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BANGLADESH ENVENENADO (1)

María Cristina Rosas (1999)

María Cristina Rosas es profesora e investigadora en la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.


BANGLADESH es uno de los países más pobres del mundo. Según el Banco Mundial en sus Indicadores sobre desarrollo mundial, Bangladesh cuenta con una población de 122 millones de habitantes, hacinados en apenas 130 mil kilómetros cuadrados, situación que produce una alta densidad demográfica del orden de 930 personas por kilómetro cuadrado. De hecho, Bangladesh tiene más población que México, en un territorio que es poco más de 5% de la superficie de la República Mexicana.

Para muchos, Bangladesh, a pesar de encontrarse en Asia, es un país africanizado. Baste mencionar que su esperanza de vida para hombres es de apenas 57 años y para las mujeres de 59 (en México es de 69 y 75 años, respectivamente). Sólo 35% de la población tiene acceso a agua potable y la tasa de analfabetismo para hombres es de 51%, en tanto 74% de las mujeres no sabe leer ni escribir.

En esas condiciones la sociedad es muy vulnerable. Por ejemplo, cada vez que los monzones azotan al país, el número de víctimas se incrementa de manera exponencial debido a la concentración demográfica y a la imposibilidad del Estado de proveer servicios de salud y otros, a todos los habitantes.

Hoy, un nuevo problema se cierne sobre esa castigada sociedad asiática: el del envenenamiento por consumo de arsénico que se encuentra en el agua presuntamente "potable" que ingieren sus habitantes. A la fecha, cuatro mil 600 personas han recibido el diagnóstico clínico de verse aquejadas por la arsenicosis, misma que produce distintos tipos de cáncer. Los expertos apuntan que miles de personas podrían verse afectadas en la siguiente década. El Departamento de Ingeniería para la Salud Pública de Dhaca junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han creado un programa de asistencia para analizar la contaminación provocada por los sedimentos de arsénico en las formaciones geológicas de Bangladesh que corresponden a 500 aldeas.

En las pasadas dos décadas en Bengala, el agua entubada sin tratamiento especial fue promovida y desarrollada como una alternativa segura y aceptable al agua microbiológicamente insegura que se encuentra en la superficie. En los 80, los científicos comenzaron a encontrar evidencias de contaminación por arsénico, pero hasta mediados de la presente década la crisis surgió como un grave problema de salud pública. En este caso, el origen de la contaminación por arsénico es geológica. Investigaciones recientes indican que el arsénico es liberado a los mantos acuíferos de manera natural.

Pruebas efectuadas a 50 mil pozos en Bangladesh revelan que cerca de 40% están muy contaminados con arsénico como para proporcionar agua potable. Otras pruebas en otros 30 mil pozos, realizadas por el Programa de Salud y Agua del Banco Mundial y del PNUD, muestran arsénico en 40% de los pozos. El Banco Mundial apoya a Dhaca con el proyecto Abastecimiento de Agua/Mitigación del Arsénico con la contribución de 32.4 millones de dólares aportados por el gobierno estadounidense. El banco estima que Bangladesh requerirá 275 millones de dólares adicionales en los siguientes diez o 12 años, para luchar contra el problema del arsénico. Una cantidad aún mayor se requerirá para el tratamiento médico de personas afectadas por la arsenicosis y otros síntomas de envenenamiento.

Las soluciones no son fáciles. A principios de año, científicos del Consejo de Bangladesh y la Investigación Industrial afirmaron que habían desarrollado un componente químico a bajo costo para purificar el agua contaminada con arsénico, si bien tomará algún tiempo antes de que el químico sea lanzado al mercado. Otras soluciones como el aprovechamiento del agua de lluvia han sido promovidas. Hay quienes piensan, incluso, que si se colocan altas dosis de cloro en el agua con arsénico, éste se disolverá, ignorando que el cloro, en grandes cantidades, puede ser tanto o más letal que el arsénico. Hervir el agua podría ayudar, pero en un país tan pobre, la población difícilmente puede afrontar el uso de combustible para ese fin.

FUENTE:
http://www.etcetera.com.mx/1999/343/mcr01.html




 

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