José Manzano contaba con 51 años, natural de Burgos, y llevaba un camino paralelo al de Julián Campo. También ayudaba a los más necesitados a través de la orden de las Misioneras de la Caridad, tanto en Calcuta como en Etiopía, a donde se había desplazado en los últimos años. Pero, como Julián, cada año regresaba a España y volvía al Camino de Santiago, en donde regentaba el albergue municipal de Castrojeriz (Burgos) desde hacía una década.
Los unía un fuerte vínculo; la pasión por los demás, pero José y Julián eran el contrapunto. El primero parco en palabras, el segundo extrovertido y parlanchín.

Fue José quien introdujo a Julián en el Camino y juntos fueron por primera vez a la India. José Manzano era un personaje entrañable dentro del mundo de la Ruta Jacobea. Su albergue de Castrojeriz se llenaba como ninguno por la atención que dispensaba.
Había estudiado medicina y era profundamente religioso, al igual que Julián, con el que acudía todos los días a la misa de 8.30 en las clarisas, durante su estancia en Castrojeriz.

Pertenecía a una significativa familia de Burgos y era hermano de Rosa de Lima Manzano, la que fuera directora general de Tráfico, gobernadora civil de Palencia y concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos en la primera legislatura de la democracia, fallecida en un accidente de helicóptero.
José había retrasado su regreso a Etiopía, ya que tenía intención de pasar las navidades con su madre. El lamentable accidente ferroviario los sorprendió cuando regresaban de recorrer un tramo del Camino de Santiago y se dirigían a Castrojeriz, donde tenían previsto reunirse con unos amigos para cenar y compartir vivencias. Al conocer el suceso la villa de Castrojeriz ha sufrido una gran ya que era una persona muy querida por toda la gente del pueblo.

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