Bangladesh, nacido como país independiente en 1971, es el Estado más jove del sur de Asia. Su nombre popular, Sonar Bangla (Bengala Dorada), recuerda la época dorada de la economía de otros tiempos. Sin embargo, ese nombre es hoy poco más que la descripción geográfica de un país con el que se han ensañado las catástrofes.

Bangladesh, que comprende la parte principal de Bengala oríental y los deltas de los ríos Gangés y Brahmaputra, es uno de los países con mayor densidad de población del mundo. Todos los años sus caudalosos ríos se desbordan e inundan las zonas habitadas, con consecuencias cada vez más catastróficas. Por si esto no bastase, los ciclones azotan periódicamente el DaÍS, llevando muerte y destrucción a la población. Se calcula que en 1988 murieron más de IM.000 personas como consecuencia de estos desastres.



Físicamente está constituido por una llanura de aluvión regada por los ríos Ganges, Meghna y Bramaputra; sólo en el sudeste se encuentra una cordillera con pequeñas montañas. El clima es cálido y húmedo y esta bajo la influencia directa de los monzones, que dan lugar a inundaciones periódicas, gracias a las cuales se depositan en la superficie grandes cantidades de limo fertilizante, aunque también a veces los niveles son desmesurados y calamitosos. Su economía es muy pobre, y se basa en la agricultura. Produce principalmente arroz y yute. Muy importante sin embargo, es el volumen de pesca que se obtiene, tanto en el mar como en los ríos. La industria está poco desarrollada. La religión es islámica con grandes minorías hinduístas.

Bangladesh fue acuciada desde el principio por graves problemas internos. La devastación sufrida durante los nueve meses de la guerra civil reciente se unió a los efectos de un ciclón y un maremoto que acabaron con la vida de 250.000 personas y dejaron a miles sin hogar. El país, superpoblado y financiera y socialmente inestable, debía tratar de construirse a partir de las cenizas. No puede sorprendernos, pues, que los problemas de Bangladesh disten mucho de estar resueltos.

Bangladesh ocupa la zona que recibía el nombre de Bengala oriental; hasta la división de la India en 1947 la historia de Bengala estuvo estrechamente vinculada a la de todo el subcontinente. En diversos períodos históricos la región había sido gobernada por hindúes, musulmanes y budistas. Inicialmente budista, cayó gradualmente bajo la influencia del Islam a partir del siglo xiti, y a mediados del siglo xvi fue conquistada por el emperador mogol Akbar. En el siglo xvii la mayoría de la población de Bengala oriental se había convertido al Islam.

Durante este período comenzó a crecer el interés de Europa por el subcontinente asiático. Bengala disponía de una industria textil muy desarrollada, y sus vías navegables, que penetraban hasta el interior del país, ofrecían las condiciones ideales para el comercio exterior. Esto condujo a Gran Bretaña a establecer su primera colonia india en territorio bengalí. La Compañía de las Indias Orientales gobernó en Bengala hasta 1858, año en el que el gobierno británico la incorporó como provincia de la India británica.

Durante el siglo XX los movimientos religiosos y nacionalistas independientes fueron adquiriendo fuerza en el subcontinente, y en 1940 la minoría musulmana de la India exigía la creación de una nación musulmana independiente. Con la independencia de la India en 1947, Bengala oriental, de población mayoritariamente musulmana, se unió al Pakistán Oriental islámico. En el mapa político mundial el resultado fue la creación de un Estado sin precedentes, formado por territorios Pakistán Oriental y Pakistán Occidental distantes entre sí más de 1.500 kilómetros y separados por la India. A pesar de la fraternidad religiosa del Islam, Pakistán Oriental y Pakistán Occidental también estaban divididos por diferencias de lengua, cultura y tradición. La situación llegó a un punto decisivo con el desdén manifestado por algunos habitantes del Pakistán Occidental hacia los bengalíes, a quienes, como descendientes de hindúes convertidos al Islam, consideraban musulmanes impuros. Y así se originó el foco revolucionario que dió pie a la guerra civil que le condujo a obtener la Indepencia, aunque no por ello terminaron sus sus problemas.