as reformas económicas aplicadas en 1991 por el ex Primer Ministro de la India, Narasimha Rao, han continuado su rumbo acertado, pese al panorama político al parecer constantemente cambiante de aquel país. Si bien se han tomado significativas medidas y se ha consolidado el apoyo en favor de la liberalización, aún queda mucho por hacerse. Reforma económica hoy entrevistó recientemente a Tarun Das, Director General de la Confederación de Industrias de la India (CII), para dialogar sobre algunos de los logros recientes y las barreras que aún deben eliminarse.
La CII, una asociación industrial cumbre, interactúa estrechamente con el gobierno de la India sobre asuntos de políticas en los niveles nacional y estatal. Antes de la toma de posesión del gobierno reformista de Rao a mediados de 1991, la CII planteó una agenda pionera de reforma económica, y desde entonces ha sido una voz constante en favor de la profundización del proceso de liberalización. Además de dar forma al entorno en el que operan las empresas de la India, la CII procura aumentar la competitividad de sus empresas afiliadas a través de servicios especializados en las áreas de productividad y gestión de la calidad. Con una base constituyente de más de 3600 empresas afiliadas directas en los sectores público y privado, la CII es una decidida defensora no sólo de las industrias de la India sino también de las inversiones y el comercio internacional.
REH: Durante décadas, la India fue una economía virtualmente cerrada, pero esta situación comenzó a cambiar a principios de la década de 1990. ¿Podría describir para nuestros lectores las fuerzas impulsoras, tanto las internas como las externas, en las que se basó la decisión tomada por el país de integrarse más plenamente a la economía global? ¿En qué medida ha sido la necesidad de estimular el comercio exterior una fuerza impulsora del proceso de reforma?
SR. DAS: En realidad, los primeros indicios de la liberalización de la economía de la India surgieron a principios de los años ochenta y fueron reforzados en 1985-86, pero no se mantuvieron. Las dificultades de balanza de pagos, la disminución de las reservas de divisas, y el estancamiento general de la situación económica condujeron a la renovación del impulso en favor de la liberalización a partir de julio de 1991. Se llegó a comprender que la India había sido objeto de un proceso de sobrerregulación en materia de comercio, inversiones e infraestructura.
El primer punto en la agenda de acción fue la eliminación de los controles sobre el comercio internacional—tanto la importaciones como las exportaciones—como también sobre las inversiones nacionales y extranjeras. Fue un período clave, porque las importaciones y las inversiones extranjeras habían estado reguladas y controladas estrechamente hasta julio de 1991, y por consiguiente la India entró en una nueva era de su evolución económica.
El resultado de esta liberalización ha sido el desplazamiento de la India hacia la integración con la economía global y la liberalización de las importaciones. También se liberalizaron las exportaciones.
REH: El año pasado, la economía de la India creció un 6-7%. ¿En qué medida puede atribuirse esta aceleración del crecimiento a las nuevas políticas más orientadas hacia el exterior?
SR. DAS: No cabe duda alguna al respecto. La tasa de crecimiento anual del PIB de cerca del 7% registrada en los tres últimos años ha sido una consecuencia de la liberalización de la economía y de la apertura de la India a un proceso igualmente más abierto de inversiones y comercio exterior, como también de su apertura a las inversiones privadas del sector de infraestructura hasta entonces totalmente de propiedad del gobierno. El proceso de crecimiento tiene dos aspectos adicionales: por un lado, la agricultura desempeñó un importante papel en el vigoroso crecimiento registrado en 1996-97, mientras que por otro, el sector de servicios ha experimentado una nueva explosión después de la apertura de la economía.
REH: Si bien esta tasa de crecimiento es admirable, muchos economistas y hombres de negocios consideran que la tasa de crecimiento de la India podría ser mayor. ¿Qué cambios son necesarios para que esto suceda?
SR. DAS: Con su historial de crecimiento del PIB de aproximadamente un 3-3,5% por año durante los últimos cuarenta años, la India se enorgullece de haber experimentado un aumento de aproximadamente el 7% durante los tres últimos años. Aunque el país ha aceptado esta tasa de crecimiento del 7%, se ha vuelto cada vez más claro que el potencial es mucho, pero mucho mayor. Por lo tanto, la meta es lograr una tasa de crecimiento del PIB del 8% por año en 1997-98, o a lo sumo en 1998-99. De allí en adelante, debería ser posible que la economía creciera aproximadamente un 9% por año en los primeros años del siglo XXI.
El primer cambio necesario es impulsar la infraestructura, tanto a través de inversiones nuevas como mediante una mayor producción a partir de la capacidad existente. Es común que no se tome en consideración esta última solución. En la India se observa un excesivo énfasis en las grandes inversiones que pueden crear capacidad adicional únicamente en un espacio de cuatro a cinco años. El segundo punto de acción inmediata es la reforma del sector público y la reducción de los procesos de intervención y decisión del gobierno. También existe una necesidad apremiante de descentralizar los recursos energéticos que tienen un potencial e importancia enormes en la India, dado que ciertas regiones del país se encuentran aisladas por montañas y bosques.
REH: ¿De qué maneras clave la CII para acelerar el proceso de reforma?
SR. DAS: Refiriéndonos nuevamente a la época de 1991, la CII hizo algo bastante espectacular y sin precedentes. En abril de ese año, con anterioridad a las elecciones generales y a la toma de posesión del gobierno de Rao, la CII anunció públicamente su llamada "Agenda económica para la India". Este documento planteó el marco conceptual para la liberalización del comercio, las inversiones, la infraestructura, el derecho empresarial, etc. Desde entonces, la CII ha venido trabajando y presionando constantemente en favor del proceso de reforma económica, y periódicamente ha expresado su decepción cuando no se ha mantenido el ritmo de la reforma en la forma prometida.
Sin embargo, el proceso no debería confundirse exclusivamente con la liberalización de las inversiones extranjeras o de las importaciones. Este proceso va mucho más allá de eso, porque la economía de la India—la industria, la agricultura y el sector de servicios—sigue estando fuertemente regulada y controlada. Cuanto más amplia sea la desreglamentación y la liberalización, tanto mayor será la expansión de las oportunidades de negocios y el tamaño del mercado. Por esto, el punto focal de la CII ha ido mucho más allá de las reformas dirigidas a liberalizar el comercio y las inversiones. En los dos últimos años se ha asignado importancia prioritaria a la liberalización de la infraestructura, como también al sector agrícola, un elemento importante de la economía de la India.
REH: Aunque sus autoridades han abierto la India a los inversionistas extranjeros, el país ha experimentado dificultades para atraer inversiones extranjeras directas (IED). Por ejemplo, la India recibió IED por un valor total de US$2.600 millones el año pasado, en comparación con US$42.000 millones destinados a China.
¿Cómo conceptualiza usted el papel que desempeñará la IED en el desarrollo de la India, y cómo deberían las autoridades y los hombres de negocios del país considerar la promoción de las inversiones extranjeras? Por otro lado, ¿de qué manera deberían las empresas extranjeras ver las perspectivas de invertir en la India?
SR. DAS: Las inversiones extranjeras son, desde luego, un elemento muy importante del proceso de desarrollo de la India, porque el país se encuentra frente a una escasez de recursos financieros en comparación con la totalidad de los que necesita para su desarrollo y crecimiento. La India necesita tener políticas que favorezcan las inversiones extranjeras directas, ya sea capital y tecnología o inversiones de carteras (es decir, inversiones que aportan capital sin tecnología). Las oficinas internacionales de la CII en el mundo entero "comercializan" el país ante los inversionistas extranjeros. Adicionalmente, en sus visitas a países desarrollados las misiones de la CII promueven el flujo de inversiones empresariales y de carteras hacia la India.
Es menester recordar que en 1991 la India recibía unos US$100 millones en IED y que ese valor se ha incrementado vertiginosamente a más de US$2.000 millones anuales. Este flujo de de inversiones no debe compararse con el de China, un país que liberalizó y abrió su economía mucho antes. La India está experimentando un proceso progresivo de apertura.
Se observa un constante crecimiento en las inversiones extranjeras destinadas a la India, que se reflejan, por ejemplo, en sus reservas de divisas, que actualmente alcanzan un nivel de alrededor de US$30.000 millones en comparación con US$1.000 millones en 1991. La India debe tener además la capacidad para absorber las inversiones extranjeras; por lo tanto, un crecimiento constante es preferible y sostenible.
El interrogante crucial es que las políticas relacionadas con las inversiones extranjeras necesitan ser transparentes y estables. La India ha avanzado bastante en este camino pero aún no ha alcanzado la meta. Llegará el momento en que la India no necesitará de la Junta de Promoción de Inversiones Extranjeras para obtener aprobaciones "de vía rápida" basadas en casos individuales. Llegará el momento en que las políticas y los procedimientos serán tan claros que el inversionista extranjero sabrá exactamente cuál es la posición oficial, en términos de lo que puede y lo que no puede hacer.
Las perspectivas para las empresas extranjeras son excelentes porque globalmente la India ofrece las oportunidades de mercado más grandes. Ningúna empresa significativa que se considere un actor global puede darse el lujo de no estar en la India.
REH: Durante décadas, las empresas indias gozaron de protección contra la competencia extranjera. ¿Cuál ha sido el impacto de las reformas gubernamentales sobre las empresas locales? ¿Cuáles son las barreras más significativas que impiden que las empresas indias sean más competitivas en los mercados mundiales?
SR. DAS: El impacto ha sido enorme. Un fenómeno de transformación se está extendiendo por toda la industria de la India, y el proceso de cambio está afectando el desarrollo de los recursos humanos, la gestión de la calidad, la productividad, los costos, la tecnología y todas las áreas afines que confieren competitividad a una empresa. Hoy día, la industria de la India está atravesando su propia revolución silenciosa, y su reestructuración emana de las presiones competitivas.
Las barreras más significativas que impiden que las empresas indias sean más competitivas en el mercado mundial son esencialmente problemas de orden interno, tales como las elevadas tasas de interés, una infraestructura débil, complejos procedimientos y reglamentos, controles de precios y, en ciertas áreas, incluso controles sobre la distribución. El proceso de desreglamentación necesita profundizarse más y el gobierno debe tomar un paso atrás y otorgar "espacio" a la industria nacional.
El otro interrogante se refiere a la política fiscal. La carga tributaria de la industria india, especialmente los impuestos indirectos, frecuentemente resulta más severa que los impuestos aplicados a las importaciones. Los derechos aduaneros a menudo son más bajos que los impuestos indirectos locales, y esto crea un entorno anticompetitivo para las empresas indias.
REH: Si bien hombres de negocios de la India se han beneficiado claramente de las reformas económicas, muchos se sienten frustrados por la poca profundización de las reformas. Según el criterio del sector privado, ¿cuáles son las medidas más importantes que aún es preciso aplicar?
SR. DAS: Primero es necesario poner los diferentes niveles de impuestos en condiciones de igualdad. Por ejemplo, existe una amplia variedad de productos que pueden ser importados a la India sin el pago de derecho alguno. En otras palabras, el arancel aduanero es de cero. Sin embargo, para productos similares fabricados en la India, la tasa tributaria oscila entre el 23 y el 32%, dependiendo de la ubicación en el país de la planta manufacturera.
Segundo, es necesario proporcionar crédito y financiamiento a tasas de interés que sean compatibles con los niveles internacionales. Una vez más, basta un solo ejemplo sencillo: las empresas que toman dinero prestado internacionalmente pueden obtener fondos a una tasa de interés del 4-5%, y a veces hasta más baja. En la India la tasa de interés es del 15% o más.
Tercero, es necesario agilizar y recortar los trámites que causan enormes retrasos en todo el proceso de hacer negocios.
A pesar del énfasis inicial asignado a principios de los años noventa a las medidas para acabar con engorrosos, se ha hecho muy poco por iniciar la reforma de la burocracia. Un ejemplo nos puede servir de ilustración: tanto las exportaciones como las importaciones aún están sujetas a muchas aprobaciones de una amplia gama de oficiales.
REH: Aunque parece existir un consenso general entre los encargados de las políticas de la India en torno a la necesidad de la liberalización económica, gran parte del mundo exterior percibe al sistema político de la India como un impedimento a la aceleración del proceso de reforma económica. ¿Puede usted explicar esto?
SR. DAS: Hoy día, el proceso político no es un problema. Existe un consenso respecto a las reformas económicas y la desreglamentación. Los partidos políticos de todos los "colores" apoyan las reformas económicas; sus diferencias frecuentemente son de tipo semántico o bien reflejan un posicionamiento político de acuerdo a la conveniencia de cada partido.
Las consultas y discusiones públicas y privadas que el Comité sobre Políticas Públicas de la CII mantiene en forma continua con todos los partidos políticos reflejan este consenso y apoyo general. La necesidad que tenemos ahora es la de comunicar eficazmente aspectos específicos del proceso de reforma y llevarlos a cabo con base en consultas efectuadas de antemano. Se ha hecho antes y puede hacerse en el futuro.
El camino de la reforma en la India (CIPE)
Si bien la democracia ha servido para unificar bastante bien las diversas poblaciones de la India desde su independencia, sólo recientemente se han introducido reformas económicas que podrían beneficiar significativamente al pueblo indio. Las promesas formuladas originalmente por el gobierno de Jawaharlal Nehru, de eliminar la pobreza y convertir a la India en una potencia económica mundial, no se hicieron realidad. La mezcla de una planificación centralizada socialista y un sistema de licencias heredado de la burocracia británica distorsionaba las inversiones y sofocaba la productividad. Peor aún, se descuidaron las inversiones en los sectores de educación primaria, infraestructura y agricultura.
Las consecuencias del camino elegido por Nehru no se hicieron ver de inmediato. Durante su gobierno el crecimiento del PIB alcanzó un promedio del 3,5% anual, en comparación con la tasa de crecimiento promedio del 1,3% registrada este siglo bajo el dominio británico. Estos resultados fueron elogiados por el mundo entero, reforzando la confianza de los dirigentes del país en lo acertada que era la fórmula que habían elegido, en oposición al sistema rival de libre empresa. No fue sino muchos años más tarde que los países vecinos de la India, los llamados "tigres" de Asia oriental, hicieron ver que un crecimiento del 3,5% no contribuiría mucho al logro de la meta de transformar a la India en una superpotencia económica.
En la década de 1980, los gobiernos de Indira Gandhi y su hijo Rajiv introdujeron limitadas medidas de reforma. Aunque las reformas no lograron enraizarse y de hecho finalmente fueron abandonadas, la visión formulada por los Gandhi sirvió para preparar a la población para un desplazamiento de la política económica en esa dirección. Frente a un déficit comercial cada vez mayor, un déficit fiscal descontrolado y una deuda externa en aumento, se generó un consenso acerca de la necesidad de liberar la economía y abordar estos desequilibrios.
En 1991 ganó las elecciones el gobierno reformista del ex Primer Ministro Narasimha Rao, señalando un hito en la historia económica de la India. No sólo recibió el gobierno de Rao una nación a punto de incumplir sus obligaciones respecto a su deuda externa, sino no cabía duda alguna de que el socialismo se había desacreditado en gran medida como sistema generador de crecimiento a largo plazo. También era evidente para ese entonces que otros países que habían adoptado un sistema de planificación centralizada estaban perdiendo terreno frente al resto del mundo. Si el actual gobierno sigue aplicando el conjunto de medidas de reforma analizadas en esta entrevista, ello debería tener el efecto de profundizar el proceso de reforma y proporcionar la oportunidad de incrementar el crecimiento económico y la prosperidad. |
FUENTE:
http://www.cipe.org/publications/fs/ert/s25/dass25.htm
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