| |
Voluntariado en Calcuta
Noelia Caselles
VER ALBUM DE FOTOS DE NOELIA
Miércoles, 06 de septiembre de 2006, España
VOLUNTAD PARA AYUDAR, VOLUNTAD PARA ENAMORARSE
| Experiencias |
 |

Vivir como voluntaria creo que ha sido una de las mayores experiencias que he podido vivir en mis escasos 24 años de vida. Crear un ambiente familiar es cuestión de dos palabras y un par de segundos; despedirte de uno de ellos y desearle la mayor suerte del mundo se da cada día mientras comes en el Jojo´s, y añorar a tus compañeros de hotel o de habitación se te hace cuesta arriba camino hacia la Mother house.
Y es que jamás pensé en la cantidad de voluntarios que me iba a encontrar en Calcuta, y en las cuantiosas amistades llenas de sentimientos de apoyo y de simpatía que creamos diariamente en el transcurso de nuestro voluntariado.
Vivir compartiéndolo todo, compartiendo el wc, el helena para lavar la ropa, el papel del aseo, el tenderete descolgado, las diarreas, las vomiteras, el Relec,...un sinfín de cosas que nunca hubiese imaginado. Compartes amistad, disgustos, preocupaciones, risas y alguna que otra lagrima,... pero lo mas bello que te puede pasar en Calcuta es que además compartas el amor.
 En Daya Dan
Creo que he sido una de las afortunadas que le ha tocado vivir una historia asi, una historia que comienza con una soda en el farelaw, que se desenvuelve en un ambiente de amistad entre el voluntariado y que se consolida con un cariño especial, (como nos gusta llamarlo), que te hace añorar mas a Sudder Street cuando vuelves a tu casa con todos los lujos de la vida occidental.
Conocí a Miguel un 19 de agosto, mientras intentaba entender que hacia un militar asturiano en medio de la misteriosa Calcuta. Y mientras nos contaba sus vivencias de su anterior año en Etiopia, yo miraba el azul de sus ojos desde la distancia con la mayor de mis admiraciones. Su simpatía y sencillez me hicieron ver que los estereotipos de los militares se pueden derrumbar en cualquier momento.
El caso es, que en cuestión de dos días estábamos compartiendo cuarto, junto con mi compañera de viaje Cris (mi fría Cris). Curiosamente ya habíamos sido vecinos en el Hotel Paragon, pero nos mudamos al Maria, el Maria de las ratas gordas, el Maria de los despertares con el rascado de garganta del abuelito, mi Maria.
Los acercamientos se sucedían mas repetidamente en cuestión de horas, y el beso era inminente en 24 horas de convivencia, y el respeto y el cariño afloraba en nuestras miradas al vernos, en las caricias de nuestras manos en el Park Street, en las risas en medio de la calle, en su forma de tocarme la guitarra, en su forma de decirme preciosa por la mañana, en su forma de mirarme mientras descansaba,... "es si mismo"
El encanto de los viajes lo hacen las experiencias vividas, las experiencias surgen de la gente que te rodea, ellos te crean tu historia, y yo soy feliz de haber vivido el amor en Calcuta, y poder decirlo sin miedo, y poder haberlo compartido con todos mis compañeros voluntarios. Y soy más feliz de poder expresarlo con estas palabras, poder seguir diciendo que le sigo extrañando cada día mas, poder deciros que no hay kilómetros en el mundo para poder romper algo tan grande como el amor.
"Vivir en Calcuta, es vivir desde la nada y poder tenerlo todo."
Noelia Caselles Travel
| |