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Udayan
Un hogar para los niños que sufren de lepra en Calcuta
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En Bengalí o Bangla, la lengua del estado de Bengala Occidental, udayan significa, amanecer, empezar de nuevo o resurrección. Para nuestros niños, Udayan supone realmente un nuevo renacer en sus vidas.
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Udayan es una institución secular que abraza las tres religiones principales de la India: Hinduismo, Islam y Cristianismo. No se enseña ninguna de ellas en particular ya que todas son igualmente respetadas y valoradas.
En la actualidad Udayan tiene a su cuidado a 250 niños y 50 niñas, con edades comprendidas entre 5 y 19 años. Todos los niños, están o han estado relacionados con el problema de la lepra. La mayoría de ellos nacieron en colonias de leprosos y alguno de sus padres padecen de esta enfermedad. Alrededor de un 5% de los niños de Udayan padecen también de lepra. Después de unos 6 meses de un tratamiento que sus padres no podrían costearse, estos niños ya están completamente curados. |
Durante los años que permanecen aquí, reciben educación tanto en Bengalí como en Hindi, se les alimenta, se les viste, reciben cuidados médicos, y disponen de medios de distracción y de formación vocacional. Udayan está situada en el campo, rodeado de arrozales y arboledas de mangos. Este emplazamiento saludable y tranquilo de Udayan, difiere mucho del medio en el que vivían estos niños cuando nacieron.
Los niños permanecen en Udayan hasta que terminan su periodo educativo y de adiestramiento vocacional. Ello les proporciona la oportunidad de crecer y desenvolverse en un medio libre del estigma asociado a la lepra. Cuando traspasan las puerta de Udayan, lo hacen con un bagaje educativo suficiente y con la confianza necesarias para llegar a integrarse de una forma productiva como miembros de la sociedad. |
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Udayan dispone mas o menos, de tres periodos anuales de inactividad, de unas dos semanas cada uno, durante los cuales los niños pueden ir a sus casas. Para sus padres, ellos son su tesoro mas preciado.
Y es en ellos, en los que sus familias ven un futuro esperanzador para su vida y condición. La mayoría de las familias recurren en muchos casos a mendigar para poder vivir, y si el niño permanece con ellos más de dos semanas, empiezan a detectarse ya carencias de alimentación. |
Rutina diaria:
Los niños se levantan a las 5:30 de la mañana y todos juntos entonan su himno matinal antes de pasar lista. Las dos horas siguientes las emplean en actividaades que suponen un cierto ejercicio (correr por el campo y subir a pequeños árboles), bañarse y otras tareas rutinarias.
Friegan el suelo, barren los senderos, quitan rastrojos y cuidan del jardín. Hacer que un recinto de más de 5 hectáreas tenga un buen aspecto, no es una tarea fácil !
El desayuno es a las 8 y poco después, todos van a la escuela. Las clases de primaria (parvulario hasta IV) se dan en el mismo centro, mientras que los mayores se dirigen a la escuela de la localidad cercana. |
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Después de las clases, comen y juegan durante unas dos horas antes de la canción de las 5 de la tarde, seguida por un tiempo de estudio con tutores privados. A las 8 cenan para luego poder leer, charlar, o relajarse por un rato hasta las 9, hora en la que se apagan las luces y todos se acuestan.
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Actividades extraescolares:
La escuela básica, no es la única formación a la que Udayan concede importancia. Creemos firmemente que la educación artística es un elemento muy importante en el desarrollo de los niños.
Así, la música es una actividad muy importante en la vida de Udayan. Las canciones tradicionales Bengalies se entonan por la mañana, tarde y antes de cada comida. Un instructor de canto nos visita dos veces por semana para trabajar con los chicos y les enseña tabla India.
Una experimentada profesora en danza locales, les enseña estas artes Bengalies, Hindues y Punjabies. En 1988 fue introducido un programa de violín en el que se aplican 20 estudiantes.
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Muchos otros revolotean alrededor del aula de música durante las sesiones de ensayo, impacientes de que les llegue a ellos la oportunidad de incorporarse a las clases.
Se enseña yoga a todos los niños pequeños, y se fomenta el arte en todos aquellos en los que se denota una cierta predisposición. Udayan enseña también artesanías tradicionales, y confección para la mayoría de jóvenes interesados.
Web: www.udayan.org
Correo: udayan223@vsnl.net
Teléfono: (91-33) 2244-3973
FAX: (91-33) 2478-9263
Historia de Udayan
En una brillante y multitudinaria mañana, en una estación de ferrocarril de Calcuta, un muchachito andrajoso se abría paso en medio de la multitud que descendía de un tren de cercanías. Ya desde la misma puerta, el policía de la estación lo cogió por el pescuezo y se lo llevo al despacho de guardia. Allí fue apaleado sin piedad y despojado de todo aquello que antes había robado en el tren.
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No era la primera vez que había sido capturado por los mismos motivos, y su cuerpecillo temblaba sólo con pensar en el castigo mayor que le esperaba en manos de los cabecillas de la banda. Hubiese dado cualquier cosa para poder escapar de la pesadilla en la que estaba viviendo. Todo empezó el día que en se escapó de casa a causa de una rabieta al ser castigado por una de sus travesuras infantiles. Ahora lamentaba su osadía, pero ya era demasiado tarde. Apenas recordaba ya a su familia y menos aún el sitio en el que había vivido. |
Y con la despigmentación e insensibilización de muchas partes de su cuerpo, ya de ninguna manera se harían cargo de él nuevamente. Tendría que resignarse a este tipo de vida, envuelta en pequeños delitos, y cargada de duros y traumáticos momentos de dolor y de miedo.
Mientras, en otra parte de la ciudad, un niño nacía del vientre de una joven madre, que como todas las mamás, había soñado con un brillante futuro para su hijo. Pero al poco tiempo, descubrió que su marido había contraído la lepra. El mundo se les cayo encima. Perdió su trabajo en la fabrica y los vecinos les amenazaron con duras represalias si no abandonaban su alojamiento. Sus parientes les dieron la espalda y la sociedad les abandonó. Finalmente hallaron cobijo entre un grupo de gente a los que destino había reservado una suerte parecida, viviendo en una colonia que se extendía a lo largo del mayor vertedero de la ciudad. El marido se puso a pedir, utilizando sus heridas para provocar la simpatía o el disgusto
de los transeúntes con tal que se tradujeran en una limosna. La mujer colaboraba en la subsistencia recogiendo desperdicios y removiendo entre los montones de basura. Así, el niño creció en medio de la miseria y la inmundicia de la zona. Tan solo las voraces moscas fueron los mudos testigos de sus primeros pasos.
El 25 de Marzo de 1970, 11 niños procedentes de unas circunstancias parecidas fueron llevados a Udayan, un hogar de acogida fundado por Jhon Gregory Stevens, o como sus amigos lo llamaban, James.
James había ido a la India con una organización francesa, los Frères des Hommes, una de las muchas organizaciones sociales que se acercaban a los enfermos y a los pobres de este país. Mientras colaboraba en un programa con niños, James tomo conciencia de la estela de devastación que dejaba atrás el azote de la lepra. Vio que la gente o no sabía o no quería aceptar que la lepra podía ser curada. Nadie haba ni siquiera intentado decírselo o tener en cuenta a sus traumatizadas familias. |
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James encontró a un buen número de estas familias viviendo en slums aislados, conviviendo unos con otros juntos en la pobreza, con sus privaciones y con los miembros mutilados de los cuerpos de sus familiares. Sus hijos crecían en estas madrigueras de injusticia, sin saber lo que era el calor ni el afecto, ni un vestido decente, ni la salud o la higiene. La miseria, al igual que el polvo, formaba una gruesa capa a su alrededor.
Todos los niños que se llevaron a Udayan padecían de infecciones por gusanos y problemas de alimentación. Algunos de ellos habían contraído también tuberculosis, malaria, amebiósis, raquitismo, y enfermedades cutáneas. Pero James y el Dr. Dhruva Sen empezaron entonces a proporcionar tratamiento medico intensivo a todos ellos, juntamente con una dieta rica en vitaminas. Los resultados fueron espectaculares.
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Al principio, se tenia a los chicos en casas de campo alquiladas, pero al tiempo que aumentaba el numero de niños, Udayan crecía con ellos. En 1978, se registró Udayan en el Gobierno de Bengala Occidental como una organización benéfica y muy poco después, James pudo adquirir una finca para una nueva escuela, un dispensario y una residencia con dormitorios de dos pisos. |
En 1982 James conoció a Dominique Lapierre, el famoso autor de La Ciudad de la Alegría. James encontró en él a un amigo y a un benefactor. Estusiasmado con el trabajo que James estaba haciendo, Dominique creó una fundación en Francia que denominó Dominique Lapierre Foundation - Action pour les Enfants des Lepreux de Calcuta -. Para esta fundacién, el mismo dono la mitad de los beneficios conseguidos por las ventas de su famoso libro.
En 1998, Steve Waugh, el famoso jugador de cricket australiano visito Udayan y como la mayoría de nuestros visitantes, Steve quedo profundamente conmovido por la experiencia y cuando le informaron que Udayan estaba recaudando fondos para la construcción de una nueva ala para niñas, vio entonces la oportunidad de hacer algo para mejorar muchas vidas, y a través de sus esfuerzos en la fundación, y otras que provenían de Australia, pudo abrirse el nuevo dormitorio en 1999. En la actualidad residen 50 niñas felices y sanas que completan nuestra familia. |
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También son muy meritorios los esfuerzos de Mrs Shamlu Dudeja de la Calcutta Foundation, que fue la que colaboró con Steve y su proyecto de Udayan en un principio. Con el tiempo, Shamlu a continuado respaldando a Udayan
con una labor excelente para el reconocimiento de la organización. En Diciembre del 2000, consiguió una donación del Consulado de Japón en Calcuta para la construcción de nuevas aulas para los niños.
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