización será una nueva excusa para un desarrollo inexistente o desigual.

FUENTE:
http://www.tierramerica.net/2000/1203/articulo2.html