Sri Lanka es una hermosa isla que ha recibido muchos nombres evocadores a lo largo de la historia, como la isla de los jacintos y los rubíes, perla del Oriente o lágrima de la India. Para los griegos era Tapropane y Serendip para los navegantes de la antigua Arabia. El término de Ceilán fue empleado por primera vez por los colonizadores holandeses en el siglo 17 y hasta 1972 la isla no ha recibido su nombre actual de Sri Lanka (país resplandeciente).
Sri Lanka, cuya historia es larga y compleja, lucha hoy para encontrar una entidad equilibrada como nación moderna y como país en el que los valores de la religión y la tradición siguen siendo muy importantes. Sri Lanka padece también de una parecida explosión demográfica a la de sus países vecinos, tensiones religiosas y étnicas y atraso económico, estando agobiada por una importante deuda nacional, herencia del pasado y del largo periodo de luchas internas, con connotaciones de auténtica guerra civil, que se han prolongado por más de 20 años y que han dado a conocer al mundo horrores de la violencia entre las comunidades cingalesa (mayoritaria) y la tamil (minoritaria) que comparten la isla y que se ha cobrado más de 70.000 vidas provocando más de 600.000 desplazados y cientos de miles de refugiados..
Sri Lanka ha dejado de ser una lejana tierra de sueños y en el reciente clima de agitación política y todavía en ascuas, ha perdido su título de Riviera del océano Índico, aunque sigue siendo un lugar de excepcional belleza cuando se aparta la cortina del conflicto.
Desgraciadamente el norte del país está restringido al turismo ya que la guerrilla Tamil se encuentra en esa zona de la isla. Y es un pecado que una tierra donde la naturaleza se expresa en formas tan diversas e imponentes, de una cultura muy rica y una espiritualidad milenaria deba sufrir un conflicto como este.
Aquí se fusionan mito y leyenda: el buddismo clásico tuvo uno de sus centro de de poder aquí, y aún mantiene las características del III siglo a. C., y el induismo – la otra doctrina religiosa dominante de la isla - se expresa a través de los colores de las miles de estatuas e imágenes dispersas por toda la isla. Según la leyenda, esta es la tierra donde se refugian Adán y Eva después de ser expulsados del Paraíso.
El encanto de la isla quedó testimoniado en el curso de los siglos a través de viajeros como Marco Polo, y luego de los comerciantes portuguese y holandeses interesados en las valiosas especias de Sri Lanka.
Muchos poetas y escritores se han inspirado en las bellezas de esta tierra y tuvieron numerosos apelativos para definirla: el país de los rubíes, de las especias, del té y de la delicia de vivir.
A pesar de que la zona del norte es inaccesible a los turistas, en el resto del país se puede disfrutar de vacaciones calmas. El único inconveniente son los puestos de seguridad al cruzar fronteras, pero vale la pena, porque este país le abrirá tesoros únicos y preciosos. Se puede visitar con mucha precaución Colombo, aunque no es aconsejable permanecer demasiado tiempo por el peligro de los atentados.
La circulación por carretera es desconcertante (se conduce por la izquierda, carreteras poco señalizadas), por lo que es preferible alquilar un coche con chófer mejor que conducir uno mismo.