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AGRICULTURA Y SUBSISTENCIASoluciones en Andhra Pradesh



UN MUNDO AL REVÉS



Lakshmi es una de las más humildes entre los humildes , una dalit o “intocable”, situada en lo más bajo de la jerarquía de castas de La India. Sin embargo, uno de los científicos más prestigiosos del país, M. S. Swaminathan, pionero del arroz híbrido y padre de la “Revolución Verde”, se acercará dentro de poco hasta la puerta de su casa en la pequeña aldea de Humnapur en el estado de Andhra Pradesh.




Recipientes de barro de Lakshmi con 80 variedades de semillas
o hace mucho tiempo, la gente de castas superiores consideraba a las personas con los orígenes de Lakshmi como “sub-humanos”, aptos solamente para la mayoría de los trabajos domésticos e indignos de tener siquiera un nombre. El caso de Lakshmi aún era peor ya que su marido la abandonó llevándose a su hijo con él. En la mayoría de los lugares de La India, se considera a las mujeres de cualquier casta inferiores a los hombres, y una mujer abandonada es la más despreciable de todas.

Sin embargo, cuando Greenpeace la visitó, Lakshmi poseía en su modesto porche el “cuerno de la abundancia”, que contenía nada menos que la llave del futuro de una agricultura justa y sostenible. De unos simples cestos trenzados y unos recipientes de barro, Lakshmi sacó más de ochenta variedades de semillas, que constituyen uno de los patrimonios agrícolas más ricos del mundo.

Cuando el Profesor Swaminathan venga a visitarla, verá que este “banco de genes de la comunidad” es parte de un proyecto más amplio. Lakshmi administra las semillas de su sangham, una asociación de mujeres pobres. Su sangham (cada uno abarca 60 familias) es uno de los setenta y cinco que existen en la Sociedad de Desarrollo del Decán (Deccan Development Society, DDS), organización que está convirtiendo en una realidad una agricultura centrada en las personas y ecológicamente inteligente. Con su trabajo, la DDS demuestra día a día que una agricultura con alta tecnología y fuerte inversión no es ni necesaria ni apropiada para los cientos de millones de pobres del planeta.

Junto con los bancos de genes comunitarios, que almacenan y controlan, las mujeres de la DDS han establecido también sus propios sistemas de seguridad alimentaria, organizando en cada aldea unos almacenes de granos que ellas mismas controlan y administran. Para apoyar estos esfuerzos, un centro agrícola local reúne y organiza los conocimientos tradicionales y ayuda a desarrollar fertilizantes y pesticidas a partir de fuentes naturales, como el árbol de neem.

La DDS también ha construido una “escuela verde” donde los niños dalit, a los que de otro modo les esperaría una vida de trabajos forzados y poco más, aprenden habilidades prácticas para generar ingresos, así como conocimientos académicos que les permiten entrar “en la corriente principal” de la sociedad, si así lo desean. La DDS forma a las mujeres en la producción de video y radio para que puedan contar sus historias al mundo. Algunas de estas nuevas productoras de video han viajado a países tan lejanos como Perú para compartir sus conocimientos de agricultura ecológica o “permacultura”, y a su vez aprender de las gentes del lugar.

“El hecho de que las mujeres dalit, que son pobres, analfabetas y marginadas puedan llevar a cabo estos complejos proyectos es la declaración política más importante de la década”, declaró P. V. Satheesh, director de la DDS.

A primera vista, el entorno no podría parecer menos prometedor para llevar a cabo una revolución agrícola sostenible. Estas aldeas, en el distrito de Medak del estado de Andhra Pradesh, se encuentran en el Decán, una meseta que se extiende cientos de kilómetros en la parte meriodional de La India. La lluvia es escasa e incierta. La mayoría de los suelos son pobres, a menudo están formados tan sólo por unos pocos centímetros de polvo y laterita pulverizada, que en la estación seca otorga a la tierra un color rojo oxidado. Terrenos similares de tierra seca cubren los dos tercios de La India, por lo que el éxito del trabajo de la organización sirve de ejemplo para otras grandes áreas del país, así como para muchas otras partes del mundo.


Escuela "verde"
El Decán es una tierra áspera e implacable, pero fructífera si se cuida de forma adecuada. Hace treinta años, en algunos terrenos se cultivaban más de setenta variedades diferentes de plantas. Hace medio siglo, los mangos de esta región eran tan preciados que el Nazeem de Hyderabad, gobernante del distrito, enviaba guardias armados para proteger las caravanas de bueyes que llevaban esta fruta a su palacio

Desde niño, Jayappa posee una habilidad especial para aprender. Su tío tuvo que obligarle dos veces a abandonar la escuela local, pues la familia necesitaba incluso el poco dinero que podía ganar un niño trabajando para los terratenientes; la educación suponía un lujo que no se podían permitir. Cuando Jayappa tenía once años su padre murió y un latifundista local se apoderó ilegalmente de la pequeña parcela que pertenecía a la familia. A los diecisiete años, Jayappa pidió prestado algún dinero para llevar al terrateniente ante los tribunales y ganó, aunque pagar las deudas le costó el sueldo de nueve años de trabajo.

Durante otros veinte años, Jayappa trabajó en diferentes lugares de Andhra Pradesh a cambio de salarios míseros, la mayor parte del tiempo para propietarios que apostaban por la agricultura de alta tecnología. “Los jornaleros veíamos cómo se estaba matando la tierra mientras seguíamos siendo pobres”, explica. Entonces, en los años ochenta, Jayappa oyó hablar de la recién establecida DDS, constituida por grupos donde los más pobres se asociaban, juntando sus pequeños ahorros, y consiguiendo gradualmente más autonomía, adoptando técnicas agrícolas respetuosas con el medio ambiente.

Tras volver a su aldea natal, Jayappa montó un sangham con ayuda de la DDS. Comenzó con otros hombres, pero encontró que la mayoría de ellos querían los préstamos de la comunidad para proyectos inviables y despilfarradores. Los conflictos amenazaban con dividir el sangham. La solución, dijo, estaba en las mujeres, quienes tienden a tomar decisiones más modestas y sensatas.

"Mandala didáctico" para instrucción
de agricultores analfabetos

Comenzando con ahorros de tan sólo 5 rupias al mes (aproximadamente 0.25 euro, unas 40 pesetas) las mujeres del sangham en Algol y otras aldeas DDS, han vuelto gradualmente a cultivar tierras muy marginales de las que antes apenas podían obtener más de 40 ó 50 kilos por acre. En la actualidad, de estas tierras rejuvenecidas se pueden obtener entre 200 y 300 kilos de sorgo, 50 de gandul, 50 de diversas legumbres y amaranto, además de una cosecha de fibra y forraje suficiente para dos cabezas de ganado por acre.

En una década, los proyectos de la DDS han generado el equivalente a miles de nuevos puestos de trabajo, además de aumentar las producciones agrarias por acre. Y todo esto eliminando el uso de sustancias químicas e incrementando la biodiversidad en los campos. Las plantas como el cáñamo se emplean para mejorar los suelos. Grandes cantidades de estiércol de vaca se utilizan como fertilizantes, mientras que bancales de tierra y diques de piedra ayudan a retener la humedad de los suelos. La contención del agua beneficia no sólo a los pequeños propietarios, que con frecuencia están en los terrenos más altos y pobres, sino también a sus vecinos río abajo, los cuales ven como resultado sus pozos más llenos durante la mayor parte del año.

Los cultivos se combinan para asegurar el buen estado del suelo. Normalmente se incluyen variedades de sorgo (conocido localmente como jawar), un cultivo resistente a la sequía del que se extraen nutrientes, y cultivos de leguminosas como el gandul, que enriquecen el suelo con nitrógeno. Caminando por uno de estos terrenos se pueden observar una docena o más de cultivos diferentes. Manemma, un miembro del sangham de la aldea de Gangwar, cultiva 22 variedades diferentes en sus tres acres, entre las que se incluyen: cinco tipos de jawar, judía mung, judía de Madrás, coracán (llamado también ragi o mijo indio), mijo perla, dos variedades de panizo blanco, sésamo, tres variedades de gandul, caupi o haba de vaca, habas y bindhi. También se pueden encontrar plantas comestibles silvestres, eliminadas o envenenadas en las explotaciones de agricultura intensiva. Algunas plantas silvestres son altamente nutritivas y muy importantes para mantener la seguridad alimentaria local a lo largo del año. Las espinacas indias, por ejemplo, son una de las fuentes más ricas de precursor de vitamina A del reino vegetal.

“No hemos inventado nada”, dice Suresh, jefe científico del KVK, el centro agrícola local. “Casi todo lo que aquí enseñamos es algo que los agricultores locales llevan haciendo de alguna forma desde hace siglos. Lo único que hemos hecho ha sido organizar este conocimiento de una forma sencilla y favorecer su amplia difusión”.

Lo que es nuevo es la manera en la que el centro ha recogido y sistematizado las mejores prácticas del conocimiento indígena. Un buen ejemplo es el sistema de tratamiento sin pesticidas (non-pesticide management o NPM), que el KVK difunde usando en expositor - “mandala” de semillas y tratamientos. El “mandala” también muestra las acciones e interacciones que se producen en el tiempo y en el espacio, y que los agricultores necesitan conocer para proteger sus cultivos a lo largo del año sin tener que recurrir a pesticidas artificiales. Puede parecer complicado, pero el “mandala” trasmite una compleja información de una manera comprensible, tanto para la gente que sabe leer como para los analfabetos. Junto con los bancos de genes de la comunidad como el de Lakshmi, la DDS considera que su logro más importante es la creación de sistemas de distribución pública (public distribution systems o PDS), establecidos en la comunidad que, además de ser dueña de ellos, los administra. El stock de granos que producen los miembros del sangham está listo para su distribución a precios asequibles durante los meses de carestía.


La DDS ha generado muchas
posibilidades de trabajo a la
vez que las ganancias
han aumentado
La necesidad de un nuevo sistema de distribución surgió porque los PDS gubernamentales habían resultado un desastre, pues animaban a la gente de áreas como el distrito de Medak, a la compra y consumo de arroz importado, que nunca constituyó un elemento fundamental de la dieta local. “Comer arroz se puso de moda”, cuenta Satheesh. “Las comunidades que habían prosperado gracias a una dieta altamente nutritiva basada en el sorgo y el mijo, cambiaron a una dieta basada en alimentos ajenos a ellos. Su sistema inmunológico se vio afectado dando paso a diversas enfermedades”.

“Cultura y comida son inseparables”, añade. “El denegar la comida indígena constituye un acto político y hemos de ser conscientes de ello”. Con un PDS controlado por la comunidad, algunos alimentos tradicionales que habían sido prácticamente olvidados, han vuelto a ser habituales en muchos hogares. Algunas veces los precios difieren considerablemente de los que se dan en los mercados normales. Por ejemplo, el mijo forrajero que se vende muy poco en el exterior, es decir, en la “corriente principal”, alcanza un gran valor en el mercado que han implantado las mujeres.

A pesar de que la lluvia es escasa este año, el sangham de las mujeres en la aldea de Eedulpally será capaz de permitir que alimenten a sus familias tres veces al día sin endeudarse. Pero el PDS representa algo más que tener comida suficiente para vivir, es una cuestión de dignidad humana. “Solíamos estar muy solas”, declara Sundaramma, una líder del sangham. “Trabajábamos todo el día y después estábamos solas en nuestras casas por las tardes. Ahora nos reunimos, trabajamos, hablamos y cantamos juntas. Compartimos nuestras cargas. Antes no sabíamos ni lo que era un banco. Ahora hablamos con los hombres y con la gente de castas superiores. Nos hemos vuelto ushar (espabiladas, inteligentes)”.

Cuando comenzaron con el sangham en Eedulpally, las mujeres ni siquiera podían costearse un buen sari de repuesto. Ahora ya no tienen que quedarse en sus casas mientras se les seca la ropa que han lavado; y además del banco de comida, las mujeres de Eedulpally han podido crear un balwadi, un lugar resguardado donde son cuidados los hijos pequeños de los miembros del sangham , para que no tengan que permanecer todo el día sentados bajo el sol mientras sus madres trabajan los campos.

En la aldea de Basantpur, el sangham ha puesto en marcha una huerta de plantas medicinales con vistas a satisfacer las necesidades básicas para la salud de la comunidad. En sólo 5 acres de terreno rocoso florecen 45 ó más especies de arbustos y árboles. Santoshamma, un miembro del sangham que cuida el jardín, muestra con orgullo algunas de sus plantas: uva espina por su riqueza en vitamina C; el árbol de neem, cuyas hojas se utilizan para tratar la sarna y para dolencias propias de los recién nacidos y de las parturientas. Los extractos que se obtienen de los árboles de una parte del jardín, se combinan para hacer preparados ayurvédicos (medicina tradicional de La India), que es un tratamiento efectivo para la tos, el dolor de estómago y diversas enfermedades de la piel; mientras que la granada se utiliza para la diarrea y la disentería. La bandagurja se aplica en caso de mordeduras de serpiente, puesto que mantiene a la persona con vida el tiempo suficiente para llevarla al hospital, incluso si la mordedura ha sido de una cobra rey, uno de los ofidios más venenosos del mundo.

Mahatma Gandhi llamaba a los dalits la “hijos de Dios”. La relación de las mujeres con la tierra consiste en algo más que en la simple obtención de alimentos: es un compromiso religioso, que se expresa en actos diarios y en festividades a lo largo de todo el año agrícola. En el distrito de Medak, cada estación se interpreta como un estado de la diosa Madre Tierra. “Cuando los arroyos y ríos discurren con abundancia de agua: la Madre está satisfecha y fluye contenta”, dicen. “Cuando la tierra está repleta de cultivos diversos: la Madre está preñada. Cuando se forman las espigas: la Madre está con dolores de parto; cuando se forman las semillas: la Madre está amamantando a sus hijos”.

Uno de los grandes retos consiste en dar a las generaciones venideras la confianza y las herramientas necesarias tanto para defender su cultura, como para que sean capaces de relacionarse con el mundo moderno.

Para esto, en 1993 la DDS fundó una “escuela verde” o pacha saale, para dar una segunda oportunidad a los dalit locales que nunca tuvieron la posibilidad de ir a las escuelas estatales, o que tuvieron que dejarlas como consecuencia de la pobreza y otras presiones.

Aprendiendo a
autoabastecerse

Todos y cada uno de los elementos de la escuela, desde su estructura física a su curriculum, reflejan una filosofía de autosuficiencia y protección medioambiental. Los edificios, con apariencia de colmenas de abejas, se construyeron usando piedra de la zona, prescindiendo de elementos costosos como la madera y el cemento. Estas construcciones cuestan la mitad que la media de los edificios de la zona, y además se mantienen frescas incluso en los días más calurosos.

“Estamos cuestionando la construcción del conocimiento”, declara Satheesh, Director de la DDS. "Lo normal sería suponer que proviene de aquellas personas con mayor instruccion. Aqui vemos que esto no es asi".

Otra batalla importante de la DDS es aquella que se libra con y por los medios de comunicacion. En Andhra Pradesh, como en la mayor parte de La India, la television y la radio tienden a reflejar la politica oficial a favor de la agricultura de "alta tecnologia".

Como reaccion a esto, la DDS ha instruido a algunos miembros del sangham en las tecnicas de produccion de radio y video de forma que puedan realizar sus propios programas. "Con el video nos podemos expresar nosotras mismas", declara una resuelta joven, conocida por todos como "la Generala". "Cuando los de fuera hacen peliculas sobre nosotros, no entienden lo que decimos. Nos filman de forma selectiva. Nosotros conocemos nuestras propias historias".

Las mujeres de la DDS han demostrado que de esta forma se pueden mejorar la cantidad y la calidad de los alimentos; además, estos metodos conllevan menos gastos que aquellos pregonados por los llamados modernos. Han logrado que se invierta el proceso de degradacion de los recursos naturales, y han incrementando la capacidad de adaptacion de estos recursos frente a fenomenos adversos. Ademas se ha logrado crear una sólida red de grupos locales de apoyo. Estimulados por los resultados, otros han seguido su ejemplo sin vacilar y han logrado el respeto de científicos, economistas y otros profesionales de élite.

Entonces, ¿que le contará Lakshmi al Profesor Swaminathan?

"Cuando nos alimentamos con híbridos (cosechas de la Revolución Verde) nos pica la piel. Al ganado no le gusta el forraje de estas cosechas y no se desarrolla bien. El sorgo híbrido extrae demasiados nutrientes del suelo y lo deja muerto".

"Con los cultivos modificados geneticamente tenemos que gastar mucho dinero. Esta tecnologia conlleva muchas incertidumbres y costes ocultos". Este año la lluvia ha sido escasa. Pero incluso en estas circunstancias, todavia esperamos obtener una cosecha, ya que nuestras variedades pueden resistir la sequia, y gracias al abono que hemos anadido, los suelos estan llenos de energía. Cuando venga la lluvia la vida volverá, y algunos cultivos creceran gracias a la variedad de la que disponemos".

"No estoy interesada ni necesito la ingenieria genetica porque en mis manos tengo todas las semillas, que además puedo compartir con otros. Estas semillas nos dan bienes, alimentos nutritivos y un forraje excelente para nuestros animales. Lo sabemos perfectamente. ¡Conocemos nuestra tierra muy bien".


FUENTE:   Informe de Greenpeace: "Recetas contra el hambre"


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