Mi llegada la 1ª vez, dicen que no es la normal, pues me sentí como en mi casa, cosa que hasta mi misma me sigue sorprendiendo porque todo es tan distinto... Miles de personas en la calle, trafico a lo bestia, bus ,motos, coches, rickshaws, bocinas sin parar, polución, humedad, calor, cuervos, ratas, suciedad....eso es Calcuta, no es pobreza, es miseria... un infierno... pero dentro de ese infierno hay pequeños oasis, pequeños trocitos de cielo, los centros y casas de las Hermanas de la Caridad, es maravilloso ver lo que ha hecho Dios a través de una persona como M. Teresa.
Se empieza el día en Misa con las hermanas en Casa Madre, dónde hoy está la Tumba de la Madre y luego las hermanas preparan desayuno para todos los voluntarios, té, pan y plátanos, sencillo, pero es precioso ver como las Hnas cuidan de nosotros, es bonito compartir con los otros voluntarios. Después se va a los centros, el de niños, enfermos, moribundos, lavas ropa, juegas con los niños, lavas a los enfermos, les das de comer o simplemente te sientas a su lado y los miras, los escuchas, no importa el idioma, no importa nada, miras y ves, abres tú corazón y hablas... Me viene a la cabeza una experiencia de M. Teresa con un enfermo de Kaligath ( centro de moribundos ) este enfermo cuando iba a morir le dijo, "llevo toda mi vida viviendo como un animal y ahora voy a morir como un ángel "...

Esto es cada día, sin parar, nosotros solo trabajábamos por la mañana pero las hermanas siguen, vamos 1 mes, 2, pero las hermanas siguen, nosotros a los pocos días estamos hechos polvo, pero las hermanas siguen, con una sonrisa...todo lo compensan con su oración y su entrega total a Dios y a los demás, el agotamiento físico que uno puede llegar a tener tiene todo el sentido cuando se pone delante del Señor, cada día a las 6 p.m. te sientas delante de EL, al lado de las hermanas y ellas te enseñan a rezar, acalorado, cansado y le ofreces tú día, todo esto lo ves en cada una de ellas y ahí es donde yo aprendo.
Las calles...este año es lo que más me ha impactado, para mi es lo peor, tanta gente tirada en la calle, día y noche, desnudos, uno al lado de otro, familias enteras, gente sola, adultos y bebes, algunos si, pero otros no tienen ni un trozo de plástico para taparse cuando llueve, es verlo, es vivirlo, es sentirlo...

Os quiero compartir 2 experiencias, conocí a una familia, abuela, mujer de 20 años, viuda y dos niñas de 2 y 1 año que vivían en la calle, me paraba con ellas casi cada día a saludarlas, se alegraban mucho cuando nos veían, un día cogí en brazos a la bebe y se hizo pis encima de mi, la madre cogió en seguida una botella pequeña que tenia de agua, me quería limpiar con eso, con prácticamente lo único que tenían, comprendí una vez más lo que M. Teresa quería decir cuando decía " que el que menos tiene es el que es capaz de dar más "...ellos nunca me pidieron nada...

Cerca de Casa Madre y también donde dormíamos nosotros había un indigente día y noche, en el mismo sitio, casi en la misma posición, no quería nada, no pedía nada, ni miraba, la primera vez que lo vi me vino a la mente lo que decía M. Teresa " La paz empieza con nuestra sonrisa " y una frase de un mensaje que Miriam me envió la noche antes de ir para allá que decía " Sonríe mucho ", cada día pasábamos delante de ese hombre, a diferentes horas, yo le sonreía y le saludaba, el ni miraba... no fue hasta después de 20 días que me miró y me sonrió y el último día me acercó su mano..." Muchas veces basta una palabra, una mirada para llenar el corazón del otro " " La más terrible enfermedad que existe hoy en el mundo no es la Lepra ni la tuberculosis, sino el sentimiento de no sentirse Amado " M. Teresa...
Os animo a los que podáis a vivir una experiencia como Calcuta, te cambia la vida, te abre los ojos y ensancha el corazón, no vas a dar nada, ve y mira , abre tú corazón y déjate querer.
Ana Martos