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Voluntariado en Calcuta
Tito Vilaseca
Septiembre 2003
| Experiencias |
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Sentimos comunicar la triste noticia, pero Tito Vilaseca sufrió un accidente de moto el pasado 4 de abril de 2005 en Lerida, como consecuencia del cuál falleció. Los que le conocimos, sabemos que ha sido una pérdida irreparable, aunque nos reconforta el haber contado con su entrañable amistad.
Redacción de www.indiga.org |
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Tito Vilaseca era un chico de 25 años, de Lérida, al que un buen día se le ocurrió viajar, viajar mucho, quizás dar la vuelta al mundo, sin fijarse unos límites muy definidos, y dejándose llevar de la mano de la vida, para
descubrir algo más de él a través de su mundo circundante. Su increíble periplo comenzó en Brasil el 17 de septiembre de 2002 y en este tiempo la travesía lo ha llevado a otros lugares tan dispares como Paraguay, Argentina, Xile, Nueva Zelanda, Tasmania, Australia, Indonesia, Singapur, Malasia, Thailandia, Cambodia, Vietnam, Laos, y Calcuta cruzándose en su camino gente muy diversa e interesante. Y he aquí que llega un día, hacia mediados de septiembre del año 2003, en que las
coordenadas de su itinerario se cruzan en este lugar emblemático o por lo menos sorprendente de Asia llamado India, concretamente en Calcuta, y tal como ha ocurrido a muchos viajeros, sin darse casi ni cuenta, allí vive y escribe en su diario una de las páginas más maravillosas de sus andanzas. Os dejamos con su tierno relato.
India es realmente un paraíso para la gente a la que le guste viajar con tiempo y sin destino fijo y sobre todo si no te importa estar rodeado de una pobreza preocupante y en circunstancias precarias, con montañas de kk a veces. Otro factor decisivo es la gente que en ocasiones puede ser extremadamente amable, desinteresada, noble y culta etc.., pero que en otras, llega a ser ciertamente desagradable, interesada, etc... El regateo, que está a la orden del día, es el deporte preferido de los indios, seguido muy cerca por el timo. Y con todo ello, llega un momento en que te das cuenta de que te estás volviendo antisociable y desconfiado en desmedida . Y aquí es donde aparecen los primeros problemas!!!, ya que por los fallos de unos pagan todos los demás. Estos continuos "dolores de cabeza", pueden hacer que tus cambios de humor sean extremos, pero para que todo encaje con el país, así de desconcertante es la India ...
Esta es Mega (Fotos de Tito Vilaseca)
 
Llevo ya bastante camino recorrido por la India: Calcuta, Varanasi, Kajuraho, Orcha, Janshi, Agra y ahora Jodhpur. Ya sabéis, la gente suele decir que aquí en india, puedes tener las mejores experiencias de tu vida junto con las peores. Yo he tenido muchas vivencias y anécdotas made in Tito, pero puedo decir que por el momento pesan más las buenas, y prometo contarlas, aunque poquito a poco.
Calcuta ha sido uno de las muchas etapas de MI VIAJE. En un principio no me asombré demasiado de lo que allí estaba viendo y la idea era permanecer en la ciudad de 4 a 7 días, no muchos más. Se me ocurrió el visitar la obra de la Madre Teresa, con el sorprendente resultado de que al día siguiente ya estaba ejerciendo de voluntario, todo fue muy rapido. Conocí a montones de Españoles, lo cual fue después de tanto tiempo sin poder hablar en mi lengua, un plus increíble de satisfacción, que hizo que me encontrara como en casa en un sitio tan extremo, haciendo del rinconcito un lugar en el que llegué a encontrarme tremendamente a gusto, al tiempo que reponía energías para volver a lo mio: MI VIAJE. Pero poco a poco, sin darme apenas cuenta, noté como la ciudad, la humanidad de los voluntarios y lo que observaba en Daya Dan, se
iban apoderando de mi. Así que decidí seguir como voluntario en este centro, en Daya Dan, con niños con handicap (descapacitados), algunos de ellos en estado lamentable, unos con enfermedades muy raras como los huesos de cristal, otros con deficiencias mentales con o sin problemas de movilidad etc. La verdad es que todos son adorables. Al principio te encuentras un poco perdido, no encuentras cual es tu misión allí, pero a medida que pasa el tiempo, ves como ese trabajo que tu estas llevando a cabo, no lo podría realizar nadie más de esta manera y eso hace que tu presencia cobre mucha importancia. Ves que algunos niños van mejorando, que muestran unos signos de recuperación asombrosos. Yo fui muy afortunado por que tuve la fortuna de poder apreciar alguno de esos pequeños pero importantes signos que denotan una cierta recuperación.
... Y este es Mokul (Fotos de Tito Vilaseca)
 
Al principio parece estar todo un poco en tu contra. Por una parte las masis (trabajadoras hindúes) te hacen parar loco, cada una dando una orden diferente y contradictoria. Luego están los propios niños, aquellos que pueden hablar o expresarse, y que como es normal, al principio muestran un poco de intolerancia hacia ti, aunque en el fondo sea todo lo contrario. Hay una niña, Mega, que el segundo día de estar allí, cuando me acercaba a ella, sólo me sabia decir "You go !" -vete-. Se trata de una de las niñas más especiales de Daya Dan. Habla tres idiomas y padece la afección de los huesos de cristal. Ocurría que a medida que iba pasando el tiempo y yo me la ganaba, con "mi simpatía" y alguna que otra golosina o chocolate. Primero se limitaba a preguntarme si al día siguiente le traería más dulces, pero pasaron 3 semanas más o menos, y llegó un momento en el que ya no me preguntaba por las chocolatinas, si no si volvería YO al día siguiente. Había pasado de un rechazo total hacia mi, a pensar que yo podía no aparecer de nuevo, y eso la preocupaba. Solo el ver la cara de alegría que ponía cada mañana al verme, valía la pena permanecer un día más, y otro y otro...
Mokul, es un niño al que yo tenía especial cariño. Se pasaba los días cogiendo una pelota y lanzándola, normalmente solo. Se trata de un auténtico especialista en tirar toda clase de cosas, y con él, pasaba muchas horas jugando, hablándole o simplemente mirándole cuando estaba en la cuna. El me regaló la mayor sorpresa personal, ya que no hablaba nada, solo
balbuceaba frases ininteligibles Tal vez había estado pasando unos días especialmente alterado, pero llegó un momento en el que estaba llamándome claramente, gritando "oncle" -ánkel- (nombre con el que se dirigen a los voluntarios masculinos). Yo como os podéis imaginar me quedaba totalmente embobado. Realmente no creo que estuviera cambiando por lo que yo hiciera con él, pero algo se le quedó grabado, y esas palabras me las llevo yo, porque eran sólo para mi, solo yo en aquel momento era el "oncle" …
Es sólo una parte de mi estancia en Calcuta, pero una parte muy importante para mi. No se porqué, pero tenía la necesidad de explicárosla …. Y sigo con MI VIAJE …. esperando regresar de nuevo…. a Calcuta !!!
Tito
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